La playa, los yates y el color del agua te llevan a un oasis mediterráneo, pero es un idílico embalse manchego a 90 minutos de Madrid
El enclave protagonista de este artículo goza de aguas de un turquesa casi caribeño, arena dorada, hamacas y embarcaciones fondeadas frente a la orilla. Muchos asegurarían que se trata de una cala escondida en Baleares, pero la realidad es que este paisaje pertenece a un embalse manchego situado en pleno corazón de la península, a cientos de kilómetros de cualquier costa.
Lo llamativo no es solo el color del agua, sino lo accesible que resulta para cualquiera que viva en Madrid o alrededores. No hace falta planificar una escapada de varios días ni gastar en vuelos. Este rincón se visita en una excursión de un solo día, ida y vuelta, sin renunciar a la sensación de estar de vacaciones en el Mediterráneo.
El embalse manchego de Bolarque, un paraíso a hora y media de Madrid
La respuesta tiene nombre y coordenadas concretas: el embalse de Bolarque, en la provincia de Guadalajara, justo donde el río Tajo se junta con el Guadiela, entre las estribaciones de la sierra de Altomira.
Forma parte, junto a los embalses de Buendía y Entrepeñas, del conjunto que los vecinos de la zona conocen como Mar de Castilla, la mayor superficie de agua dulce continua de España.
El motivo del color turquesa no tiene nada de artificial: el verde intenso de los pinares y el monte bajo que rodean el agua se refleja sobre la superficie y, combinado con la profundidad y la claridad del embalse, produce esa tonalidad que tantas veces se ha comparado con las calas de Menorca o la Costa Brava.
¿El resultado? Un paisaje que deja boquiabierto a quien llega esperando encontrar un pantano gris de interior.
La central que iluminó Madrid: la historia detrás de este rincón de Guadalajara
El embalse no nació como atractivo turístico, sino como pieza clave de un proyecto industrial. El rey Alfonso XIII inauguró en 1910 el Salto de Bolarque, una de las primeras centrales hidroeléctricas de España, construida para llevar electricidad a Madrid.
Una presa de 21 metros de altura cerró el cauce del Tajo poco después de su unión con el Guadiela, y cuatro turbinas Francis empezaron a generar energía que todavía hoy sigue produciéndose.
La central original, hoy propiedad de Naturgy, se ha reconvertido en el Museo Bolarque, un espacio que repasa la historia de la electricidad en España y que puede visitarse por separado de la zona de baño.
El contraste entre la maquinaria centenaria y las hamacas de la playa, a pocos metros de distancia, resume bien el carácter de todo el entorno.
Playa, kayak y paddle surf en este embalse manchego: precios y horarios
La Playa de Bolarque, en el municipio de Almonacid de Zorita, abre en temporada alta (del uno de junio al ocho de septiembre) de nueve de la mañana a ocho de la tarde.
La entrada cuesta diez euros por adulto, es gratuita para los menores de tres años y el aforo está limitado a 800 personas para no masificar la orilla. Fuera de esas fechas, el acceso es libre, aunque con menos servicios disponibles.
Quien se anime a mojarse tiene alquiler de kayaks, paddle surf e hidropedales con forma de flamenco, además de paseos en catamarán y la posibilidad de acercarse en barca hasta la Cueva de las Tortugas, a la que solo se puede llegar por agua.
Por su parte, el Club Náutico Bolarque, de acceso gratuito, suma restaurante y embarcadero propio para quien prefiera quedarse cerca de la orilla.

Conviene llevar algo de dinero en efectivo, porque la cobertura de móvil en la zona es escasa y no todos los puestos aceptan tarjeta. Tampoco se admiten mascotas dentro de la zona de baño, una restricción habitual en este tipo de playas de interior.
Cómo llegar al embalse de Bolarque y qué más ver en los alrededores
Desde Madrid, la ruta más directa toma la A-2 y después la CM-2009, con un trayecto de poco más de hora y media.
Desde Guadalajara capital son unos 70 kilómetros por la misma carretera, y desde Cuenca la distancia ronda los 100 kilómetros por la CM-210. En el control de acceso a la playa suele pedirse el DNI y la matrícula del vehículo.
El entorno da para alargar la visita más allá del baño. La sierra de Altomira ofrece rutas de senderismo de distinta dificultad y es una zona idónea para ver aves rapaces como el buitre leonado o el águila de Bonelli.

A poca distancia están Almonacid de Zorita y Zorita de los Canes, con su castillo en ruinas, y el yacimiento visigodo de Recópolis, uno de los conjuntos arqueológicos más singulares de la península.