'CASO ZAPATERO'

Zapatero se refugia en la natación para no caer en un cuadro depresivo: «No quiere moral baja en su entorno»

Zapatero
Irene Tabera
  • Irene Tabera
  • Madrid (1996). Periodista de Investigación y Tribunales. Colaboradora en Telecinco, Cuatro y Telemadrid. Graduada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y máster en Televisión por la Universidad Católica de Milán. Anteriormente trabajó en Mediaset Italia. Contacto: [email protected]

José Luis Rodríguez Zapatero no quiere baja moral en su entorno y se está refugiando en el deporte de la natación para no caer en depresión tras conocerse que está imputado en la Audiencia Nacional por los presuntos delitos de blanqueo de capitales y tráfico de influencias.

El ex presidente del Gobierno no está pasando su mejor época. Llevaba años retirado de la política a nivel oficial —pero maniobrando en la sombra como asesor de Pedro Sánchez— cuando salió a la luz que el juez José Luis Calama estaba instruyendo un sumario que le involucraba.

Zapatero se sorprendió ante la causa abierta en la Audiencia Nacional en la que él estaba imputado porque había negado por activa y por pasiva a todo su entorno que influyera en el rescate de Plus Ultra. El juez tenía pruebas de todo lo contrario y le comunicó su imputación.

La noticia supuso un jarro de agua fría para el ex presidente y su mujer Sonsoles Espinosa, a la que no le gusta acaparar el foco mediático.

Cambia el ‘running’ por la piscina

Rodríguez Zapatero trasladó a su entorno que es inocente y desde entonces permanece en su casa de alquiler de Las Rozas (Madrid). El ex presidente socialista vive en este chalet de lujo con su mujer y tienen en la parte trasera del jardín una amplia piscina que Zapatero usa a diario desde que conoció que le estaban investigando en los tribunales.

El mandatario socialista siempre ha sido muy deportista y, antes de su imputación, salía a correr varios kilómetros cada día. Zapatero llegó a organizar un club de runners con empresarios, políticos, médicos y hasta jueces que trataban de seguirle el ritmo. Patrimonio Nacional le reservaba una zona privada del Monte del Pardo para practicar este deporte con discreción.

Ahora, las cosas han cambiado y Zapatero ya no quiere salir a correr por la naturaleza. El ex presidente quiere mantener bajo perfil y está intentando salir lo menos posible de su casa. De este modo, ha optado por cambiar el running por la natación en la piscina de su casa.

Atrincherados en su casa de alquiler

Zapatero y Sonsoles se sienten tranquilos en su vivienda y están evitando salir de ella. La mujer del que fuera jefe del Ejecutivo ya mandó cerrar una parte de La Moncloa cuando Zapatero era presidente porque unos periodistas se colaron en el Complejo Presidencial. Ya desde entonces, Sonsoles Espinosa era reacia a salir en los medios de comunicación y ahora que se ha conocido la imputación de su marido, no quiere aparecer en ningún lado.

Por todos estos motivos, el matrimonio permanece atrincherado en su casa de alquiler. Los veranos los solían pasar en su villa de Lanzarote, pero este año están barajando no ir por el revuelo que pudiera causar su presencia en la zona. Además, el juez José Luis Calama podría citarle en las próximas semanas para que dé explicaciones sobre las joyas de su caja fuerte que han provocado la apertura de una pieza separada del procedimiento en la que se le investiga por un presunto delito fiscal y contrabando.

Zapatero está de bajón

Fuentes consultadas aseguran que José Luis Rodríguez Zapatero no está diagnosticado por depresión, sino que tiene algunos momentos de bajón. El más fuerte le dio cuando conoció la imputación de sus hijas Alba y Laura.

El presidente del Gobierno estaba en conversaciones con varios medios de comunicación para hacer entrevistas, pero cuando conoció que la investigación judicial salpicaba a sus hijas, se echó atrás. Pidió esperar a tener más ánimo para poder dar las explicaciones necesarias porque no estaba del todo bien anímicamente.

Zapatero está ahora intentando llevar la situación lo mejor posible. Su estado de ánimo va a ratos. Intenta no preocupar a su entorno y traslada que va a tener fuerza para defenderse.

Su defensa está preparando documentación para tratar de desmontar los indicios de la UDEF incluidos en el auto que ha tachado de «una barbaridad». El presidente también está muy molesto por la filtración de las agendas de su secretaria Gertrudis Alcázar porque considera que se ha vulnerado su intimidad.

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