El Rey Juan Carlos viaja a Barcelona para despedir a Josep Cusí, uno de sus grandes amigos
Juan Carlos I ha viajado a Barcelona para despedir a Josep Cusí
El empresario y armador catalán ha fallecido a los 92 años
La amistad entre Juan Carlos I y Cusí nació en los años 70 y se mantuvo durante décadas

Juan Carlos I ha viajado hasta Barcelona para despedir a Josep Cusí, uno de los grandes amigos que le acompañaron durante casi medio siglo y una figura fundamental en una de las grandes pasiones de su vida: la vela. La muerte del empresario y armador catalán, fallecido a los 92 años, ha golpeado especialmente al emérito, que ha querido estar junto a la familia de quien fue mucho más que su compañero de regatas. Su pérdida llega, además, pocas semanas después de que el anterior jefe del Estado regresara a Mallorca, otra de las grandes geografías sentimentales de aquella etapa de su vida.
El empresario y armador catalán ha fallecido a los 92 años en Barcelona, después de varios años con un estado de salud delicado, y su muerte ha supuesto un duro golpe para Juan Carlos I. El emérito, instalado desde hace años en Abu Dabi, ha viajado hasta la capital catalana para asistir al funeral de su amigo, según han confirmado fuentes cercanas al anterior jefe del Estado. Un gesto que refleja hasta qué punto la relación entre ambos trascendió el ámbito deportivo y se convirtió, con el paso de las décadas, en una amistad familiar y profundamente personal.

La despedida se ha celebrado en la intimidad, tal y como quería la familia Cusí y como fue también la manera en la que el propio empresario vivió su relación con la Casa Real. Juan Carlos I ha querido acompañar a los familiares en este momento especialmente doloroso antes de abandonar Barcelona. Por ahora no han trascendido imágenes de su llegada al tanatorio ni detalles sobre cuánto tiempo permaneció allí, pero su presencia supone un último gesto hacia uno de los hombres que permaneció a su lado durante casi medio siglo.
Una amistad nacida entre barcos, cacerías y confidencias
La historia entre Juan Carlos I y Josep Cusí comenzó en los años setenta, cuando el entonces príncipe se preparaba para su participación en los Juegos Olímpicos de Múnich. Ambos se conocieron en ambientes deportivos y pronto encontraron un terreno común que terminaría convirtiéndose en uno de los grandes vínculos de su amistad: la pasión por el mar y la vela.
Cusí fue mucho más que un amigo con quien compartir una afición. El empresario se convirtió en el armador de los barcos de la saga Bribón, mientras que Juan Carlos ejercía como patrón. Juntos participaron en regatas, compartieron viajes y pasaron incontables horas en el mar. Aquella relación deportiva terminó dando paso a una amistad de confianza que sobrevivió a los cambios de la vida del monarca, a sus años en La Zarzuela y también a su posterior salida de España.

La vela fue el hilo conductor de una amistad que se prolongó durante décadas, pero la relación entre ambos no se limitaba a las competiciones. Juan Carlos y Cusí compartieron también cacerías, reuniones privadas, viajes y momentos familiares. El empresario catalán llegó a convertirse en una de las personas más próximas al entorno del emérito, hasta el punto de que Juan Carlos I consideraba tanto a Josep como a su esposa, Inés Muiños, prácticamente parte de su familia. Tanto es así que, incluso después de que el Rey abandonara España en 2020 y estableciera su residencia en Abu Dabi, el contacto entre ambos se mantuvo. Según se ha contado en los últimos años, Juan Carlos era una de las primeras personas que llamaba a Cusí por su cumpleaños, una costumbre que habla de la cercanía que conservaron a pesar de la distancia. También procuraba visitarlo cuando viajaba a España y tenía ocasión de acercarse a la casa de campo que el empresario tenía en la montaña de Montserrat, donde solía reunirse con sus hijos, nietos y bisnietos.
Un deportista con una vida de película
Josep Cusí no fue únicamente el hombre que estuvo detrás del Bribón. Su trayectoria estuvo marcada por una extraordinaria pasión por el deporte y la aventura. Fue olímpico en tiro en los Juegos de México 1968, donde consiguió un diploma en la modalidad de foso olímpico, y también destacó en otras disciplinas. Practicó natación, ganó campeonatos, jugó al waterpolo con el Club Natació Barcelona y cultivó durante toda su vida su afición por la vela, la caza, los perros y el submarinismo. Precisamente bajo el agua protagonizó otra de las historias más singulares de su biografía: llegó a bucear en el mar Rojo junto a Jacques Cousteau, una de las grandes leyendas de la exploración submarina.

Cuatro años mayor que Juan Carlos I, Cusí también desarrolló una importante trayectoria empresarial. Era ingeniero electrónico y con apenas 16 años se incorporó al negocio familiar de componentes electrónicos. Su empresa participó en trabajos de iluminación de algunos lugares emblemáticos de Barcelona, entre ellos las fuentes de Montjuïc y diferentes edificios religiosos de la ciudad. A los 65 años decidió vender su empresa y dedicar buena parte de su tiempo a aquello que realmente le apasionaba: el mar, la caza y los perros. Fue entonces cuando su faceta deportiva y su estrecha relación con Juan Carlos adquirieron todavía más protagonismo.