Existe una enorme cúpula de hormigón sellada desde hace décadas en una isla del Pacífico: nadie quiere abrirla por lo que esconde en su interior
Toma nota de este elemento que hasta ahora no sabías ni que existía
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Una enorme cúpula de hormigón sellada desde hace décadas en una isla del Pacífico, nadie quiere abrirla por lo que esconde en su interior. La realidad es que tenemos por delante una serie de detalles que pueden acabar siendo los que nos afectarán de lleno. En unas jornadas en las que cada pequeño gesto puede ser esencial, la historia que parece sacada de una película de ciencia ficción es una realidad.
La ciencia nos permite sentirnos como si estuviéramos en un auténtico guion de Hollywood de una manera que quizás hasta la fecha no sabíamos que podríamos tener por delante. Esta cúpula de hormigón que se esconde en un lugar indeterminado del Pacífico puede acabar siendo lo que nos acompañará en estos días que hasta la fecha puede convertirse en la antesala de algo más, de una historia que afecta a toda la humanidad y que, sin duda alguna, acabará marcando una diferencia importante en estos días que tenemos por delante. Una novedad que podría acabar siendo lo que nos acompañará en estos días que hasta la fecha no sabíamos que podríamos tener por delante.
Nadie quiere abrirla por lo que esconde en su interior
Por mucho que queramos ver lo que esconde en su interior una importante cúpula que se sitúa en un rincón indeterminado del mundo, no podremos hacerlo. Es uno de los secretos que pueden acabar siendo los que nos acompañará en estos días que hasta la fecha no sabíamos.
Es hora que, hasta el momento no sabíamos que puede acabar siendo lo que nos acompañará en estos días que hasta la fecha no teníamos ni constancia que hasta la fecha estuviera presente en nuestro mundo. La realidad es que cada uno de los detalles que hasta el momento no sabíamos que podríamos tener por delante.
Estaremos pendientes de un cambio de ciclo que hasta la fecha no sabíamos que podría producirse, pero el hecho de guardar este tipo de elementos que pueden convertirse en la antesala de algo más. Con ciertos detalles que llegarán de una forma diferente y que hasta el momento no sabíamos.
La ciencia nos demuestra que hay que ser previsor e intentar preservar algunos elementos que pueden desaparecer en cuestión de años. Nada dura para siempre, aunque podemos hacer que así sea.
Existe una enorme cúpula de hormigón sellada desde hace décadas en una isla del Pacífico
Una enorme cúpula de hormigón sellada desde hace décadas en una isla del Pacífico que podría acabar siendo el que nos acompañará en estos días que hasta la fecha no sabíamos que podríamos visualizar de una forma que quizás nos acabará sorprendiendo.
Unos experimentos nucleares que se desarrollaron en el Pacífico, dejaron tras de ser una serie de elementos que, sin duda alguna, acabarán marcando una diferencia importante. Es hora de saber las consecuencias de estos experimentos que acabaron dejando una huella que durante millones de años será imborrable.
Tal y como explica un reciente artículo de Oceanus: «Ha habido una ráfaga de titulares este verano sobre un «ataúd nuclear» que filtra residuos radiactivos en el Océano Pacífico. El ataúd, un cráter bomba lleno de suelo radiactivo en una pequeña isla en las Islas Marshall, se encuentra bajo una tapa de hormigón de 350 pies de ancho conocida como Runit Dome. Podría decirse que es la cicatriz más visible de la región de una serie de pruebas de armas nucleares estadounidenses que tuvieron lugar en los atolones de Bikini y Enewetak entre 1946 y 1958. Las preocupaciones no son infundadas: el área ha sido un punto caliente para la radiactividad persistente durante más de medio siglo. Pero según Ken Buesseler, un experto de renombre mundial en radiactividad marina de la Institución Oceanográfica Woods Hole (WHOI), las preocupaciones no son nada nuevo. «Hemos sabido durante años que la como está goteando», dijo. «Cuando estuvimos allí haciendo trabajo de campo en 2015, tomamos muestras de agua subterránea y pudimos ver que había un intercambio entre el agua de la laguna y el material debajo de la cáruba. Pero estaba claro que solo una pequeña cantidad de radiactividad se estaba filtrando en realidad en la laguna».
Siguiendo con la misma explicación: «Para poner en perspectiva «una pequeña cantidad de radiactividad», Buesseler dice que la cantidad de plutonio bajo la cúpula es solo un porcentaje de la cantidad total enterrada en los sedimentos de la laguna circundantes, que es menos del 0,1 % del plutonio liberado durante las pruebas de armas hace más de 60 años. Estas cantidades caen por debajo de los niveles de contaminación para los estándares de calidad del agua de los Estados Unidos e internacionales. En términos más generales, los niveles de radiación para las islas del atolón de Enewetak, según un estudio de 2016 de investigadores de la Universidad de Columbia, son incluso más bajos que los del Parque Central de la ciudad de Nueva York debido a la alta radiactividad de fondo de las rocas de granito en el parque. «La cúpa es una cicatriz visible significativa en el paisaje, pero es una fuente relativamente pequeña de radiactividad», dijo Buesseler, quien no dudó en nadar en las aguas azules de la isla Runit durante el estudio de campo de 2015. Sin embargo, dice que el área generalmente sigue siendo de gran preocupación y necesita ser monitoreada de cerca. Un estudio más reciente de Columbia sugiere que los niveles de radiación varían significativamente entre las islas, y se han medido niveles más altos en los atololes cercanos de Bikini y Rongelap. Rongelap, en particular, había recibido consecuencias considerables de la prueba Bravo de 1954, lo que resultó en décadas posteriores de contaminación local e intoxicación por radiación en todo el atolón».