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Parece un barrio moderno inglés pero está en Bilbao y casi nadie lo conoce

Bilbao es una de las ciudades más bonitas del País Vasco, y de España, y también una ciudad que puede ser realmente sorprendente más allá de lo que siempre se suele mostrar de ella. Y como muestra, tenemos un barrio de Bilbao que parece sacado del propio Londres, y que muchos conocen como el Notthing Hill bilbaíno gracias a sus casas de colores. Se trata del barrio de Irala y que se ha hecho ahora popular en redes gracias a vídeos como los de la cuenta @_viajaenunminuto.

Es llamativo es que Irala no aparezca en casi ninguna guía turística. El visitante medio se mueve por el Casco Viejo, la ría o el Guggenheim, y este rincón queda un poco al margen. Quizá por eso quienes llegan hasta aquí suelen hacerlo por recomendación o después de ver vídeos como el mencionado. Y la sorpresa es inmediata, especialmente cuando paseas por calles como Kirikiño, Baiona y Zuberoa. Allí las fachadas se alinean sin imponerse, con viviendas bajas, pequeños jardines y detalles que rompen por completo con el Bilbao más industrial. Nada de edificios altos o grandes plazas, son casas, además de colores, y un barrio de Bilbao que sin duda, debes visitar.

Parece un barrio moderno inglés pero está en Bilbao

La postal actual del barrio es bonita, pero el origen de Irala tiene poco que ver con el turismo. A principios del siglo XX, esta zona estaba llena de huertas y caseríos. Era un rincón a las afueras de Bilbao, sin demasiada vida más allá de lo rural, pero la llegada de la industrialización lo cambió todo.

El responsable del primer gran impulso fue Juan José Irala, madrileño de origen vasco y fundador de la fábrica Harino Panadera. Instaló aquí su negocio y decidió construir viviendas para los trabajadores, algo que algunas empresas empezaban a hacer entonces para retener mano de obra. Pero Irala fue más allá ya que levantó 15 calles completas para alojar a empleados y familias. La iniciativa tuvo tanta repercusión que incluso contó con el apoyo de Alfonso XIII.

El barrio se inauguró en 1916 y creció a un ritmo enorme. Los números lo dicen todo ya que de 198 habitantes en 1908 se pasó a casi 3.000 en apenas doce años. Y no solo se construyeron viviendas. Se abrió una escuela, un economato, un banco, una iglesia y una línea de tranvía. Un pequeño mundo propio alrededor de la fábrica.

Las casas que recuerdan a Inglaterra

Una de las razones por las que Irala destaca tanto hoy está en su arquitectura. Las viviendas adosadas se levantaron con una clara influencia inglesa, algo muy poco habitual en barrios obreros de la época. Los arquitectos Fernando Ugalde, Enrique Epalza y Pedro Peláez diseñaron un conjunto inspirado en el concepto de ciudad jardín, una idea surgida en Reino Unido para ofrecer mejores condiciones de vida en entornos industriales. Por eso las casas de Kirikiño, Baiona y Zuberoa tienen colores distintos, tejados inclinados y pequeños patios traseros. Con el paso del tiempo se han convertido en la imagen más fotografiada del barrio. Muchos visitantes se quedan un rato observando, porque no encaja con la idea que se suele tener de Bilbao.

Más historia en cada esquina

Aunque las casas son la parte más reconocible del barrio, Irala guarda otros elementos que cuentan su pasado. El edificio original de Harino Panadera, inaugurado en 1902, se conserva aún en pie. Es un enorme bloque blanco de hormigón y ladrillo, declarado Bien Cultural, que hoy alberga dependencias públicas y un pequeño museo con la maquinaria restaurada de la panificadora.

A pocos minutos aparece el caserío de Torre Urizar, una de las pocas construcciones que sobreviven de la época en la que esta zona era puramente rural. Sus orígenes se remontan al siglo XVI y la restauración reciente permite entender mejor cómo era la vida aquí antes del crecimiento industrial. También quedan como referencia del pasado la iglesia de San Luis Beltrán y la plaza de toros de Vista Alegre, que marcaba uno de los límites de la ciudad cuando Irala empezó a expandirse.

Cómo llegar a este pequeño «Notting Hill» bilbaíno

Irala está más cerca de lo que parece. Se puede llegar caminando desde el centro en unos veinte minutos, aunque conviene saber que el tramo final tiene cierta pendiente porque el barrio está en la parte alta, sobre la estación de tren y dentro del distrito de Rekalde.

Otra referencia útil es la plaza de toros: desde Vista Alegre se tarda unos seis minutos en alcanzar las primeras casas de colores. Una vez allí, lo mejor es dejarse llevar y recorrerlo sin prisa. Kirikiño, Baiona y Zuberoa son las calles clave para entender por qué este rincón, desconocido durante décadas, empieza ahora a despertar tanta curiosidad y se ha hecho viral en redes sociales gracias a vídeos como este:

@_viajaenunminuto El barrio de #Irala de #Bilbao se ha hecho famoso por decenas de influencers buscando sus casas de colores para fotografiarse con ellas. Su origen está en una fábrica de harinas creada en el barrio ¿lo sabías? #BilbaoSecreto #NottingHill ♬ Vivir para mí – Morochos