Jardinería

André Alonso: «No pasa nada por regar con agua del grifo, la concentración de cal y cloro es insignificante»

regar con agua del grifo
Persona regando una planta con agua del grifo. Foto: ilustración propia.
  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

André Alonso es el creador de contenido de plantas más conocido de España. En uno de sus últimos vídeos para TikTok, abordó uno de los temas que más preguntas generan entre quienes tienen plantas en casa: si regar con agua del grifo resulta perjudicial para las plantas de interior. El mito está muy arraigado y, como suele ocurrir, parte de una base real pero distorsionada.

Recordemos que bajo el nombre de La Reina Plantil en TikTok, Alonso suele publicar consejos sobre el cuidado de plantas de interior con una mezcla de tecnicismo y humor que lo ha convertido en referencia para miles de aficionados. A continuación, qué es lo que opina sobre el riego con el agua del grifo.

¿Por qué para Alonso regar con agua del grifo no daña las plantas?

El agua potable contiene cloro en concentraciones que la normativa limita a menos de 1 miligramo por litro (1 ppm). Es la cantidad que queda como residuo activo tras el proceso de potabilización, y es tan baja que no provoca efectos dañinos en las raíces de las plantas.

«La concentración de cloro en el agua potable es tan baja que no es tóxica para tu planta y no va a dañar las raíces», resume Alonso.

Estudios sobre el comportamiento del hipoclorito sódico en células vegetales, como la investigación de Frink y Bugbee (1987), muestran que los daños aparecen a concentraciones muy superiores a las que tiene cualquier agua del grifo doméstica. Según su trabajo, la mayoría de las especies solo presentan signos de toxicidad al superar niveles de cloro residual que cuadriplican o incluso triplican los estándares normales de potabilización.

Por su parte, la cal es algo más complejo de despejar. A muy largo plazo y en condiciones muy específicas, el calcio puede acumularse en el sustrato y generar una concentración de sales minerales que con el tiempo dificulte la absorción de agua y nutrientes.

Pero para que eso ocurra de forma relevante, tienen que coincidir agua muy calcárea, sustrato compacto, riego sin drenaje suficiente y mucho tiempo. No es el escenario habitual de quien riega una planta de interior en un piso español.

Los problemas que realmente comprometen la salud de tus plantas

Antes de preocuparse por el cloro o la cal, Alonso identifica tres factores con impacto real y directo sobre la salud de cualquier planta de interior.

  1. El primero es el riego incorrecto: tanto el exceso (que pudre las raíces por asfixia) como el defecto (que las deshidrata crónicamente y frena el crecimiento).
  2. El segundo es la falta de drenaje: una maceta sin agujeros de salida o con el plato permanentemente lleno de agua estancada deteriora las raíces con mucha más rapidez que cualquier mineral del agua potable.
  3. El tercero es el exceso de sombra. Colocar una planta en un rincón con poca luz compromete todos sus procesos biológicos de forma estructural, independientemente de con qué agua se riegue.

Alonso lo presenta como una escala de prioridades: resolver estas tres cosas primero y, solo cuando estén bajo control, valorar si la calidad del agua tiene algún papel en los problemas que presenta la planta.

Para contrarrestar el problema de la cal: así se debe regar con el agua del grifo

El argumento más práctico que aporta Alonso conecta el riego con la solución al único riesgo plausible del agua calcárea. Cuando se riega en abundancia y con drenaje correcto, el agua que sale por los agujeros de la maceta arrastra consigo las sales acumuladas en el sustrato.

Un buen hábito de riego actúa, por tanto, como mecanismo de limpieza natural. El problema que genera el agua calcárea lo resuelve, en buena medida, la propia técnica de riego.

Aun así, Alonso acota los casos en que sí tiene sentido ir más lejos. Las plantas más sensibles a la acumulación de sales, como las marantas y las calateas, pueden mostrar señales tempranas en las puntas de las hojas: ennegrecimiento o desecación progresiva. «Ahí podrías regar con agua filtrada, pero tampoco es un gran drama», reconoce el divulgador.

Para quienes prefieran una solución intermedia, dejar el agua del grifo reposar en un recipiente abierto durante unas horas es suficiente para que el cloro residual se disocie y se evapore de forma natural, sin necesidad de ningún filtro ni gasto adicional.

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