Ingeniería

El túnel que une España con Marruecos es una realidad cercana: reordenará el mapa económico europeo

Túnel entre España y Marruecos
Túnel entre España y Marruecos

En abril del 2023, tras 14 años de estancamiento burocrático, España y Marruecos reanudaron oficialmente la iniciativa sobre un proyecto de conexión entre ambas naciones, construyendo un túnel submarino que permitirá conectar estos dos países separados por el estrecho de Gibraltar.

El fuerte capital que recibió la empresa pública Secegsa (empresa responsable de hacer los estudios de viabilidad) en 2024, 4,7 millones de euros, en cierta medida gracias a la confianza del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia de la Unión Europea, la gran inversión en Secegsa fue un motivo de peso para continuar con el proyecto, una cifra mucho más elevada que la de tan solo dos años atrás; en 2022 solo recibió 100.000 euros.

Sin embargo, a mediados de marzo de 2026, el Gobierno de España aprobó una nueva inversión de 1,73 millones de euros para financiar los estudios técnicos de dicha infraestructura.

El túnel será únicamente accesible para trenes; de esta manera, la posibilidad de permitir la circulación de vehículos no se hará realidad. El túnel tendrá una distancia de 42 kilómetros y, de estos, 27,7 serán bajo el mar y 40 por territorio español, llegando a una profundidad máxima de 475 metros, con una pendiente del 3 %.

El recorrido del túnel será por la llamada ruta del Umbral; dicha ruta atravesará el Umbral de Camarinal, el cual tiene una profundidad máxima de 300 metros bajo el lecho marino. Así lo han decidido los ingenieros tras revisar varias alternativas.

Además, con el fin de proseguir con seguridad, se han iniciado dos investigaciones clave: La primera de ellas es un estudio geotécnico del Umbral de Camarinal; dicho estudio ha sido adjudicado a la filial de la multinacional alemana líder en tuneladoras, Herrenknecht Ibérica, la cual estudia cómo excavar en unas condiciones de presión extrema y suelos inestables. Y la segunda investigación clave trata sobre un estudio sísmico del estrecho y de dicho estudio se encargará Tekpam Ingeniería, la cual analiza cómo se comporta la zona ante la actividad tectónica. 

Y a pesar de que el presupuesto definitivo sigue sin confirmarse, la previsión oscila entre los 15.000 y 30.000 millones de euros. Y más allá del coste económico, el megaproyecto encara desafíos notables, como la actividad sísmica de la región, las fuertes corrientes marinas del Estrecho, la necesidad de coordinar legislaciones y normas técnicas entre España y Marruecos y el desarrollo de la red ferroviaria marroquí, aún pendiente de electrificación completa en el norte del país. Y en el mejor de los escenarios, el túnel no estaría listo antes de 2040.

En la primera fase de creación del túnel, se prevé la construcción de una única galería con doble sentido de circulación. Y en la segunda fase, se ampliará esa galería, añadiendo una segunda galería para dividir el tráfico y mejorar la capacidad de transporte.

De esta forma, cuando el túnel esté en funcionamiento, se convertirá en un nuevo eje intercontinental entre Europa y África; además, reducirá los tiempos y costes del transporte de mercancías, impulsará el turismo y la cooperación internacional y contribuirá a integrar al Magreb en los grandes corredores logísticos europeos.

La reactivación del proyecto del Estrecho no solo representa un reto de ingeniería, sino un gesto político y económico. Por primera vez en décadas, los avances técnicos, la voluntad de dos gobiernos y el apoyo financiero europeo parecen alinearse para que este viejo anhelo se convierta en realidad.

Y si logra sortear sus múltiples desafíos, el túnel no solo unirá dos países, sino que podría redefinir el mapa de las relaciones entre Europa y África en el siglo XXI.

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