Los autores del ataque homófobo al profesor de Mallorca con fotomontajes sexuales son de institutos distintos
Los investigadores consideran que junto a él participaron varios estudiantes del IES Baltasar Porcel
El equipo directivo se ha reunido con alumnos de cuarto de ESO, señalados como posibles implicados
La investigación sobre la agresión homófoba sufrida por un profesor del IES Baltasar Porcel de Andratx continúa avanzando y ha revelado nuevos detalles clave que agravan la gravedad de los hechos. El caso, que ya está en manos de la Guardia Civil con la colaboración de la Conselleria de Educación, apunta no solo a un ataque coordinado entre tres alumnos, sino también al uso de fotografías manipuladas mediante inteligencia artificial con contenido sexual explícito.
Según fuentes próximas al caso a las que ha tenido acceso OKBALEARES, los hechos se remontan al domingo 22 de marzo, cuando varios estudiantes del propio instituto facilitaron el acceso a un aula virtual —a través de la plataforma educativa Classroom— a un grupo de jóvenes de otro centro del municipio. Ese mismo día, los agresores accedieron utilizando una cuenta falsa y comenzaron a publicar comentarios denigrantes dirigidos al docente, centrados en su orientación sexual, además de difundir imágenes obscenas.
No fue hasta el martes por la tarde cuando el profesorado detectó lo ocurrido. A partir de ese momento, la dirección del centro activó los protocolos internos: inició una investigación preliminar, ordenó preservar las pruebas digitales y solicitó la eliminación de los contenidos ofensivos. Desde el jueves, el equipo directivo se ha reunido con tres alumnos de cuarto de ESO, señalados como posibles implicados en la planificación del ataque, así como con sus familias.
La investigación policial señala a uno de los jóvenes como presunto autor material de la agresión: un joven de 16 años, alumno del instituto Ramón Llull de Andratx, que habría ejecutado directamente la publicación de los contenidos ofensivos. No obstante, las autoridades consideran que el ataque fue coordinado y que en él participaron varios estudiantes del IES Baltasar Porcel.
Uno de los aspectos más preocupantes del caso es el uso de imágenes generadas mediante inteligencia artificial. Las pesquisas indican que los agresores habrían creado y difundido fotografías falsas del docente con alto contenido sexual, manipuladas digitalmente, con el objetivo de humillarle públicamente y reforzar el carácter homófobo de la agresión. Este elemento introduce una dimensión especialmente grave, al evidenciar el uso de tecnologías emergentes para amplificar el daño y la difusión del acoso.
Los hechos han sido denunciados formalmente tanto por la directora del centro como por el propio docente ante la Guardia Civil, que ha asumido la investigación por la vía penal, considerada la más relevante en este momento. Paralelamente, la Conselleria de Educación ha abierto un expediente informativo a través de la Inspección Educativa, cuyo personal ya se ha desplazado al centro para evaluar la situación.
Como muestra de apoyo al profesor afectado, el claustro del IES Baltasar Porcel acordó acudir vestido de negro el pasado viernes, en señal de rechazo a lo ocurrido. Además, en un comunicado difundido en redes sociales, los docentes denunciaron que este tipo de situaciones no son aisladas, sino parte de una problemática más amplia.
«Estamos cansados de recibir insultos, amenazas y muestras de desprecio que se han convertido en una realidad demasiado habitual», señalaron. En su mensaje, alertan de la «normalización de la falta de respeto» y subrayan que este tipo de conductas «lesionan la dignidad de las personas y erosionan los principios básicos de convivencia».
El profesorado insiste en que lo sucedido trasciende un caso puntual y refleja un problema estructural que afecta a la comunidad educativa y a la sociedad en su conjunto. Por ello, han reclamado una respuesta «clara, decidida y efectiva» por parte de las instituciones, que garantice la protección de las víctimas y actúe con firmeza frente a cualquier forma de discriminación.
El caso abre también un debate urgente sobre el uso indebido de la inteligencia artificial en contextos educativos y sociales, especialmente cuando se emplea como herramienta para el acoso, la difamación o la violencia simbólica. La combinación de anonimato digital, coordinación entre menores y nuevas tecnologías plantea retos adicionales para la prevención y persecución de este tipo de delitos.