Los veterinarios lanzan un importante comunicado a quienes tengan un conejo de mascota: «No es un animal de jaula»

El conejo reúne características que lo vuelven una mascota especialmente exigente. Es un animal social, con conductas complejas y una esperanza de vida que oscila entre los 8 y los 10 años, lo que muchos propietarios no esperan.
Creer que, por ejemplo, son animales de jaula lleva a los dueños a concebir una percepción errónea que suele estar en el origen de buena parte de los problemas de salud de los conejos que llegan a consulta.
Según las clínicas veterinarias especializadas en animales exóticos, el conejo es un animal crepuscular que, en estado silvestre, recorre distancias considerables cada día. Ese comportamiento determina sus necesidades en cautividad.
¿Por qué el conejo no es un animal de jaula, según los veterinarios?
El conejo necesita, como mínimo, cuatro metros cuadrados de superficie habitable, según la guía de cuidados de La Madriguera, un portal especializado en adopción y cuidado de conejos en España. Ese espacio no sustituye al tiempo de libertad diaria fuera del recinto, ya que los expertos recomiendan que el conejo pueda explorar todos los días el máximo tiempo posible.
En el plano social, las clínicas veterinarias coinciden en que los conejos deben mantenerse en pareja o en grupo, nunca en solitario. Son animales capaces de buscar interacción, mostrar preferencias y establecer rutinas fijas. Su alta sensibilidad al estrés hace que el confinamiento en una jaula pequeña afecte tanto a su comportamiento como a su salud.
El rango de temperatura ideal se sitúa entre los 18 y los 21 grados. Por encima de los 29 grados, la especie presenta riesgo de golpe de calor; en los meses calurosos, colocar botellas con agua congelada cerca del recinto reduce ese riesgo.
¿Qué alimentación necesita un conejo como mascota en casa?
El heno debe constituir al menos el 70% de la dieta del conejo, con una cantidad mínima recomendada de 150 gramos diarios por animal. Sin ese aporte de fibra constante, el sistema digestivo se resiente con rapidez y los dientes no se desgastan de forma natural, lo que deriva en patologías que se ven de forma frecuente en la consulta.
El resto se completa con verduras frescas de hoja (100 gramos por kilo de peso al día) y pienso específico para conejos adultos (30 gramos por kilo de peso). El agua debe estar disponible en todo momento; el consumo estimado oscila entre 50 y 150 mililitros por kilo de peso al día. Entre los alimentos prohibidos figuran la patata, la cebolla, el ajo, el aguacate y el chocolate.
La veterinaria Cristina Mora de Aragón, especialista en animales exóticos de la clínica Kivet Parque Corredor, apunta en declaraciones a La Vanguardia que «se les sigue tratando como animales de jaula, cuando en realidad necesitan espacio, estímulo, contacto social y una alimentación muy específica».
En muchos hogares se siguen usando mezclas comerciales con cereales o premios azucarados como base de la alimentación. «Lo correcto debería ser el heno de calidad disponible las 24 horas», señala Mora de Aragón. Las consecuencias de no cubrirlo son los mismos problemas digestivos y la obesidad que los especialistas ven en consulta.
¿Cuándo hay que llevar al conejo al veterinario de urgencia?
Los conejos ocultan los síntomas de enfermedad hasta fases avanzadas, tal como los gatos. Las señales que requieren atención veterinaria inmediata incluyen que el animal no coma ni defeque en doce horas, que muestre apatía o inmovilidad, que tenga dificultad respiratoria, secreciones nasales o que ladee la cabeza. Las heces con moco son también una señal de alarma urgente.
En el plano preventivo, la esterilización está recomendada en las hembras antes de los dos años para prevenir tumores uterinos y mamarios, según la Clínica Veterinaria San Jorge. La pauta de vacunación incluye la mixomatosis cada seis meses y la enfermedad hemorrágica vírica.
Es importante entender que toda revisión debe realizarse con un veterinario especializado en animales exóticos, ya que los conejos requieren un enfoque clínico diferente al del perro o el gato.