Vox pide suspender de forma cautelar la licencia de la mezquita del Polígono Sur por sus dudas urbanísticas

Vox ha presentado un recurso de alzada contra el acuerdo de la Comisión Ejecutiva de la Gerencia de Urbanismo y Medio Ambiente de Sevilla que concedió, el pasado 28 de julio, la licencia urbanística para construir el denominado Centro Cultural Islámico de Sevilla en la calle Victoria Domínguez Cerrato del Polígono Sur. La formación reclama que se paralice cautelarmente cualquier actuación relacionada con el inicio de las obras mientras no exista una resolución firme sobre la autorización.
El recurso solicita que la licencia sea declarada nula y, de manera subsidiaria, que sea anulada o revocada y se deniegue finalmente la autorización. Además, Vox pide la suspensión inmediata de su eficacia y de cualquier habilitación para comenzar los trabajos, al considerar que existen diferentes cuestiones urbanísticas y jurídicas que no han quedado suficientemente resueltas antes de conceder el permiso.
El proyecto contempla un edificio de tres plantas sobre rasante, un sótano y un minarete de 30 metros de altura. En su interior están previstas salas de oración diferenciadas para hombres y mujeres, zonas de abluciones, una zona destinada al imán, patio y jardín de mezquita, sala de conferencias, salón multiusos, cocina industrial, cafetería, tienda, espacios de coworking, aulas, biblioteca, oficinas, alojamientos comunitarios y aparcamientos.
Precisamente, uno de los principales argumentos de Vox se centra en la verdadera naturaleza del proyecto. La formación considera que existe una contradicción entre su denominación como centro cultural y su configuración material, al entender que el componente religioso podría tener un peso mayor del que se desprende de la calificación urbanística utilizada para obtener la licencia.
El recurso cuestiona que el uso religioso pueda considerarse simplemente «complementario». Para Vox, la presencia de varias salas de oración, zonas de abluciones y un minarete obliga a determinar de forma expresa cuál es el uso principal del complejo y, a partir de ahí, qué régimen urbanístico debe aplicarse.
La formación pone también el foco en las dimensiones destinadas a cada uso. Según los datos recogidos en el expediente, la mezquita ocuparía 771,40 metros cuadrados en planta baja, frente a los 681,70 metros cuadrados correspondientes al centro cultural. Además, Vox cifra la volumetría de la mezquita en 10.799,6 metros cuadrados, frente a los 6.680,66 metros cuadrados del centro cultural.
Otro de los aspectos que cuestiona el recurso es el límite del 40% aplicable a los centros de culto. Según los cálculos aportados por Vox, la mezquita tendría 1.144 metros cuadrados de superficie útil, por lo que dicho límite se situaría en 457,6 metros cuadrados. Sin embargo, sostiene que únicamente los alojamientos y sus accesos alcanzarían los 551,8 metros cuadrados, equivalentes al 48,2% de la superficie de culto. La formación considera que esta circunstancia debería haber sido analizada expresamente antes de conceder la licencia.
Los once alojamientos en el punto de mira
El proyecto incluye además once alojamientos que Vox considera otro de los elementos controvertidos. La formación cuestiona que puedan calificarse simplemente como alojamientos temporales vinculados al bienestar social. Según el recurso, el propio arquitecto los habría denominado «viviendas» y estarían organizados de forma independiente para garantizar su autonomía funcional.
A ello se suman los distintos espacios de carácter terciario incluidos en el complejo, como la cafetería, la tienda, las zonas de coworking y las oficinas. Vox sostiene que no existe una justificación suficiente sobre su compatibilidad con la parcela ni un análisis específico que permita determinar si estos usos son realmente con los fines previstos.
El recurso también plantea la necesidad de un estudio de detalle. Según la formación, la parcela constituye una manzana completa y, conforme al artículo 6.6.4 del PGOU, las condiciones relativas a la posición y la forma de la edificación deberían fijarse mediante este instrumento de planeamiento.
Vox cuestiona los 30 metros del minarete
El minarete de 30 metros de altura constituye otro de los elementos sobre los que Vox reclama una justificación específica. El recurso sostiene que el plano no establece una altura expresa y que esta debería responder a las necesidades del equipamiento y a las características del entorno.
A juicio de la formación, ni el proyecto ni los informes municipales ofrecen una motivación urbanística suficientemente objetiva que permita justificar esa altura. Por ello, reclama que se analice expresamente la adecuación del minarete a las condiciones urbanísticas de la parcela.
Informe del Instituto Andaluz de la Mujer
El recurso incorpora además una cuestión relacionada con la igualdad entre hombres y mujeres por la existencia de salas de oración diferenciadas. Vox sostiene que, si urbanísticamente el proyecto se presenta como un centro cultural y no como un centro de culto, esta separación debería analizarse también desde la normativa general de igualdad y no únicamente desde la perspectiva de la libertad religiosa. Por este motivo, la formación solicita que se recabe un informe del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) sobre esta cuestión.