Cada vez menos personas usan el papel higiénico y los expertos coinciden: la alternativa es mucho más higiénica y práctica
El papel higiénico lleva siglos acompañándonos en nuestros baños, y siendo un imprescindible en nuestras compras. Hoy en día es un elemento básico, tan básico, que cuando hay indicios de producirse alguna crisis de cualquier índole, los ciudadanos poseídos por el pánico es lo primero que van a comprar a los supermercados, como pasó con el COVID.
Antiguamente se utilizaban hojas, periódicos, mazorcas de maíz o agua, pero desde 1857 se comercializó desde EEUU el uso del papel higiénico comercial. Hoy en día sigue siendo la opción popular, pero han surgido nuevas opciones que ya se implementan en otros países.
El consumo de papel higiénico para la higiene íntima es un hábito de gran parte de América y Europa. Un ciudadano medio puede usar entre 50 y 100 rollos al año, lo que produce un gasto general elevado en deforestación.
El sustituto del papel
Uno de los grandes olvidados en nuestras casas se está empezando a poner de moda como alternativa mucho más higiénica, ecológica y económica.
El bidé, en cuanto a higiene, tiene un lavado con agua que reduce la presencia de bacterias y no irrita las zonas sensibles, ayudando a prevenir molestias. La producción de papel higiénico requiere cantidades masivas de agua y celulosa. Instalar un bidé puede reducir hasta un 80% el gasto del papel. Al dejar de depender del papel, disminuyes también su compra frecuente en el supermercado, ahorrando a nivel económico.
Situación en España
El uso del bidé en España se está reduciendo drásticamente, pero en países hermanos como Italia su uso alcanza al 97% de la población. Países como Argentina, Uruguay, Paraguay, Japón y países árabes también lo implementan en su higiene diaria.
Las razones de uso combinan mandatos legales (Italia), costumbres culturales (Sur de América) y preceptos religiosos de higiene profunda (países árabes).
En España, el 60% de las viviendas conservan aún el bidé, pero la tendencia marca que estos terminarán desapareciendo de nuestros hogares. La razón reside en que la normativa española actual no obliga a los arquitectos a ponerlo. Debido al precio del suelo, los arquitectos buscan reducir espacios de los baños, priorizando otros muebles.
Los jóvenes españoles apenas lo utilizan para la higiene íntima diaria. Muchas familias suelen dar un uso alternativo al bidé: lavarse los pies, la ropa a mano, bañar mascotas, etc.
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