Eduardo Mendoza, premio Princesa de Asturias de las Letras: «Nada une tanto a las personas como una buena desgracia compartida»
Eduardo Mendoza, novelista barcelonés, recibió el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2025. Nacido en 1943, el célebre escritor sumó así el mayor reconocimiento literario en lengua española junto al Premio Cervantes, obtenido en 2016. Con ambos premios en su haber, pocos autores de habla hispana comparten ese logro.
Sus frases, marcadas por la ironía y el humor crítico, han circulado durante décadas entre lectores de toda España. De hecho, «Nada une tanto a las personas como una buena desgracia compartida» condensa el tono de una obra que mezcla parodia, novela negra y crítica social con una voz sin equivalente en la narrativa española.
La frase de Eduardo Mendoza que sigue circulando décadas después
Fernando Mendoza ha dejado a lo largo de su carrera reflexiones que circulan ampliamente, muchas de las cuales están desvinculadas de sus novelas. Por ejemplo, sus pensamientos están dotados de un tono ácido, marcando una desconfianza ante los grandes relatos y una dura crítica ante la hipocresía de las instituciones modernas.
Para Mendoza, la ironía no es solo un recurso de estilo. Sus personajes usualmente son figuras marginales o fracasadas que trata con compasión y distancia.
«Nada une tanto a las personas como una buena desgracia compartida» es la destilación de una forma de ver el mundo que recorre toda su obra, ya que a veces, los humanos nos sentimos más unidos cuando compartimos un dolor mutuo, y no la felicidad.
Premios, historia y reconocimiento: una carrera que empezó en Barcelona y pasó por las Naciones Unidas
Mendoza estudió Derecho en Barcelona y Sociología en Londres. Antes de publicar su primera novela, trabajó casi una década como intérprete para las Naciones Unidas en Nueva York. Esa perspectiva marcó una obra que mira a España con la distancia de quien la conoce bien, pero no la da por sentada.
La verdad sobre el caso Savolta (1975) fue el punto de partida de una obra que se extendería cinco décadas. A ella siguieron La ciudad de los prodigios (1986), considerada la gran novela sobre Barcelona, y las series del detective sin nombre que incluyen El misterio de la cripta embrujada y El laberinto de las aceitunas.
La Fundación Princesa de Asturias destacó que la obra del escritor combina la novela gótica, la ciencia ficción y el género negro con una voz propia que integra el humor, la ironía y la parodia.
Sus novelas, ambientadas en su mayoría en Barcelona, han sido traducidas a numerosos idiomas. La Fundación Princesa de Asturias reconoció con el galardón 2025 la aportación de Mendoza a la literatura universal y a la valorización de la cultura española.
Los premios de Eduardo Mendoza antes del Princesa de Asturias 2025
El Premio de la Crítica en 1975 fue el primero de una serie de reconocimientos extendida a lo largo de cincuenta años. El Premio Planeta llegó en 2010 con Riña de gatos. Madrid 1936. En 2015, el Premio Kafka lo convirtió en el primer escritor español que lo recibía, un galardón que habitualmente distingue a autores centroeuropeos.
El Premio Cervantes de 2016 confirmó su lugar en la cima de la narrativa en lengua española. A los 82 años, Mendoza sigue activo, con La intriga del funeral inconveniente (2026) como su novela más reciente. El Princesa de Asturias de 2025 es el último reconocimiento de una carrera que aún no ha cerrado.