'Caso Zapatero'

Zapatero prepara su plan B por si no logra validar el origen de las joyas: una contrapericial para argumentar que cuestan 80.000 €

Busca un perito propio para rebajar la tasación de Ansorena: está convencido que las joyas no son tan valiosas

José Luis Rodríguez Zapatero.
José Luis Rodríguez Zapatero.

José Luis Rodríguez Zapatero ha diseñado una segunda línea de defensa para el caso de las joyas incautadas por la Policía Nacional. Si la documentación que espera de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos o Marruecos no llega en breve, como está ocurriendo, el ex presidente recurrirá a una contrapericial independiente para rebatir que las 103 piezas valgan 1,3 millones de euros, según fuentes consultadas por OKDIARIO cercanas a su defensa.

El ex jefe del Ejecutivo socialista ha planteado incluso la posibilidad de devolver las alhajas si con ese gesto se cierra el asunto, aunque ahora están en poder de la UDEF de la Policía Nacional y el trámite resulta complicado. Zapatero, según las mismas fuentes, sigue convencido de que las joyas no atesoran el valor que refleja la tasación judicial. Es por ello que no le dolería desprenderse de lo que siempre consideró un regalo de cortesía.

Un perito de parte, explican estas fuentes, tiene más margen para ajustarse a los intereses del ex presidente que la valoración oficial encargada por el juzgado. La diferencia entre ambas cifras podría resultar determinante para la causa.

La estrategia se suma a la versión que Zapatero trasladará al magistrado sobre el origen de las joyas: que fueron obsequios de mandatarios árabes, «una parte durante sus visitas oficiales a España mientras él ocupaba la Presidencia del Gobierno y otra parte una vez ya fuera del cargo».

Su entorno defiende, además, que un rey saudí le entregó personalmente tres conjuntos de joyas de tres colores distintos, siguiendo una tradición de ese país, y que la entrega se produjo en su domicilio y a nombre de su esposa, motivo por el que consideraron que no existía obligación de cederlas a Patrimonio Nacional.

Le quitan importancia a que las joyas se encontraron en la oficina secreta del PSOE frente a la sede federal de la calle Ferraz. No es una gran caja fuerte como se ha publicado y sí un pequeño cofre de dimensiones menores, indican las voces pulsadas. No hubo una imagen de película con la UDEF ejerciendo de cerrajero de precisión. Gertrudis localizó a una persona con llave en escasos minutos.

Además, las fuentes consultadas subrayan que es raro que no haya salido fotos de la caja fuerte en sí y que haya desaparecido el estuche que guardaba las joyas de más valor.

Zapatero se había autoimpuesto un plazo de diez días «como máximo» para presentar ante el juez la documentación que avalase el origen institucional de las joyas. Sin embargo, fuentes de su entorno admiten ahora que no habrá novedades antes de agosto, mes inhábil a efectos judiciales, por lo que la declaración definitiva se trasladaría a septiembre.

Declaración aplazada a septiembre

En ese calendario resulta clave la comparecencia, prevista para el 21 de julio, de su socio Julio Martínez Martínez. Ambos mantienen contacto y, de momento, sus versiones estarían en sintonía, según otras fuentes.

La documentación que Zapatero espera recibir, y que aún no tiene en su poder, pretende demostrar el carácter protocolario de los regalos. Esa documentación sería, en su tesis, la pieza con la que pretendería desmontar la hipótesis de que las alhajas tasadas, como adelantó OKDIARIO, en 1,3 millones de euros respondan a una comisión o a una operación de blanqueo, señalan fuentes próximas al caso.

No es la primera vez que la versión del ex presidente varía. En un primer momento, Zapatero aseguró no recordar quién se las había regalado. Posteriormente, apuntó que se trataba de presentes recibidos en viajes oficiales. Ahora concreta el origen en tres países y distingue entre las piezas recibidas durante su mandato y las posteriores.

La nueva argucia procesal no está exenta de riesgos. Si las joyas llegaron mientras era presidente, debería haberlas cedido a Patrimonio del Estado; no hacerlo abriría la puerta a un delito de malversación. Las recibidas después, como particular, escaparían a ese reproche, pero entrarían en el terreno tributario.

El contexto legal juega en su contra. Fue precisamente su primer gobierno el que, el 18 de febrero de 2005, aprobó en el Consejo de Ministros un «programa de actuaciones para el Buen Gobierno», del que nació un código ético publicado en el BOE el 3 de marzo de ese año que fijaba «el rechazo de cualquier regalo, favor o servicio en condiciones ventajosas que fuera más allá de los usos habituales, sociales y de cortesía». Zapatero considera que otros ex presidentes han llevado a cabo prácticas similares, a sus ojos, de total legalidad.

Entre la contrapericial y los certificados diplomáticos, Zapatero ha optado por no dejar todos los huevos en la misma cesta. La incógnita es si el juez aceptará esperar hasta septiembre, o si el aplazamiento acabará jugando en contra de quien, hace veinte años, firmó el código que ahora se le exige cumplir.

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