El Mundial de 2026 dispara las alertas por ciberataques: estos son los riesgos que preocupan a los expertos
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El Mundial de fútbol 2026 no sólo será el mayor de la historia en términos deportivos. También será uno de los eventos globales con más riesgos digitales. La edición que se celebra en Canadá, México y Estados Unidos reúne por primera vez a 48 selecciones, se disputa en tres países y movilizará a millones de aficionados, proveedores, plataformas tecnológicas y servicios conectados.
Ese despliegue convierte al torneo en un objetivo especialmente atractivo para los ciberdelincuentes. Entradas digitales, pagos electrónicos, redes Wi-Fi públicas, aplicaciones móviles, plataformas de streaming, sistemas de transporte y servicios de acceso a los estadios forman parte de un ecosistema complejo en el que cualquier fallo puede tener consecuencias económicas, operativas o de reputación.
Desde Panda Security advierten de que esta Copa del Mundo llega, además, en un momento especialmente delicado por el avance de la inteligencia artificial generativa. Las campañas de phishing son más difíciles de detectar, los deepfakes resultan más creíbles y la automatización permite lanzar ataques a gran escala con menos recursos.
“Es el primer Mundial que se celebra en un momento de enorme desarrollo y uso de la inteligencia artificial generativa”, señala Hervé Lambert, Global Consumer Operation Manager de Panda Security. A su juicio, esta combinación de hiperconectividad, volumen de usuarios y nuevas herramientas digitales convierte el torneo en uno de los mayores retos de ciberseguridad asociados a un evento deportivo internacional.
Entradas falsas, apps fraudulentas y pagos digitales
Uno de los principales riesgos será el fraude en la venta de entradas. La alta demanda y la urgencia por conseguir localidades para determinados partidos crean el escenario ideal para webs falsas, correos fraudulentos, anuncios patrocinados engañosos y perfiles en redes sociales que simulan pertenecer a FIFA, patrocinadores o plataformas autorizadas.
El objetivo de estas campañas es doble: robar dinero directamente a los aficionados y obtener datos personales o bancarios que después puedan usarse en otros fraudes. El riesgo aumenta en los días previos a los partidos más demandados, cuando muchos usuarios buscan entradas de última hora y actúan con menos cautela.
Las aplicaciones móviles también estarán en el punto de mira. Millones de seguidores recurrirán a apps para consultar resultados, comprar entradas, ver contenidos, organizar desplazamientos o acceder a promociones. Los delincuentes pueden aprovechar esa dependencia para distribuir aplicaciones falsas que prometen retransmisiones gratuitas, descuentos en merchandising o información exclusiva, pero que en realidad instalan malware o capturan credenciales.
Otro foco crítico serán los pagos digitales. Durante el torneo se producirán millones de transacciones vinculadas a entradas, alojamiento, transporte, restauración y productos oficiales. Las pasarelas de pago, terminales de punto de venta, códigos QR y plataformas de comercio electrónico se convierten así en objetivos prioritarios para el robo de datos financieros.

La inteligencia artificial entra en juego
El Mundial de 2026 será también el primero plenamente expuesto al uso masivo de herramientas de inteligencia artificial generativa. Los expertos alertan de que los deepfakes pueden utilizarse para difundir falsas declaraciones de jugadores, entrenadores u organizadores, así como supuestos comunicados sobre cancelaciones, incidentes de seguridad o cambios en los accesos a los estadios.
La velocidad de propagación de estos contenidos en redes sociales puede multiplicar su impacto. Un vídeo falso aparentemente creíble, difundido en las horas previas a un partido, podría generar confusión entre aficionados, alterar desplazamientos o dañar la confianza en los canales oficiales.
A este riesgo se suma la suplantación de marcas y perfiles en redes sociales. Los ciberdelincuentes suelen aprovechar la imagen de FIFA, selecciones nacionales, patrocinadores y futbolistas conocidos para lanzar sorteos falsos, promociones inexistentes o ventas fraudulentas de productos oficiales.
Ataques contra servicios esenciales
Los expertos señalan amenazas contra plataformas críticas. Los ataques de denegación de servicio distribuido, conocidos como DDoS, pueden saturar portales de venta de entradas, aplicaciones oficiales, servicios de streaming o webs informativas justo en los momentos de mayor tráfico.
También preocupa el ransomware contra proveedores y cadena de suministro. La organización de un Mundial depende de empresas tecnológicas, operadores logísticos, hoteles, compañías de transporte, servicios de catering, personal de seguridad y múltiples contratistas. Un ataque contra un proveedor con menores defensas puede convertirse en una vía de entrada hacia sistemas de mayor valor.
Según Lambert, los atacantes no siempre buscan comprometer directamente a la organización principal. En muchos casos, resulta más sencillo acceder a través de un eslabón débil de la cadena y desde ahí afectar a procesos sensibles como acreditaciones, logística, reservas o coordinación de servicios.
Infraestructuras críticas y datos personales
El correcto desarrollo del Mundial dependerá también de sistemas de transporte, energía, telecomunicaciones, gestión de accesos e iluminación. Aunque los ataques contra infraestructuras críticas son menos frecuentes que el phishing o el fraude online, su impacto potencial es mucho mayor.
Una interrupción en estos servicios podría afectar a la movilidad de miles de personas, retrasar accesos a los estadios o comprometer la operativa de determinados recintos. La creciente conexión entre sistemas físicos y digitales amplía el riesgo.
Otro punto sensible será el tratamiento masivo de datos personales. Reservas de viaje, identificaciones, credenciales, historiales de compra, ubicaciones y posibles datos biométricos empleados en controles de acceso pueden convertirse en material valioso para campañas posteriores de phishing, robo de identidad o fraude financiero.
Wi-Fi públicas y aficionados desplazados
Aeropuertos, hoteles, estaciones, fan zones y estadios concentrarán millones de conexiones inalámbricas durante el torneo. Ese ambiente favorece la creación de redes Wi-Fi falsas con nombres similares a los de servicios legítimos.
Los usuarios que se conecten sin verificar la red pueden exponer credenciales, comunicaciones o datos de pago. El riesgo es especialmente elevado entre viajeros que necesitan conectividad urgente y utilizan redes públicas sin medidas adicionales de protección.
La recomendación de los expertos es extremar la cautela, utilizar únicamente canales oficiales, desconfiar de ofertas demasiado atractivas, evitar introducir datos bancarios desde redes públicas, descargar aplicaciones sólo desde tiendas oficiales y activar la verificación en dos pasos en las cuentas más sensibles.
El Mundial de 2026 será una prueba deportiva, logística y tecnológica sin precedentes. Mientras el balón concentre la atención de millones de espectadores, otra competición se jugará en segundo plano: la que enfrenta a organizaciones, plataformas y usuarios contra ciberdelincuentes cada vez más sofisticados.
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