Océanos

La búsqueda de océanos ocultos en el Sistema Solar

La carrera espacial no cesa y también se basa en la búsqueda de océanos ocultos en el Sistema Solar. Mira estos detalles.

Carrera espacial, momentos destacados

Planeta con océanos escondidos bajo el hielo

¿De dónde viene el agua de nuestros océanos?

Agua en el espacio
Océanos ocultos en el espacio.
Francisco María
  • Francisco María
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Durante años, la astrobiología ha cometido el error de buscar vida extraterrestre donde más fácil era mirar, es decir, bajo la luz del sol y sobre el suelo seco y polvoriento de Marte. Nos obsesionamos con el vecino rojo porque encajaba bien en nuestras categorías mentales. Sin embargo, los tiros no van por ahí y parece haber muchas otras opciones en rincones ocultos de nuestro sistema solar.

¿Dónde hay que buscar estos océanos?

La verdadera revolución silenciosa de la exploración espacial está mucho más allá de la órbita de Marte, donde los gigantes gaseosos Júpiter y Saturno tienen un dominio ejemplar sobre su vecindario por medio de su enorme gravedad. Allí, sumergidos en capas gruesas de hielo, se hallan vastos océanos líquidos que sobrepasan en mucho el volumen de agua que poseemos en nuestros propios mares continentales terrestres.

Es un giro argumental fascinante que rompe todos los esquemas tradicionales.

Planetas habitables

Hasta hace no mucho, los manuales de astronomía repetían como un mantra el concepto clásico de la zona habitable: una franja milimétrica alrededor de una estrella donde un planeta puede mantener agua líquida en superficie sin que se congele ni hierva. Esa regla dorada dejaba fuera de juego a los satélites naturales de los planetas exteriores, considerados bloques de hielo inertes condenados al frío eterno del espacio profundo.Océanos ocultos

Pero las sondas espaciales que se han colado por allí han destrozado esa teoría. El secreto de esos mares ocultos no proviene del calor estelar, sino de la violencia gravitatoria. Las lunas sufren tirones colosales de marea debido a la proximidad de sus gigantescos planetas nodriza. Esa fricción interna actúa como una dinamo natural, ablandando las rocas del núcleo y fundiendo las capas inferiores del hielo.

Mundos de hielo bajo el foco

Europa, la mítica luna de Júpiter, lleva décadas robándonos la atención. Si miras fotos de su superficie, te das cuenta de que parece la cáscara de un huevo picada por mil líneas rojizas y caóticas. Lo que hay debajo de esa costra en constante movimiento es un océano global de agua salada. Y lo más increíble no es que exista, sino que no se congele.

La culpa la tiene la danza gravitatoria que comparte con Júpiter y otras lunas vecinas, un tira y afloja perpetuo que genera la energía térmica necesaria para mantener ese motor líquido en marcha, oscuro y profundo, a millones de kilómetros de cualquier rayo de sol.

También algo parecido con Encélado

Pero si Europa impresiona, lo que ocurre en Encélado roza la ciencia ficción más desatada. Esta pequeña luna de Saturno parecía una simple bola de nieve aburrida hasta que la nave Cassini pasó cerca y destapó el pastel. Del polo sur brotan gigantescos géiseres de vapor de agua y sales minerales con una fuerza brutal, lanzando al espacio indicios claros de compuestos orgánicos.

No hace falta perforar kilómetros de hielo a ciegas para estudiar ese océano subterráneo; la propia naturaleza se encarga de eyectar muestras directas hacia el vacío para que las cazemos al vuelo. Analizar esos penachos helados equivale a meter una probeta en un mar alienígena sin haber bajado siquiera un submarino.

La vida en la oscuridad absoluta

Plantearse si hay vida en estos sitios obliga a sacudirse los prejuicios terrestres. En los abismos de nuestros propios océanos, donde la luz solar jamás asoma, existen ecosistemas enteros que funcionan de espaldas al sol.Vida en Marte: una nueva esperanza en forma de agua líquida

Las bacterias y los pequeños organismos de las fuentes hidrotermales no necesitan fotosíntesis; tiran de energía química pura, devorando minerales y calor volcánico. ¿Por qué no iba a pasar lo mismo en el lecho marino de Encélado o de Europa? Al fin y al cabo, el contacto directo entre un núcleo rocoso caliente y agua salada crea el cóctel perfecto para que la biología abra camino donde la lógica diría que es imposible sobrevivir.

Demostrar que esto es así no es precisamente un paseo por el parque. Las agencias espaciales se enfrentan a un muro técnico gigantesco. Para empezar, la radiación que emite Júpiter es un infierno capaz de freír los circuitos de cualquier nave en pocas semanas. Aterrizar con éxito, desplegar sistemas de fusión de hielo y meterse bajo la superficie helada requiere una precisión milimétrica y décadas de ingeniería afinada al miligramo. Un fallo de software a mil millones de kilómetros de casa significa perder la inversión y el esfuerzo de media vida profesional.

El futuro de la exploración

Pese a todos los impedimentos técnicos, la hoja de ruta de la ciencia planetaria ya está fijada. Estos mundos helados se han convertido en la obsesión principal de cualquier investigador que busque respuestas sobre nuestros orígenes cósmicos. No olvidemos además que el descubrimiento de estos océanos espaciales supondría interesantes datos y objeto de estudio para la ciencia en nuestro planeta Tierra.

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