Tareas Cotidianas

La psicología dice que los adultos que siempre llegan pronto a los sitios no lo hacen por previsores, en realidad esa espera es su momento más tranquilo del día

Una persona en su coche
Imagen de una persona en su coche. Imagen generada por IA.
Carmen Ruiz
  • Carmen Ruiz
  • Carmen Ruiz Rodríguez (Madrid, 2005) es estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) desde el año 2023. Es especialista en periodismo de SEO y en información de actualidad. Con experiencia en comunicación empresarial y radio.

Los trayectos en coche son fundamentales en el día a día de numerosas personas que tienen que desplazarse por motivos laborales, de ocio o porque no les queda más remedio para llegar a cualquier lugar. Aunque son muchos los adultos que llegan con veinte minutos de antelación y permanecen en su vehículo con el motor apagado y la radio puesta. Estas personas crean un ambiente donde nadie les puede interrumpir ni molestar. Por eso, la clave está en llegar pronto y esperar. Por otro lado, los consejos sobre productividad consideran este comportamiento como ineficiente, ya que esos veinte minutos sin hacer nada podrían enfocarse en otras actividades.

La búsqueda de la tranquilidad

La mayoría de los adultos que trabajan están enfocados en cumplir con lo que se les exige. Lo mismo les sucede en su vida cotidiana, ámbito del hogar, pareja, amigos, hijos, mascotas y redes sociales. Por lo tanto, la autonomía y tranquilidad se han ido disipando en el espacio. Unas transiciones temporales que absorben los residuos cognitivos de un entorno antes de comenzar el siguiente. Además, el trayecto al trabajo se convierte en llamadas entrantes de cualquier persona. Así que sentarse en el coche durante veinte minutos es un acto que la actualidad ha ido eliminando y no es un comportamiento de pereza ni evasión, sino que es una pequeña corrección estructural.

¿Cómo afecta al sistema nervioso?

El ser humano no pasa de un rol de trabajo a uno de progenitor tan fácilmente. Por lo tanto, existe un marco fomentado por Kate Berardo que identifica cinco ámbitos que se ven afectados por cualquier cambio significativo:

  1. Rutinas.
  2. Reacciones.
  3. Roles.
  4. Relaciones.
  5. Reflexiones.

Además, cuando el cambio se produce de manera rápida, el rol anterior se mezcla con el siguiente, generando una tensión en sus propias actividades. Por eso, la pausa de veinte minutos en el estacionamiento produce que el ritmo cardíaco se normalice, relaja los músculos faciales y, por un momento, no desempeña ningún papel que interpretar.

Los estudios

El estrés crónico leve perjudica la función cardiovascular, la respuesta inmunitaria y la regulación del estado de ánimo. Las personas con estrés movilizan un esfuerzo desproporcionado para evitar amenazas de baja probabilidad, según un artículo de la revista Nature sobre el estrés y la salud. Además, para recuperarse de ese estado no hace falta irse de vacaciones, sino que una pequeña dosis de desconexión es suficiente. Por otro lado, una encuesta del Pew Research Center (2026) muestra que el 36% de los adultos menores de 30 años califican su salud mental como regular o mala.

Lo que hace la gente con esos 20 minutos

Las personas que optan por ese breve descanso de veinte minutos, suelen revisar su teléfono tranquilamente; otros escuchan los últimos minutos de un pódcast sin presión. Además, hay personas que comen algo que no querían que nadie les viera comer y otros lloran sin motivo alguno. Por eso, hay personas que deciden observar, mirar y apreciar lo que tienen delante. Un mecanismo que tiene un valor que es el no extraer ni obtener nada de ello, sólo la propia tranquilidad y desconexión de la persona.

Lo último en Curiosidades

Últimas noticias