Salud

Cómo prevenir la sinusitis infantil

Descubre los síntomas de la sinusitis infantil y las pautas a seguir para poder evitar que los pequeños tengan esta enfermedad.

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Cómo podemos prevenir la sinusitis en los niños

La secreción nasal, la tos y la fiebre son síntomas que todas las madres conocen bien y que pueden significar más que la gripe, ya que a menudo requieren tratamiento con antibióticos. Por eso, saber cómo prevenir la sinusitis en los niños es muy importante.

Sinusitis en niños

Dado que un simple resfriado puede convertirse en un desencadenante de este tipo de complicación, los ataques de los senos nasales son frecuentes y un niño sano puede tener unos cinco episodios en un año. Sin embargo, algunas precauciones con el lavado nasal y la nebulización pueden ayudar a evitar este problema, asegurando un sueño más tranquilo para las madres y los niños.

Pero ¿Qué es la sinusitis y cómo afecta a los niños? La sinusitis es la inflamación de la mucosa de los senos nasales, es decir, cavidades óseas alrededor de los ojos y la nariz y en los pómulos. También es común que afecte a la mucosa nasal, lo que se denomina rinosinusitis.

El problema se produce por la acumulación de secreciones, que pueden ser secundarias a una infección, condición alérgica, enfermedades respiratorias o incluso a otros factores que dificultan el flujo y drenaje de las secreciones. Este es el caso, por ejemplo, de problemas anatómicos como el tabique desviado.

En los niños, la enfermedad generalmente se manifiesta después de un resfriado o una gripe y mejora gradualmente en 5-7 días. Sin embargo, cuando los síntomas persisten durante más de diez días, es probable que sugieran una infección bacteriana y el tratamiento incluye el uso de antibióticos.

La infección aguda es muy común en niños y bebés, especialmente debido a la inmadurez inmunológica. Basta acudir a la guardería para que los resfriados se convirtieran en el detonante de la aparición de los síntomas de la sinusitis. Cualquier secreción estancada termina dando lugar a una enfermedad infecciosa.

La sinusitis también puede ser crónica y durar más de 12 semanas. En este caso, los síntomas son variados y las causas pueden estar asociadas a asma , deficiencia del sistema inmunológico, desviación del tabique y otros.

¿Cuáles son los principales síntomas?

Los síntomas clásicos de la sinusitis aguda incluyen obstrucción nasal, fiebre, flema y secreción nasal. Si bien los dolores de cabeza y la presión en regiones localizadas de la cara son comunes en los adultos, los niños pequeños rara vez informan estos síntomas, aunque los niños mayores pueden quejarse.

La tos es muy común en los niños pequeños, especialmente cuando están acostados, cuando la secreción corre o gotea hacia la tráquea, causando irritación. Por lo general, los síntomas de la sinusitis infantil se confunden con los de cualquier resfriado, pero evolucionan hacia una tos intensa con mucha secreción.

Los signos de sinusitis también pueden incluir dolor de oído y garganta, secreción nasal amarillenta, dolor facial, irritabilidad, pérdida del apetito, mal aliento y alteraciones del sueño.

¿Cómo prevenir la sinusitis en niños?

Como se explicó anteriormente, independientemente del origen, la inflamación de los senos nasales se debe a la secreción reprimida. Por lo tanto, es importante cualquier cosa que ayude a suavizar la secreción y prevenir la acumulación.

Apuesta por la nebulización

Una excelente alternativa para hidratar la secreción, ayudando a eliminarla, es la nebulización, que se puede realizar con suero fisiológico para prevenir la sinusitis o incluso con medicación prescrita por el médico para tratarla.

La nebulización con solo suero ayuda a movilizar la secreción, humedecer e hidratar las vías respiratorias, además de estimular la tos, facilitando la expectoración. Como tal, no solo previene la sinusitis sino que alivia sus síntomas.

Haz un lavado nasal

Utiliza suero fisiológico varias veces al día, pero lo ideal es usar suero fisiológico tibio, acostando al niño de costado en la cama o en el cambiador y, cuando el niño sea mayor, se puede hacer en el fregadero, pero siempre con la cabeza colgando a los lados, y no verticalmente, para favorecer el flujo.

La temperatura del suero es importante, por lo que si está en el refrigerador, primero debes calentarlo. El suero frío en contacto con la secreción tendrá el efecto contrario, haciéndolo más espeso.

Ofrece mucho líquido

La clave para prevenir la sinusitis es la hidratación, por lo que es importante ofrecer mucha agua a los niños pequeños, ya que a menudo no recuerdan pedir o beber agua a pesar de que tienen sed.

El agua ayuda a humedecer las vías respiratorias y diluir las secreciones, ayudando a eliminarlas. Entre los 1 y 3 años se recomiendan 900ml al día, incluida la leche materna. Los niños de 4 a 8 años deben ingerir 1,2 litros.

Humedece el aire

Otro consejo que puede aliviar el riesgo de una crisis es humedecer la habitación, especialmente en las noches en las que el aire acondicionado está encendido. Es uno de los villanos de la sinusitis, ya que seca las vías respiratorias favoreciendo la proliferación de bacterias, por lo que será bueno tener un humidificador en el dormitorio de los niños.

Fomenta la fisioterapia respiratoria

Nuevamente, es importante mencionar que las secreciones deben moverse en el cuerpo. Cuando se depositan o acumulan en algún momento, acaban favoreciendo la infección. Así, una forma de moverlas es realizando ejercicios de respiración, que pueden resultar más difíciles para los niños.

Por lo tanto, fomenta los juegos de soplar, utilice lo lúdico, pidiéndole que huela una flor y apague una vela, por ejemplo. También puede usar una pelota de ping pong y pedirle que sople para mover la pelota. Otro buen consejo es ofrecer bebidas con pajita.

En resumen, la sinusitis es una enfermedad muy común que puede tener diferentes causas, desde un resfriado común hasta una infección por hongos. En los niños, es aún más común y puede provocar síntomas desagradables, como fiebre alta, fatiga, pérdida de apetito y mucha tos.

Entonces, como dice el refrán, es mejor prevenir que curar. Sin duda, la clave para prevenir la sinusitis es la hidratación. Por otro lado, la nebulización y el lavado nasal son las principales estrategias para diluir la secreción y ayudar al niño a expulsarla, especialmente los más pequeños, que suelen tener dificultad para soplar o escupir y acaban tragándose la flema.

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