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Los españoles están eliminando las ventanas de PVC: las están reemplazando por una alternativa mucho más bonita y duradera

Las ventanas de PVC llevan años siendo la opción por la que se decantan muchos españoles, sobre todo cuando llega el momento de sustituir unas ventanas antiguas. Su coste, unido al aislamiento que ofrece y a la posibilidad de elegir entre diferentes acabados, ha hecho que sea una solución muy extendida. Pero las preferencias están cambiando y las reformas actuales apuestan por modelos que sean más grandes, marcos que ocupen menos espacio y materiales que aguanten bien el paso de los años. Y en ese escenario, el aluminio ha ganado terreno y vuelve a competir directamente con el PVC.

Pero no es sólo una cuestión de diseño. Hay un detalle que puede pasar inadvertido hasta que llega el verano: el comportamiento de los perfiles oscuros tras varias horas de sol. Los acabados antracita, tan de moda en los últimos años, pueden alcanzar temperaturas elevadas, haciendo que el PVC se dilate y vuelva a contraerse con el frío. Con el tiempo, estos cambios pueden alterar el ajuste de las hojas y obligar a retocar los herrajes. A esto se suman la exposición continuada a los rayos ultravioleta y el peso de los acristalamientos actuales. El doble y, sobre todo, el triple cristal mejoran el aislamiento, pero exigen estructuras de PVC más sólidas y perfiles más gruesos, lo que resta espacio al cristal y puede reducir la entrada de luz natural.

Los españoles están eliminando las ventanas de PVC

Durante mucho tiempo, las ventanas de aluminio estuvieron asociadas a un inconveniente importante que tenía que ver con su escaso aislamiento térmico. Al tratarse de un metal conductor, los antiguos perfiles podían transmitir fácilmente el frío y el calor del exterior hacia el interior de la vivienda. Sin embargo, los sistemas actuales poco tienen que ver con aquellos modelos así que estamos ante un tipo de ventana por el que muchos comienzan a apostar en detrimento de las ventanas de PVC.

Las ventanas modernas de aluminio incorporan rotura de puente térmico, mediante elementos aislantes que separan las partes interior y exterior del perfil. Este sistema reduce considerablemente la transmisión térmica y permite obtener cerramientos con elevados niveles de eficiencia energética, siempre que el conjunto esté correctamente diseñado e instalado. Y además, una de las principales ventajas del aluminio sigue siendo su resistencia estructural. Su rigidez permite fabricar perfiles más estilizados capaces de soportar grandes superficies de vidrio. Esto explica su creciente presencia en viviendas contemporáneas con ventanales de suelo a techo, cerramientos panorámicos y puertas correderas de grandes dimensiones.

Los perfiles más estrechos permiten además aprovechar mejor el hueco disponible. Al reducir el espacio ocupado por el marco, aumenta la superficie de cristal, entra más luz natural en la estancia y se consigue una sensación de mayor amplitud.

La durabilidad es una de sus principales ventajas

El precio inicial continúa jugando a favor del PVC en muchos proyectos, pero no es el único aspecto que conviene valorar antes de cambiar las ventanas de una vivienda. También hay que tener en cuenta cuánto tiempo se espera conservarlas y qué mantenimiento necesitarán con el paso de los años. El aluminio destaca por su resistencia frente al sol, la humedad y los cambios bruscos de temperatura. Los acabados lacados o anodizados de calidad permiten mantener durante mucho tiempo el aspecto exterior sin necesidad de tratamientos periódicos similares a los que requieren otros materiales, como la madera.

Su rigidez resulta especialmente importante cuando se trata de estructuras de gran tamaño. En puertas correderas o ventanales con cristales pesados, pequeñas deformaciones pueden terminar dificultando el movimiento de las hojas y obligando a realizar ajustes. Y no sólo eso también está la cuestión estética y lo cierto es que es variada, pudiendo encontrar hoy en día, ventanas ventanas de aluminio en numerosos colores, acabados mates, tonos metalizados, texturas e incluso imitaciones de madera. También existen sistemas mixtos que combinan madera en la parte interior de la vivienda con aluminio en el exterior, buscando unir una apariencia cálida con una mayor resistencia frente a la intemperie.

El precio es más alto, pero puede compensar

El principal inconveniente del aluminio aparece al comparar precios. Una ventana de altas prestaciones suele ser más cara que una solución estándar de PVC, especialmente si se opta por grandes dimensiones, cristales especiales o sistemas correderos. Sin embargo, no sólo hay que valorar el desembolso inicial. En una reforma pensada para durar décadas también cuentan el mantenimiento, las reparaciones y una futura sustitución, que puede implicar desmontaje, albañilería y nuevos remates.

Por eso, pagar más al principio puede compensar cuando se busca un cerramiento resistente y duradero. No significa que haya que sustituir unas ventanas de PVC en buen estado, pero el aluminio se presenta como una alternativa interesante en nuevas reformas.

Perfiles más finos y una estética más actual

La creciente presencia del aluminio también responde a una cuestión estética. La arquitectura residencial actual apuesta por espacios luminosos, vistas amplias y una mayor conexión entre interiores, terrazas y jardines. En este tipo de proyectos, los perfiles gruesos pueden restar protagonismo al cristal. En cambio, la resistencia del aluminio permite crear marcos visualmente más ligeros y grandes superficies acristaladas sin recurrir a estructuras excesivamente voluminosas. El resultado es una apariencia más limpia y minimalista, muy presente en viviendas de nueva construcción y reformas integrales.

Además, el aluminio es un material reciclable y puede reincorporarse a nuevos procesos productivos al final de su vida útil. Aunque ninguna solución es universal, quienes buscan durabilidad, grandes ventanales y una estética más ligera encuentran en el aluminio una alternativa cada vez más atractiva frente al PVC.