El Mallorca entra en las últimas 96 horas de mercado
El club está buscando un extremo derecho y un descarta también traer a un central
Hasta cuatro jugadores podrían salir: Kumbulla, Llabrés, Mascarell y...Muriqi

El Mallorca entra en las últimas 96 horas de mercado con todo por hacer y muy poco tiempo por delante para llevarlo a cabo. El club está buscando prioritariamente un extremo derecho, pero no se descarta la llegada de un defensa central, sobre todo si sale el albanés Kumbulla, que tiene varias ofertas del extranjero. Además está por resolverse el futuro de Mascarell, Llabrés y Muriqi, aunque tanto la dirección deportiva como el cuerpo técnico se oponen a su salida.
A Pablo Ortells se le han ido cayendo una tras otra todas las opciones que manejaba en el mercado, comenzando por Raúl Moro y acabando por Asprilla. El último en incorporarse a la lista, el belga Ngonge, está de hecho muy cerca del Espanyol, que ha aceptado una opción remunerada con una opción de compra de 15 millones de euros. En este escenario, se está buscando y rebuscando por las Ligas europeas un extremo zurdo que pueda jugar acostado a la banda derecha, pero no es sencillo.
El entrenador, además, ha pedido un defensa central que complete la plantilla ante las lesiones recurrentes de Kumbulla, con el que tampoco se va a poder contar en esta jornada, y los problemas físicos de Raíllo, que con una luxación de clavícula se ha perdido ya los dos últimos partidos y no está nada claro que pueda jugar el lunes ante el Sevilla.
Y si las llegadas preocupan, no hace falta decir el quebradero de cabeza que supondría perder jugadores a estas alturas. Las salidas de Kumbulla y Llabrés serían asumibles porque están supeditadas a que lleguen dos fichajes en su posición, pero la de Mascarell y, sobre todo, la del goleador Muriqi, supondrían un verdadero cataclismo. En Turquía insisten en que el Fenerbahce va a pasar una oferta de 12 millones de euros, pero en el Mallorca aseguran que no han recibido nada. Sin embargo la incertidumbre se mantendrá hasta el lunes a las doce de la noche, por lo que se vienen 96 horas de auténtico stress.