Hallazgo entre los arqueólogos: hallan estatuas del antiguo Egipto en Saqqara que podrían revelar dónde se encuentra la tumba perdida de Imhotep
Los arquitectos del Nilo: así es como los egipcios domaron el río más largo del mundo
El cielo de noviembre trae varias noches especiales: las lluvias de estrellas que iluminarán el firmamento y cuándo mirar para no perdértelas
Noviembre trae nuevas citas con el cielo: los planetas que podrás observar este mes y las fechas para no perderte el espectáculo

Imhotep nunca llegó a ser faraón, pero su importancia en el antiguo Egipto fue tan grande que terminó alcanzando una categoría casi divina. Desempeñó un papel fundamental durante el reinado del faraón Zoser, que perteneció a la III Dinastía y cuyo gobierno se sitúa aproximadamente en el año 2650 a. C. A él se atribuye el diseño de la Pirámide Escalonada de Saqqara, considerada la primera gran construcción monumental realizada íntegramente en piedra de la historia, levantada por orden del propio faraón.
Sin embargo, todavía existe un gran misterio alrededor de este personaje histórico: nadie sabe dónde se encuentra su tumba. Durante buena parte del siglo XX, el egiptólogo británico Walter Bryan Emery llevó a cabo numerosas excavaciones en la zona norte de Saqqara con la esperanza de encontrar su mastaba, pero sus esfuerzos no dieron resultado. Ahora, una nueva investigación publicada en la revista The Journal of Egyptian Archaeology ha revelado una nueva pista.
Búsqueda de la tumba perdida de Imhotep
La investigación se centra en dos estatuas de granito halladas en una tumba del cementerio de Teti, situado al norte de la Pirámide Escalonada de Saqqara. Aunque el sepulcro pertenece a la V Dinastía egipcia, el arqueólogo Zahi Hawass considera que las esculturas podrían ser mucho más antiguas y remontarse a la III Dinastía, la época en la que Imhotep estuvo al servicio del faraón Djoser.
Ambas figuras aparecieron junto a varias esculturas de granito rojo relacionadas con Djoser y algunos miembros de su familia. Para Hawass, este hallazgo refuerza le necesidad de seguir investigando en el norte de Saqqara, donde podrían hallarse nuevas pistas sobre el lugar donde fue enterrado Imhotep. «Las nuevas estatuas refuerzan la búsqueda de la tumba perdida de Imhotep», afirma.
Una de las estatuas está tallada en granito negro y contiene el nombre de un sacerdote llamado Tp-m-ankh. La segunda, elaborada en granito gris, representa a un funcionario identificado como Aym-rn-khp, que ostentaba importantes cargos, entre ellos los de príncipe de Elkab y juez principal.
Hawass sitúa las esculturas en la III Dinastía atendiendo a sus características artísticas, los materiales utilizados y las inscripciones que presentan. Además, considera que la primera de ellas podría conservar algunos de los testimonios más antiguos conocidos de determinados títulos sacerdotales y administrativos que posteriormente se utilizarían durante la V Dinastía.
Las piezas fueron encontradas en la mastaba de Userefre, una construcción funeraria del antiguo Egipto. Según las autoridades egipcias, pertenecería al hijo del faraón Userkaf, primer monarca de la V Dinastía. Durante las excavaciones también apareció una monumental puerta falsa de granito rosa en la que estaban grabados diferentes títulos pertenecientes a Userefre.
Según informó el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto, entre los objetos recuperados también había esculturas de Djoser, su esposa y sus 10 hijas. Las primeras investigaciones apuntan a que este conjunto escultórico pudo encontrarse originalmente en las proximidades de la Pirámide Escalonada, antes de ser trasladado a la tumba construida posteriormente.
Uno de los grandes misterios del antiguo Egipto
Imhotep fue uno de los personajes más destacados de la corte del faraón Djoser, responsable del diseño de la Pirámide Escalonada, una construcción que marcó un antes y un después en la arquitectura del antiguo Egipto. Su prestigio fue creciendo con el paso de los siglos hasta convertirse en una figura venerada por sus conocimientos y asociada especialmente con la medicina y la sabiduría.
A pesar de su enorme relevancia histórica, el lugar donde fue enterrado continúa siendo un enigma. Durante el siglo XX, el egiptólogo británico Walter Bryan Emery trató de localizar su tumba en el norte de Saqqara. Llegó a estudiar una mastaba de grandes dimensiones que podría haber pertenecido al personaje, pero nunca consiguió identificar a quien pertenecía.
Pirámide escalonada
La pirámide escalonada de Zoser, situada en la necrópolis de Saqqara, está considerada la primera gran construcción piramidal de la historia. Su diseño se atribuye al arquitecto Imhotep, quien transformó una mastaba tradicional en un monumento de seis niveles que alcanzó casi 60 metros de altura. El proyecto sufrió varias ampliaciones hasta adquirir su forma definitiva, convirtiéndose en una obra revolucionaria para la arquitectura egipcia. Su interior también escondía un complejo sistema de galerías y cámaras funerarias destinadas a garantizar la vida eterna del faraón en el más allá.
‘El primer médico’
Aunque no existen pruebas definitivas de que ejerciera como médico, la tradición egipcia terminó asociándolo con la curación y los conocimientos científicos. Algunos investigadores relacionan su figura con el Papiro de Edwin Smith, un tratado quirúrgico de unos 3.700 años de antigüedad que recoge observaciones sobre fracturas, heridas y tratamientos. A diferencia de otros textos de la época, destaca por describir las lesiones mediante un enfoque basado en la observación y el razonamiento, sin recurrir constantemente a explicaciones mágicas. William Osler, uno de los padres de la medicina moderna, lo llamó «el primer médico verdadero que emerge de la bruma de la historia».