Trucos

Con el calor, muchas personas protegen sus ventanas del lado equivocado: expertos coinciden en que se crea una bolsa de aire que llega a los 70ºC

Proteger las ventanas del calor
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Durante los meses de verano, según expertos citados por el portal Verkkuustinen, existen varias formas de refrescar la casa, como el uso de papel de aluminio en las ventanas. Sin embargo, los expertos señalan que la clave no es tanto el material que se coloca en las ventanas para protegerlas del calor, sino el lado desde el que se bloquea la luz solar, algo en lo que muchas personas se suelen equivocar.

Una vez que la radiación solar atraviesa el cristal, el calor queda atrapado dentro, por lo que colocar una cortina o un estor en el lado interior de la ventana tiene un efecto limitado. Por ello, la forma más eficaz de protección térmica es impedir que el sol llegue al cristal desde el exterior. La experta Päivi Suur-Uski, explica en Kiinteistölehti que lo mejor es bloquear los rayos de sol antes de que entren en la vivienda con toldos o persianas. Las persianas venecianas de aluminio son ideales, ya que reflejan parte de la radiación hacia el exterior.

El error más común al proteger las ventanas del calor

Por otro lado, según el Servicio Alemán de Asesoramiento al Consumidor, al cerrar por completo la persiana se forma una bolsa de aire entre la ventana y la propia persiana que, bajo la exposición directa al sol, puede hasta 70 grados. Ese calor acumulado no sólo aumenta la temperatura en el interior del hogar, sino que incluso puede atravesar ventanas con doble acristalamiento. Además, el exceso de calor también puede provocar deformaciones en la propia persiana con el tiempo, reduciendo su eficacia y durabilidad. Para evitarlo, los expertos recomiendan dejar las lamas un poco abiertas.

Cómo elegir un buen toldo

La principal función del toldo es actuar como escudo térmico, regulando la temperatura interior de la vivienda al reducir la incidencia directa de la radiación solar, lo que contribuye a mantener un ambiente más fresco y agradable en el interior durante los días calurosos.

Además, su uso se asocia con un gran ahorro energético significativo, ya que puede disminuir la necesidad de recurrir a sistemas de climatización, favoreciendo una reducción del consumo eléctrico y de las emisiones de CO₂. También permite un mayor disfrute del espacio exterior al crear zonas de sombra utilizables a cualquier hora del día, incluso con condiciones de sol intenso, viento o lluvia ligera.

Por otro lado, un toldo amplía la superficie habitable al transformar terrazas o jardines en áreas funcionales para el descanso, las comidas o el ocio al aire libre. Asimismo, aporta protección adicional frente a los rayos UV, ayudando a conservar en mejor estado el mobiliario, los suelos y los elementos decorativos, lo que contribuye a prolongar su durabilidad.

Elegir el sistema de funcionamiento adecuado es fundamental:

  • Los sistemas manuales están indicados principalmente para toldos de tamaño pequeño o mediano, donde la apertura y el cierre se realizan sin gran esfuerzo.
  • Los sistemas motorizados incorporan un motor que permite automatizar el despliegue y recogida de la lona, pudiendo controlarse mediante interruptores de pared o mandos a distancia, sin necesidad de cableados adicionales visibles. Algunos modelos incluyen sensores inteligentes: el sensor de sol y lluvia permite que el toldo se extienda o recoja automáticamente según las condiciones meteorológicas, mientras que el sensor de viento protege la estructura al recoger el toldo cuando se detectan ráfagas fuertes.

Tipos de tela

El poliéster es una fibra sintética resistente a las roturas, aunque presenta una menor protección frente a la radiación ultravioleta y un aislamiento térmico más limitado. Se trata de un material económico, ligero y fácil de instalar, lo que lo convierte en una opción habitual para toldos de uso ocasional o en segundas residencias. Suele emplearse en estructuras tipo cofre o semicofre que ayudan a proteger la lona cuando no está en uso, aunque no se recomienda para cortinas debido a su menor durabilidad frente a la exposición solar prolongada.

La lona acrílica destaca por su alta resistencia al desgarro y por incorporar tratamientos hidrófugos e ignífugos, además de ofrecer un excelente aislamiento térmico. Es un material muy valorado por su durabilidad y por mantener la intensidad de los colores a lo largo del tiempo, incluso con exposición solar continua. Puede utilizarse en distintos tipos de estructuras, como brazos extensibles, cortinas, balcones o pérgolas, siendo adecuada para protección solar general, aunque no está pensada para soportar lluvias intensas.

Por su parte, la lona microperforada es un tejido técnico diseñado para permitir la transpiración y la circulación del aire, lo que contribuye a reducir la temperatura bajo el toldo. Su principal ventaja es la sensación de frescor y ventilación constante que proporciona en espacios exteriores. Está especialmente indicada para terrazas, aunque no es recomendable en balcones pequeños debido a su peso. En instalaciones de mayor tamaño puede requerir sistemas motorizados para facilitar su manejo y garantizar un funcionamiento adecuado.

Lo último en Curiosidades

Últimas noticias