Posible vuelco energético: Suecia reabre una mina que llevaba cerrada 38 años para extraer el ‘petróleo del futuro’
Muchos países se han fijado como objetivo no depender del petróleo, por lo que están desarrollando nuevas fuentes de energías renovables. Lo curioso es que para lograrlo Suecia ha vuelto a recurrir a minas que llevaban casi 40 años cerradas.
Por increíble que parezca, el gobierno sueco ha autorizado la reapertura de Stekenjokk, una mina cerrada desde 1988 en el sur de Laponia, para volver a extraer cobre y otros minerales.
El motivo es que gran parte de la electrificación en coches y otros materiales requiere de minerales que no siempre controla. Por ejemplo, el cobre es fundamental en cables, baterías, aerogeneradores o redes eléctricas.
Suecia recupera una mina cerrada en 1988 para extraer cobre
Suecia lleva tiempo buscando alternativas al petróleo, pero lo que pocos esperaban es que eso pasara por el cobre. Pero lo cierto es que tiene sentido, ya que es necesario para gran parte de la red eléctrica.
Desde ese punto de vista, la mina de Stekenjokk puede ser fundamental en el futuro. Lo curioso es que ya se explotó entre 1976 y 1988, pero la caída de precios hizo inviable mantener la actividad.
Pero la realidad ha cambiado y la economía europea necesita conseguir cobre más cerca de casa. Por ello, Suecia quiere aprovechar esta mina y hacerla rentable de nuevo.
De hecho, la autorización del gobierno no sólo afecta a Stekenjokk, ya que conecta con Levi, un yacimiento vecino. La empresa que impulsa el proyecto ha calculado recursos minerales relevantes en ambos depósitos, con presencia de cobre, zinc, plomo, plata y oro.
Durante su primera etapa, Stekenjokk produjo cerca de siete millones de toneladas de mineral, con leyes medias del 1,5% de cobre y el 3,5% de zinc. Es decir, era una pieza industrial que quedó dormida durante casi cuatro décadas pero que puede ser vital.
Los problemas que debe afrontar Suecia antes de reabrir la mina de Stekenjokk
La autorización para reabrir la mina no significa que la extracción vaya a comenzar mañana, ya que todavía se necesitan los permisos ambientales tanto en Suecia como en Noruega.
La idea es que las minas suecas funcionen como satélites y que el mineral viaje por carretera hasta el complejo noruego. Eso reduce algunas necesidades industriales en Suecia, pero abre otros frentes, como el transporte, el paisaje alpino y la convivencia con las comunidades sami.
El gobierno sueco ha impuesto condiciones para reducir el impacto sobre las rutas de movimiento de los renos y ha obligado a consultar con las comunidades afectadas. También prevé compensar posibles sobrecostes derivados de esa convivencia.
Por qué el cobre puede ser el petróleo del futuro
Hay que pensar en el cobre como algo más un metal de cables; ahí es donde la comparación con el petróleo empieza a tener sentido. Ahora mismo es uno de los materiales básicos de la electrificación europea.
Por ejemplo, lo necesitan los coches eléctricos, las redes inteligentes, los parques eólicos, los paneles solares o los centros de datos. La diferencia está en el tipo de dependencia, pero al final el cobre es un elemento básico para la producción y la sostenibilidad de gran parte de la industria.
Europa quiere quemar menos combustibles fósiles, pero para hacerlo necesita más metales. Por eso el cobre ha pasado de ser una materia prima clásica a convertirse en un cuello de botella industrial.
De hecho, la UE ha marcado como objetivo que en el 2030 al menos el 10% de las materias primas estratégicas que consume procedan de la extracción dentro del propio bloque.
Lo positivo es que Suecia cuenta con 901 permisos de exploración para metales y minerales. Además, la búsqueda de tierras raras se ha disparado por todo el continente.