La mano derecha de Puigdemont lamenta que los refugiados afganos tengan que aprender español
Rufián se burla de Puigdemont por mostrar su receta de alioli: «Toca confiar»
Un informe de la Guardia Civil alerta de «altercados de corte separatista y ataques a partidos”
Nuevo desprecio del separatismo catalán hacia el español. Esta vez a cuenta del conflicto vivido en Afganistán tras la llegada al poder de los talibanes y los refugiados que buscan asilo en nuestro país para huir de posibles represalias. El jefe de oficina del fugado Carles Puigdemont, Josep Lluís Alay, lamenta que los refugiados afganos tengan que aprender español durante 6 meses para conseguir asilo en nuestro país. «Qué pena todo», ha asegurado Alay.
Esta condición fue revelada por los servicios informativos de TV3, la cadena autonómica y referente del independentismo catalán. Esto irritó al director de oficina y amigo personal del ex presidente de la Generalitat fugado en Bélgica, Carles Puigdemont. «Hoy un referente de la acogida de refugiados en Cataluña según el Telenotícies de TV3 explicó que ahora a los solicitantes afganos de asilo les toca seis meses de aprender la lengua castellana. Qué pena todo», señaló en un mensaje colgado en las redes sociales.
Avui un referent de l’acollida de refugiats a Catalunya segons el TN de @tv3 ha explicat que ara als sol·licitants afganesos d’asil els toca sis mesos d’aprendre la llengua castellana. Quina pena tot plegat.
— Josep Lluís Alay (@josepalay) August 28, 2021
Es historiador y físico de profesión. Estuvo presente durante la detención de Puigdemont en Alemania el año pasado, junto al empresario Josep Maria Matamala, otro amigo personal del ex president. Alay fue también detenido como presunto autor de un delito de encubrimiento por haber ayudado a sustraerse de la acción de la justicia al ex presidente.
Josep Lluís Alay fue alto cargo de la Diputación de Barcelona y director de Patrimonio, Museos y Archivos entre 2011 y 2015 en el Ayuntamiento de Barcelona, con Xavier Trias (PdCAT) como alcalde. En junio de 2018 fue nombrado coordinador de Políticas Internacionales de Presidencia del Govern de Quim Torra. Desde julio de 2018 es jefe de oficina de Carles Puigdemont.
Su ejemplo de independencia
Es firme defensor de la independencia de Cataluña. Para ello, puso como ejemplo la secesión de Bougainville, región situada en el Estado de Papúa Nueva Guinea, en el continente de Oceanía. «Retos del referéndum de autodeterminación de Bougainville. Noah Musingku, conocido como rey David Peii II, declaró la independencia y soberanía de una pequeña región de la isla. Ha creado un banco central y una moneda, además de 4 criptomonedas diferentes», señaló en un mensaje colgado en las redes sociales en marzo de 2019.
Reptes del referèndum d’autodeterminació de Bougainville. Noah Musingku, conegut com rei David Peii II, ha declarat la independència i sobirania d’una petita regió de l’illa. Ha creat un banc central i una moneda, a més de 4 criptomonedes diferents https://t.co/MHhdcLtxzD pic.twitter.com/HqX3tsgrBD
— Josep Lluís Alay (@josepalay) March 30, 2019
Lo último en Cataluña
-
Parece París pero es Barcelona: en esta pastelería de Cataluña la bollería, café y vinos no son de este mundo
-
AEMET prevé cielo poco nuboso y brumas en Barcelona, con viento moderado en el litoral
-
La cara B del Carnaval en Cataluña: los refranes catalanes que no se atreven a decir en otros sitios
-
AEMET prevé cielo nublado y lluvias débiles en Barcelona, con viento moderado a fuerte
-
Entierro de la Sardina en Barcelona 2026: desfiles y entierros barrio por barrio
Últimas noticias
-
Un pueblo de fábula de la Serra de Tramuntana de Mallorca de 400 vecinos sólo dejará hacer 12 casas más
-
Los espías del catalán señalan a los comercios que no lo usan y exigen a Prohens que los obligue por ley
-
El Govern balear archiva definitivamente la gratuidad de la ecotasa para los residentes en las Islas
-
El separatismo mallorquín defiende no vender casas a extranjeros con las suyas ya vendidas a alemanes
-
Vox exige hacer en el Paseo Marítimo de Palma algo que Armengol ignoró: un parking subterráneo