Los arqueólogos no dan crédito: en el Antiguo Egipto ya usaban su propio ‘Tipp-Ex’ hace 3.000 años
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Según una investigación del Fitzwilliam Museum de Cambridge publicado recientemente, los artesanos del Antiguo Egipto utilizaban un pigmento blanco para ocultar trazos equivocados en sus manuscritos, de la misma manera que hacemos hoy con el «Tipp-Ex». El hallazgo se produjo en una copia del «Libro de los Muertos» elaborada en el año 1278 a.C. para un alto escriba real llamado Ramose. En una de las escenas, un escriba vestido de blanco aparece junto al dios con cabeza de chacal.
A simple vista, la ilustración parece impecable, pero los investigadores encontraron varias franjas blancas pintadas sobre el cuerpo del chacal. Según la egiptóloga Helen Strudwick, el artista aplicó capas de pigmento blanco sobre el negro original para «adelgazar visualmente» al animal. Para llegar a esta conclusión, utilizaron fotografía infrarroja de luz transmitida, una técnica que permite ver a través de las capas superiores de pintura. Fue así como, bajo el pigmento blanco, apareció el trazo original con un chacal más robusto, pintado de color negro.
El ‘Tipp-Ex’ que utilizaban en el Antiguo Egipto
El análisis químico reveló que el pigmento blanco estaba compuesto principalmente por huntita y calcita, dos minerales que daban al corrector la densidad necesaria para cubrir el negro. Además, contenía pequeñas partículas de orpimento, un mineral amarillo tóxico conocido como «Amarillo del Rey», que ayudaba a que el color se integrara con el tono crema del papiro. El chacal que acompaña a Ramose no es Anubis, sino Wepwawet, una deidad vinculada a abrir caminos para los ejércitos y guiar a los muertos a través del Duat, el inframundo egipcio. Un detalle que hace esta corrección aún más llamativa: incluso los dioses podían ser «retocados» si el artista no estaba satisfecho con su representación.
El hallazgo se produjo en una copia del «Libro de los Muertos», el cual recogía fórmulas y conjuros destinados a guiar al difunto por el mundo de los muertos y garantizar su llegada segura al reino de Osiris. El conocido arqueólogo Flinders Petrie encontró esta copia en 1922 en una tumba de Sedment. Su estado era nefasto, ya que estaba reducida a cientos de pedazos, dispersos y extremadamente frágiles. En 2006, conservadores del museo lograron limpiar, hidratar, reparar y recomponer la mayor parte del rollo, que originalmente medía más de 20 metros. Hoy, se conserva en un estado excepcional.
A ambos lados del cuerpo del chacal y en la parte delantera de los muslos de sus patas traseras aparecen gruesas líneas blancas, y el equipo había estado «utilizando diferentes técnicas analíticas para averiguar de qué está hecha esa pintura blanca», explicó Strudwick, egiptóloga principal del Fitzwilliam, en un comunicado. Entre estas técnicas se encontraba la espectrometría de fluorescencia de rayos X, que permite analizar la composición química de los materiales sin dañar el objeto. Mediante este tipo de análisis, los investigadores pudieron identificar la presencia del pigmento blanco y diferenciarlo de las capas de tinta que el escriba había aplicado previamente.
Copia de ‘El Libro de los Muertos’
Los resultados sugieren que la pintura del Antiguo Egipto está compuesta por «una mezcla de huntita y calcita», mientras que «las imágenes obtenidas con un microscopio digital 3D muestran que también hay pequeñas motas de oropimente amarillo, probablemente para que se integrara mejor con el papiro fresco, que originalmente habría sido de un color crema pálido», continuó Helen Strudwick.
En declaraciones a The Art Newspaper, Strudwick afirma que no conoce ninguna razón simbólica para el uso de esta sobrepintura. «Si la hubiera, esperaría ver otros ejemplos en ilustraciones de este hechizo, lo cual no ocurre», señaló. «Para mí, el chacal original se ve bastante bien, pero los chacales son carroñeros y probablemente bastante más delgados en comparación con los perros domésticos. Así que quizá un artista principal (o tal vez el propio pintor original) revisó esta imagen y pensó que el chacal era demasiado parecido a un perro y que necesitaba ser más estilizado»
Por otro lado, afirma que se han detectado más ejemplos de este «Tipp-Ex» en papiros de distintas colecciones de museos del Reino Unido, incluido el «Libro de los Muertos de Najt» y el papiro de «Yuya». Finalmente, concluye: «Todavía tenemos muchísimo que aprender sobre los creadores de los extraordinarios objetos que vemos en los museos (y también en los yacimientos de Egipto, por supuesto). Trabajando en el Fitzwilliam estoy rodeada de colegas brillantes y entusiastas que siempre están dispuestos a ayudar a desentrañar preguntas de investigación como: ‘¿qué es esta sustancia blanca y de qué está hecha?»
En definitiva, la corrección de la escena de Ramose junto al dios chacal constituye una evidencia de que el proceso de creación de textos funerarios, como el «Libro de los Muertos» podía incluir ajustes y modificacionesGracias a la combinación del análisis técnico con el estudio histórico, hoy es posible reconstruir ese proceso. Un simple error corregido con pigmento blanco se transforma en una pista clave para entender cómo trabajaban los escribas y artistas del antiguo Egipto.