Begoña Cantera, ingeniera de la Sagrada Familia: «Las torres están pegadas con Loctite pero no el que todos conocemos»
La ingeniera desvela que se ha utilizado un adhesivo especial para unir la piedra y el acero de la basílica
Cada vez menos personas usan el papel higiénico y los expertos coinciden: la alternativa es mucho más higiénica y práctica

La reciente inauguración de la Torre de Jesús en la Sagrada Familia de Barcelona ha sacado a la luz uno de los detalles del ámbito de la construcción más sorprendentes que se ha empleado en la basílica. Detrás de esta nueva e imponente estructura no solo hay un diseño arquitectónico magistral, sino una auténtica proeza de la ingeniería moderna.
Begoña Cantera, ingeniera de construcción y responsable del ensamblaje de la torre, ha revelado que la clave para levantar estas torres ha sido un potente adhesivo que se parece al Loctite. Esta solución, vital para poder terminar de construir la torre, ha despertado el interés tanto de expertos en edificación como de los miles de turistas que visitan la basílica cada día.
Una revolución en la construcción
El mayor reto estructural en todo el proceso de construcción de la Sagrada Familia, que se ha prolongado durante diez años debido a su complejidad, consistía en fusionar de manera duradera dos materiales muy diferentes: la piedra y el acero. Las dimensiones de esta obra hablan por sí solas, ya que se han tenido que ensamblar 826 paneles y más de 2.100 elementos de piedra.
Como detalló Cantera, el equipo constructor del templo contactó con ella buscando una solución inédita, ya que el producto aplicado «no es el típico Loctite que todos conocemos». Tras superar numerosos ensayos de calidad, un equipo de más de 20 especialistas de la multinacional aportó la solución: el Loctite EA 9497.
Este se trata de una avanzada tecnología bicomponente de uso exclusivamente industrial que no se encuentra en las ferreterías habituales. Este adhesivo extremo garantiza una unión inquebrantable y está diseñado para resistir las condiciones ambientales más adversas a las que está expuesta la Sagrada Familia, incluyendo los altos niveles de humedad y las constantes vibraciones.
La visión de Gaudí para la basílica
El uso de un adhesivo de última generación para terminar un monumento histórico rinde, casi sin querer, un homenaje a la mentalidad visionaria de su creador original. Según recordó Begoña Cantera, Antoni Gaudí diseñó las torres sin tener claro cómo se podrían construir con los medios de su época, «pero confiaba en que futuras generaciones llegasen a poder diseñar algo y hacerlo».
Pese a haber superado este histórico hito arquitectónico, coronado recientemente con una misa en la que el Papa León XIV bendijo la nueva Torre de Jesús, el templo expiatorio todavía no está terminado. La ingeniera recordó que la lentitud constructiva es habitual en este tipo de obras tan colosales y que el ritmo de avance de la Sagrada Familia depende directamente de la cantidad de entradas que se venden a los visitantes.
El próximo gran desafío técnico en el horizonte de la ciudad condal será levantar la fachada principal, la cual seguirá fielmente el diseño original de Gaudí. Mientras tanto, el templo sigue creciendo, demostrando que, en las grandes obras maestras, hasta el detalle más invisible es esencial para sostener la historia.