Fin del mito del huevo: el superalimento barato que ya tienes en la nevera

La alimentación saludable y funcional ha cobrado especial relevancia en los últimos años. Los consumidores no sólo buscan alimentos nutritivos, sino que además ofrezcan beneficios para la salud física y mental y se puedan incorporar fácilmente a la rutina diaria. En este contexto, durante décadas, el huevo ha ocupado un lugar privilegiado gracias a su alto contenido en proteínas de alto valor biológico. Sin embargo, los nutricionistas han empezado a fijarse en otro superalimento que puede convertirse en el mejor aliado para fortalecer el sistema inmunológico y cuidar la salud digestiva al ser una fuente rica en calcio, vitaminas, proteínas, vitaminas del grupo B y probióticos naturales: el yogur natural.
«El consumo de un yogur aporta entre el 18 % y el 30 % de las ingestas recomendadas de calcio y fósforo para el grupo de población considerado. En general, su composición nutricional es muy similar a la de la leche, de la cual procede, aunque presenta una diferencia importante en cuanto a la lactosa: durante la fermentación, este azúcar se transforma en ácido láctico, quedando presente en cantidades mínimas. Esto resulta especialmente relevante para las personas con intolerancia a la lactosa, ya que gracias a su bajo contenido suelen tolerar perfectamente el consumo de yogur», explica la Fundación Española de Nutrición.
El superalimento del que todos los nutricionistas
El yogur natural es un producto lácteo que se obtiene mediante la fermentación de la leche gracias a microorganismos, específicamente Lactobacillus bulgaricus y Streptococus thermophilus. Contiene bacterias lácticas que favorecen la descomposición de la lactosa y contribuyen al equilibrio del sistema digestivo. Además, aporta vitaminas del grupo B, minerales como zinc, fósforo, magnesio y potasio, y un elevado contenido de agua.
Valor nutricional
El yogur contiene proteínas de suero y caseína, de fácil digestión y ricas en aminoácidos esenciales. Esto lo convierte en un alimento ideal para quienes practican deporte y buscan mantener o desarrollar su masa muscular. Contiene principalmente lactosa, que durante la fermentación se transforma parcialmente, contribuyendo a su textura y sabor. Para quienes desean reducir azúcares, existen variedades sin azúcar o se puede endulzar de manera controlada. Es importante moderar la cantidad de azúcar añadida, ya que puede superar los valores recomendados.
El calcio es el mineral más abundante en el organismo y es esencial para la formación y mantenimiento de los huesos, la contracción muscular y la coagulación sanguínea. Un tarro de yogur aporta alrededor del 20 % de la ingesta diaria recomendada, lo que lo convierte en un aliado desde la infancia hasta la tercera edad, ayudando a prevenir deficiencias que pueden derivar en osteoporosis.
Dependiendo del tipo de leche utilizado, el yogur puede tener un contenido graso que va del 0 % en desnatados al 4 % en enteros. Finalmente, este superalimento aporta bacterias lácticas que ayudan a descomponer la lactosa y contribuyen a la salud intestinal.Además, contiene vitaminas del grupo B, minerales como zinc, fósforo, magnesio y potasio, y un alto porcentaje de agua.
Beneficios para la salud
El yogur contribuye a mejorar la salud digestiva, principalmente gracias a los probióticos que contiene. Estos favorecen el buen funcionamiento del sistema digestivo, facilitando el tránsito del bolo alimenticio y actuando como protectores frente a posibles desequilibrios intestinales.
Además, fortalece el sistema inmunológico, también por su contenido en probióticos, que ayudan a reducir la probabilidad de enfermar. El yogur cuenta, además, con propiedades antiinflamatorias que complementan su acción beneficiosa sobre la salud.
Otro de sus beneficios destacados es la protección frente a la osteoporosis, derivada de su alto contenido en calcio y, en menor medida, de la vitamina D presente en su composición.
La salud cardiovascular también se ve favorecida, ya que las grasas monoinsaturadas que contiene aumentan el colesterol “bueno” (HDL) y ayudan a reducir la presión arterial.
Este superalimento es útil para la recuperación tras el ejercicio físico, gracias a su aporte de proteínas y carbohidratos, y también puede ser beneficioso para la piel, ya que no interfiere con la producción de colágeno y elastina, fundamentales para mantener la firmeza y elasticidad.
Conservación
La fecha de caducidad indica que una vez sobrepasada, el alimento puede no ser seguro para su consumo. Pero en el caso de los yogures esto no es así, puesto que la propia acidez de un yogur y su conservación hacen que sean alimentos seguros aunque pase el tiempo.
«Durante muchos años, la propia normativa que regulaba a los yogures establecía la obligación de que tuvieran una fecha de caducidad de 28 días a la salida de la fábrica, pero en realidad pasado ese tiempo los yogures no caducaban, aunque muchos no los consumían y acababan desechándolos. En 2014 esto se modificó, y se eliminó la obligación de indicar la fecha de caducidad de los yogures, pasando a ser fecha de consumo preferente. La fecha de consumo preferente, en estos productos se establece alrededor de 35 días, e indica que, sobrepasada esa fecha, el alimento continúa siendo seguro, pero puede perder cualidades», señala la OCU.