Así prepara España la segunda estrella: unión, ambición y sin miedo a nadie
Los internacionales españoles transmiten confianza e ilusión en los primeros días de concentración
El grupo destaca la unión del vestuario y ve a España preparada para luchar por ganar el Mundial
Jaque a la selección española con la celebración del ascenso en Riazor

España ya ha activado el modo Mundial. Apenas han pasado unos días desde el inicio de la concentración en Las Rozas, pero el mensaje que se repite entre los internacionales es claro: ilusión, confianza y una convicción compartida de que esta selección española tiene argumentos para pelear por todo en Estados Unidos, Canadá y México. Sin euforia, pero tampoco con complejos.
En el vestuario de Luis de la Fuente nadie rehúye el objetivo. De hecho, varios de los futbolistas que han comparecido en el ya tradicional Media Day que fantásticamente organiza el departamento de comunicación de la Federación Española coinciden en que el grupo llega al torneo con una confianza muy parecida a la que ya sintieron antes de conquistar la Eurocopa. El recuerdo de aquel éxito está presente, aunque el discurso interno pasa por mirar al presente y volver a construir desde cero.
Uno de los que mejor resume ese sentimiento es Alejandro Grimaldo. El lateral español considera que la situación recuerda mucho a la vivida antes de la Eurocopa, cuando desde fuera había más dudas que dentro del propio equipo. Ahora, aunque España aparece en muchas quinielas como favorita, el mensaje sigue siendo el mismo: confianza en el potencial del grupo y la certeza de que tienen plantilla para competir contra cualquiera.
También Marc Pubill, una de las novedades de la convocatoria, se mostró convencido de las posibilidades del combinado nacional. El defensa del Atlético de Madrid aseguró que confía plenamente en España y que no ve a ninguna selección por encima del equipo de Luis de la Fuente. Para el catalán, además, la experiencia tiene un componente especial al tratarse de su primera llamada con la absoluta y de su primer gran torneo con la Selección.
Pero más allá de los objetivos deportivos, las primeras jornadas de concentración también están sirviendo para reforzar uno de los aspectos que los jugadores consideran fundamentales: la convivencia. Los internacionales saben que un Mundial no se gana únicamente sobre el césped y que la fortaleza del grupo puede marcar diferencias durante un torneo tan largo.
Grimaldo reconoció que la vida durante una concentración mundialista tiene momentos complicados. El día a día se vuelve repetitivo, las horas transcurren entre hotel, entrenamientos y desplazamientos, y se echa de menos a la familia. Sin embargo, el futbolista valenciano destacó que el ambiente que existe dentro del vestuario hace mucho más llevadero ese aislamiento.
Una idea que comparten otros compañeros. Pubill destacó el excelente recibimiento que ha encontrado desde su llegada y explicó que los jugadores aprovechan cualquier momento libre para hacer actividades juntos, desconectar y fortalecer los vínculos fuera del campo.
La fuerza del grupo
Ese espíritu colectivo es precisamente uno de los aspectos que más valora Rodri. El centrocampista del Manchester City considera que España ha construido durante los últimos años algo más que una selección y habla directamente de un equipo con identidad propia. El capitán cree que, antes incluso de pensar en levantar el trofeo, el gran reto pasa por recuperar cuanto antes esa conexión grupal que ha sido una de las señas de identidad de esta generación.
El madrileño insiste en que el Mundial será una carrera de fondo y que el éxito dependerá de la capacidad del equipo para crecer con el paso de los partidos. En esa misma línea se expresó Mikel Oyarzabal, que afronta la cita mundialista con serenidad y sin dejarse influir por el ruido exterior. El delantero recordó que hace dos años tampoco muchos situaban a España entre las favoritas antes de la Eurocopa y, sin embargo, acabó levantando el título.
La mezcla entre juventud y experiencia aparece como otro de los puntos fuertes del grupo. Futbolistas veteranos como Rodri, Grimaldo u Oyarzabal destacan el equilibrio existente en la plantilla, mientras que jugadores como Eric García valoran la frescura y el descaro de una nueva generación que ya está acostumbrada a competir al máximo nivel en sus clubes.
Con los lesionados ultimando su recuperación y con casi dos semanas todavía por delante antes del debut, España continúa acumulando entrenamientos, horas de convivencia y sensaciones positivas. El Mundial aún no ha comenzado, pero dentro del vestuario ya existe una idea compartida: el equipo cree en sí mismo y viaja convencido de que puede volver a pelear por la cima del fútbol mundial 16 años después.