No depender del Estrecho de Ormuz es posible: los primeros electroestados que ya lo están consiguiendo
La situación de Oriente Medio está impulsando la transición hacia las energías renovables
China ha sido considerada como el primer electroestado del mundo
Naciones Unidas destaca los progresos de Noruega, Paraguay, Nepal y Etiopía en renovables
La inestabilidad en el Estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20% del suministro mundial de gas y petróleo, está causando el encarecimiento de los combustibles y un aumento de su volatilidad en los mercados. Frente a este escenario de incertidumbre, cada vez más países buscan alternativas renovables que les permitan garantizar su soberanía energética.
Paralelamente, el fuerte crecimiento que han experimentado las energías limpias a escala global durante los últimos años, especialmente la solar y la eólica, junto al desarrollo de sistemas de almacenamiento cada vez más eficientes, refuerza esta tendencia y acelera la electrificación de numerosas economías.
En esta misma dirección apunta el informe Global Electricity Review 2026 del grupo de análisis Ember, que señala que en el pasado año, las fuentes limpias cubrieron el 99% del aumento de la demanda eléctrica a nivel mundial. Además, 2025 marcó un hito histórico: por primera vez en más de un siglo, las renovables superaron al carbón en generación eléctrica.
Electroestado
El pasado año también comenzó a popularizarse un nuevo término que define a los países que están más decididos a electrificar su economía mediante la sustitución de las tecnologías fósiles por alternativas libres de emisiones de carbono. Nos referimos a los electroestados.
Paradójicamente, China, que continúa siendo el primer consumidor global de carbón, está siendo considerada por muchos expertos como el primer electroestado del mundo. Lo cierto es que el gigante asiático ha iniciado una espectacular transición energética, concentrando por sí solo el 43% del crecimiento en generación solar y el 44% del incremento eólico a nivel global durante los primeros seis meses de 2025.
China ha anunciado, además, que su objetivo es que el consumo de energía no fósil represente en 2035 más del 30% del consumo total de energía. Para ello se instalarán 3.600 gigavatios de capacidad de energía solar y eólica, cifra que multiplica por seis su capacidad de 2020.

Uruguay
Otro ejemplo de electroestado, y además con muchas menos contradicciones, es Uruguay. El pequeño país latinoamericano genera el 98% de su energía eléctrica a través de renovables, principalmente hidroeléctrica —debido a la existencia de grandes cuencas fluviales y ríos en su territorio— eólica, biomasa y solar.
Gracias a estas fuentes limpias, Uruguay ha conseguido que el 99,9% de su población urbana y el 99,8% de la rural tengan acceso a la red. Esto ha sido posible gracias a una cuidadosa planificación estratégica que comenzó a edificarse a principios de este siglo, cuando el país dependía en exceso del petróleo importado debido a sus escasas reservas de hidrocarburos.
Uno de los pilares fundamentales de la estrategia diseñada para afrontar esta situación fue la apuesta por diversificar la matriz energética, otorgando un papel protagonista a las energías renovables.
Pioneros por la hidroeléctrica
Recientemente, un artículo publicado en Noticias ONU por Daniel Dickinson cita otros casos de países pioneros centrados en esta transición hacia las fuentes bajas en emisiones causantes del efecto invernadero.
En concreto cita a cuatro naciones, como son Noruega, Paraguay, Nepal y Etiopía. Curiosamente, el punto en común que comparten es que la energía renovable que está impulsando esta transformación no es la solar ni la eólica sino, principalmente, la hidroeléctrica.

Noruega
Como en el caso de China, Noruega también podría ser definido como un electroestado con contradicciones. El país escandinavo es un gran exportador de petróleo y gas, lo cual no impide que lleve décadas aprovechando su enorme potencial hidroeléctrico. Actualmente, alrededor del 90% de su generación eléctrica procede de esta fuente.
También está avanzando de forma decidida en la electrificación del transporte. De hecho, según Faconauto, las ventas de coches eléctricos ya superan el 98% del mercado noruego.
Paraguay
Paraguay también se apoya en sus potentes infraestructuras hidroeléctricas, que aprovechan principalmente la presencia del río Paraná, uno de los más largos y caudalosos del mundo, y también del río Acaray, para generar prácticamente toda su electricidad a partir de fuentes renovables.
De hecho, produce mucha más energía de la que consume, por lo que exporta buena parte a los países vecinos. Esta situación ha convertido a Paraguay en uno de los sistemas eléctricos más limpios del planeta.

Nepal
En el caso de Nepal, el país asiático obtiene buena parte de su energía hidroeléctrica de los recursos hídricos provenientes de la región del Himalaya.
Situación que le ha permitido en los últimos años acelerar el desarrollo de nuevas presas y pequeñas centrales para abastecer a su población. Alrededor del 98% de su generación eléctrica proviene ya de las renovables.
Nepal también está aprovechando esta expansión para electrificar zonas rurales aisladas a través de sistemas renovables descentralizados y sustituir las tradicionales cocinas con leña por soluciones más limpias.
Etiopía
Más del 98% de la capacidad energética de Etiopía procede de fuentes renovables, principalmente de la energía hidroeléctrica, la solar y la eólica. El objetivo del país africano es convertirse en toda una potencia eléctrica en África.
La Gran Presa del Renacimiento Etíope, construida sobre el Nilo Azul, es el principal símbolo de esa ambiciosa apuesta. El Gobierno etíope considera clave esta infraestructura para ampliar el acceso a la electricidad en un país donde millones de personas todavía carecen de suministro estable.