Historia

Descubren una ciudad maya que permaneció oculta más de 1.000 años bajo la selva: pirámides, altares y un hallazgo que reescribe la historia

Ciudad maya
Gemma Meca
  • Gemma Meca
  • Licenciada en Historia, máster en Periodismo y Comunicación Digital. Redactora en Ok Diario. Cuento historias, soy amante de los astros, sigo a la luna, los TT de Twitter y las tendencias en moda. Experta en noticias de consumo, lifestyle, recetas y Lotería de Navidad.

Una ciudad maya que permaneció oculta más de 1.000 años bajo la selva ha sido descubierta, sus características reescriben la historia por completo. Llega un cambio de ciclo que podría acabar siendo el que mejor se adaptará a una situación del todo inesperada, en estos días en los que realmente cada gesto cuenta. El estudio del pasado puede darnos detalles que quizás hasta el momento no sabíamos. Estaremos muy pendientes de este cambio de tendencia que, sin duda alguna, puede ser esencial que tengamos en mente.

Bajo la selva han aparecido unos restos que realmente ponen los pelos de punta, nada más y nada menos que una ciudad que ha permanecido oculta durante años y años. La civilización maya se ha convertido en uno de los grandes misterios de la humanidad, teniendo en cuenta la manera en la que desaparecieron estos núcleos de población que ahora parecen parte de la historia. Sin duda alguna, estamos ante unos cambios que nos pueden sumergir de lleno ante este giro radical que hasta ahora no habíamos tenido en consideración.

Más de 1.000 años bajo la selva permaneció oculta esta ciudad maya

Hay momentos en los que se descubren algunos detalles que pueden acabar siendo los que nos marcarán de cerca. Con estos días en los que realmente podremos empezar a ver como la ciencia nos da más de una sorpresa inesperada con unos descubrimientos nunca vistos.

La tecnología nos permite conectar de nuevo con una serie de cambios que van llegando y que pueden acabar siendo los que nos ayudarán a conocer un poco mejor un pasado que se sumerge en las profundidades de una oscuridad que nos costará de ver.

Sin duda alguna, habrá llegado ese momento en el que descubriremos una ciudad maya que parece totalmente imposible de visualizar. Escondida debajo de la selva ha sido localizada por las últimas tecnologías. Vía satélite y desafiando a todos los elementos naturales que durante miles de años la han escondido del todo.

La civilización maya ha sido un misterio, desde que se descubrió que cientos o miles de personas desaparecieron por completo. Dejaron sus casas y abandonaron una cultura que no ha vuelto a repetirse. Un misterio que con esta ciudad abandonada en medio de la selva cobra un nuevo significado.

Pirámides, altares y un hallazgo que reescribe la historia

La historia se escribe con cada descubrimiento que llega sin avisar y que puede acabar siendo el que nos dará una visión diferente de una ciudad maya que parece que se alza en el lugar más escondido del planeta. Este hallazgo puede ayudarnos a entender un poco mejor la historia de los mayas y de toda la humanidad.

Tal y como explican los expertos de INAH: «Ruinosa y virgen, con el eco de su historia suspendido por más de mil años, así aguardó Minanbé al equipo de especialistas mexicanos y eslovenos, dirigido por el arqueólogo Ivan Šprajc. Camuflada entre la maraña selvática de la Reserva de la Biosfera Calakmul, en Campeche, la antigua ciudad solo podía ser nombrada con esa locución en maya yucateco: “no hay camino”. Con este hallazgo, el experto, adscrito al Centro de Investigación de la Academia Eslovena de las Artes y las Ciencias, culmina tres décadas de su proyecto dedicado al reconocimiento de las Tierras Bajas Mayas Centrales, un paisaje arqueológico fosilizado que fue el hábitat de entre de 9 y 11 millones de personas, durante el periodo Clásico Tardío (600 y 900 d.C.). En esta temporada de campo, avalada por el Consejo de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), instancia de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, el equipo volvió a internarse en el sector norte de la reserva para hacer la prospección superficial de un sitio al poniente de Chactún, un centro rector reportado por esta misma iniciativa 13 años atrás, y para el cual contaban con datos de escaneo láser aerotransportado (LiDAR). Los arqueólogos y los trabajadores de la comunidad de Constitución que participaron en la exploración abrieron brecha a filo de machete a lo largo de cinco kilómetros, para avanzar en cuatrimotos y luego caminar una distancia similar bajo el sol».

Siguiendo con la misma explicación: «Para Ivan Šprajc la inexistencia de callejones –como llaman a los caminos de tierra abiertos para la explotación maderera décadas atrás, y que les sirvieron de guía para llegar a otros sitios–, era buena señal: “En comparación de otros lugares en los que hicimos recorridos de superficie, aquí el acceso resultó mucho más difícil; sin embargo, en los últimos tres años, es el primero que encontramos intacto, no hay calas de saqueo. Fue un descubrimiento, una gran sorpresa que nos llevamos. “Por eso elegimos el nombre de Minanbé, que proviene del maya yucateco (mina’an, ‘no hay’, y bej, ‘camino’). Así, seguimos la tradición en la arqueología maya de denominar algunos sitios según alguna característica del lugar o en alusión a las circunstancias del descubrimiento”, explica. Los arqueólogos Atasta Flores Esquivel, Israel Chato López, Quintín Hernández Gómez y Vitan Vujanović hicieron el reconocimiento del lugar, pasando de las imágenes LiDAR, que mostraban un asentamiento de 15 hectáreas bajo la capa forestal, a la verificación a ras de suelo de un núcleo urbano, con plazas rodeadas de edificios palaciegos y religiosos, terrazas y humedales con canalizaciones hidráulicas. Respecto a una de las estructuras más altas, un templo piramidal que supera 13 metros de altura, Vujanović detalla que tiene características del estilo Río Bec, como la mampostería fina o paneles lisos en la fachada, una escalinata empinada y molduras en la parte superior. Se trata, dice, “de la primera vez que he registrado un templo más o menos bien conservado, y una estela todavía con glifos”. Asimismo, destaca la Estela 1, la cual tiene grabada una escena de decapitación, el primer monolito del que pudo percatarse el equipo, además de 14 monumentos, algunos de ellos con elementos iconográficos y textos jeroglíficos».

 

 

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