Literatura

La brillante reflexión de Jane Austen en «Orgullo y prejuicio» (1813) sobre el carácter: «A menudo lo que nos engaña es únicamente nuestra propia vanidad»

Mujer joven con libro. Foto: Magnific
Mujer joven con libro. Foto: Magnific
Naiara Philpotts
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

La frase de la escritora Jane Austen aparece dicha en un momento de introspección poco habitual por el personaje de Jane Bennet. Jane, conocida por su generosidad y su tendencia a ver lo mejor en los demás, admite que su propia vanidad pudo haberla llevado a creer que Bingley estaba más enamorado de lo que realmente estaba.

En el capítulo 24 de Orgullo y prejuicio, Jane le confiesa a su hermana Elizabeth que quizá malinterpretó los sentimientos de Bingley. En ese momento, Bingley acaba de marcharse sin explicación, y Jane intenta comprender si la culpa es suya.

En ese momento, la frase plantea uno de los ejes morales de la novela: «A menudo, lo que nos engaña es únicamente nuestra propia vanidad».

La vanidad como fuente de autoengaño en Orgullo y prejuicio

«A menudo lo que nos engaña es únicamente nuestra propia vanidad», dice Jane Bennet en el capítulo 24 de Orgullo y prejuicio. La vanidad en este punto no es soberbia ni presunción, sino la tendencia a interpretar la realidad en función de lo que se quiere que sea cierto.

La observación de Jane Bennet anticipa la conclusión que Elizabeth Bennet alcanza en el capítulo 36, tal como recoge Pemberley. Tras leer la carta de Darcy, Elizabeth reconoce que se dejó llevar por la simpatía de Wickham y por el orgullo herido ante la indiferencia de Darcy. Ese sesgo distorsionó su juicio sobre ambos.

La novela distingue además entre vanidad y orgullo cuando Mary Bennet, la hermana más aficionada a la reflexión moral, explica en el capítulo 5 que «el orgullo está más relacionado con la opinión que tenemos de nosotros mismos». La vanidad, en cambio, se refiere a lo que se quiere que los demás piensen de uno.

Estas reflexiones pertenecen a la escritora Jane Austen, quien las incluyó en Orgullo y prejuicio (Pride and Prejudice, en el original), publicado por primera vez en 1813.

¿Por qué la lucidez sobre uno mismo define el carácter según Jane Austen?

Jane Austen convierte la falta de autoconocimiento en el verdadero obstáculo de sus personajes. En Orgullo y prejuicio, los personajes no se ven a sí mismos con claridad. Elizabeth no advierte sus propios prejuicios y Darcy no advierte su propio orgullo.

La frase de Jane Bennet es, en ese sentido, el momento en que uno de los personajes menos proclives a la autocrítica se examina con honestidad.

Según el análisis de Jasna, el atractivo duradero de la obra reside en la heroína memorable, los diálogos de alta precisión y una trama que plantea el autoconocimiento como condición del amor. Austen construye ese arco con frases que parecen observaciones menores hasta que el lector advierte que son el corazón de la trama.

¿Quién fue Jane Austen?

Jane Austen nació el 16 de diciembre de 1775 en Steventon, Hampshire, Inglaterra. Era la séptima de los ocho hijos de George y Cassandra Austen.

Austen comenzó a escribir Orgullo y prejuicio en octubre de 1796, bajo el título First Impressions, y terminó el borrador en agosto de 1797, cuando tenía 21 años. Ese mismo año, su padre intentó publicar el manuscrito con el editor Thomas Cadell, quien lo rechazó con una nota escueta que decía «Rechazado a vuelta de correo», una frase común en el ámbito editorial/epistolar con la que se solían rechazar propuestas.

El editor Thomas Egerton aceptó la novela en 1812 y esta apareció por primera vez el 28 de enero de 1813, según recoge Smithsonian Magazine.

Orgullo y prejuicio ha vendido más de 20 millones de copias y no ha dejado de imprimirse desde su publicación. Austen murió en julio de 1817 en Winchester, a los 41 años.

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