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Durante años, la tarima flotante ha sido una de las grandes protagonistas en la decoración del hogar gracias a la variedad de acabados y la facilidad de instalación. Además, encaja con todos los estilos, tanto clásicos como modernos, y permite conseguir el aspecto de la madera sin tener que recurrir necesariamente a un suelo de madera maciza, cuyo mantenimiento es mucho más exigente. Sin embargo, las tendencias de interiorismo cambian con el tiempo, y cada vez cobran más importancia los diseños que aportan personalidad al espacio. Una de las propuestas que más fuerza está ganando en 2026 y que terminará de consolidarse en 2027 es el suelo laminado en espiga.
Frente a las lamas colocadas en paralelo, la espiga introduce movimiento, crea un efecto visual diferente y permite transformar el suelo en uno de los principales elementos decorativos. Este patrón no es nuevo, sino que lleva siglos formando parte de la decoración de interiores; ahora, su regreso demuestra que algunas tendencias no desaparecen, sino que vuelven adaptadas a los gustos y las necesidades de cada época. El dibujo se consigue colocando las piezas formando ángulos, de manera que los extremos de las lamas crean una sucesión de líneas diagonales. El resultado es magnífico, ya que la espiga permite jugar con la percepción del espacio.
El suelo laminado en espiga será tendencia en 2027
Uno de los principales motivos por los que este tipo de suelo está ganando presencia es su capacidad para aportar un aspecto más sofisticado sin necesidad de sobrecargar la estancia. Cuando las lamas se colocan de manera tradicional, generan una superficie visualmente uniforme. En cambio, la espiga introduce cambios de orientación que crean un patrón único.
Esta tendencia encaja a la perfección con la búsqueda de viviendas más cálidas y acogedoras. Después de años en los que el minimalismo puro fue el estilo más extendido en los hogares, la madera, los tonos naturales y los materiales con textura están recuperando protagonismo.
No todos son iguales
Aunque normalmente se habla de «suelo en espiga» como si existiera un único diseño, lo cierto es que hay diferentes maneras de colocar las piezas. Una de las más conocidas es la espiga tradicional, en la que los extremos de las lamas se unen formando un ángulo. También existe el patrón conocido como punta de Hungría, en el que las piezas se cortan para crear una línea continua en forma de «V». A simple vista puede parecer similar a la espiga, pero el resultado visual es diferente.
En ambos casos, la elección del color tiene un papel fundamental. Un suelo claro ayuda a mantener una sensación de amplitud y luminosidad, mientras que las tonalidades más oscuras aportan mayor dramatismo y presencia. De cara a 2027, los interioresbuscan alejarse de la sensación excesivamente fría que generan algunas combinaciones de blanco, gris y negro.
Los acabados inspirados en el roble natural son especialmente versátiles porque combinan con una gran variedad de estilos. Por su parte, los tonos beige, arena, miel y madera natural combinan fácilmente el suelo con muebles de diferentes colores. Sin lugar a dudas, se trata de una opción muy interesante para renovar la casa sin necesidad de hacer una gran reforma.
El tamaño de las piezas también es clave, ya que puede cambiar completamente la apariencia de un suelo en espiga. Las lamas estrechas generan un patrón más marcado, con más líneas y cambios de dirección; funcionan especialmente bien en determinadas viviendas de estilo clásico. Las piezas más anchas, en cambio, hacen que la habitación sea vea menos recargada.
Guía práctica
Durante el proceso de decisión de compra, hay que fijarse en la calidad, la forma de instalación y las características del uso:
- En primer lugar, la resistencia al desgaste es clave en función del uso que se le vaya a dar. Elegir un suelo con un nivel de resistencia adecuado permitirá soportar mejor el movimiento constante, el tránsito diario y el paso de los años.
- En un suelo colocado en espiga, la precisión de las uniones tiene mucha más importancia que en una instalación convencional, ya que cualquier problema en el encaje puede terminar siendo visible en el resultado final. Un sistema de clic de calidad facilita el montaje y permite conseguir un dibujo uniforme y bien definido.
- No todos los laminados ofrecen el mismo resultado estético. Existen diferencias en el realismo de las vetas, la textura del poro, la tonalidad, el brillo e incluso en la manera en que el suelo refleja la luz.
- Incluso un laminado de buena calidad puede ofrecer un resultado decepcionante si la superficie sobre la que se coloca no está correctamente preparada. La nivelación, la regularidad del suelo, el aislamiento y los remates son aspectos que no deben pasarse por alto. Además, en una instalación en espiga cualquier pequeño desnivel o desajuste puede hacerse más evidente, por lo que es fundamental que coloque el suelo un profesional.
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