COCHES ELÉCTRICOS

La empresa española que quería fabricar un millón de cargadores al año en EEUU cierra sus líneas de Texas y vuelve a apostar todo por Barcelona

Un cargador de pared doméstico para coche eléctrico en funcionamiento
Un cargador doméstico de pared en funcionamiento. Foto: Fährtenleser (Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0).
Adrián Villellas

En 2022, Wallbox cortaba la cinta de una fábrica en Arlington (Texas) con la promesa de sacar de allí un millón de cargadores al año en 2030. Cuatro años después, giro completo. La compañía barcelonesa de cargadores para coches eléctricos deja de producir en Estados Unidos y concentra toda su fabricación en la Zona Franca de Barcelona.

¿Por qué ahora? Porque la decisión llega tras un año muy duro, con casi 170 millones de euros de deuda refinanciados en los juzgados y unas ventas que cayeron casi un 40% en el último trimestre. Fabricar en una sola planta es, en la práctica, la forma más rápida de recortar gastos fijos.

Qué pasa con la fábrica de Texas

La planta de Arlington abrió en octubre de 2022 con una inversión de 70 millones de dólares (unos 60,9 millones de euros). Iba a emplear a 700 personas en 2030 y en abril de 2025 la empresa presumía de haber fabricado allí más de 100.000 cargadores.

Ahora las líneas se apagan, aunque el edificio no desaparece. Según la compañía, Arlington será un centro de servicio y logística para Norteamérica. Vamos, que Estados Unidos sigue siendo un mercado clave, pero deja de ser un sitio donde fabricar, mientras otras compañías siguen levantando fábricas en Texas.

Barcelona se queda con todo

La planta de la Zona Franca se inauguró en abril de 2022 con 11.220 metros cuadrados y capacidad para más de 750.000 cargadores al año. De hecho, contaba desde el primer día con una línea para los modelos de Norteamérica, que llevan enchufes distintos y certificación UL, el sello de seguridad estadounidense. El traslado no obliga a empezar de cero.

¿Traerá esto más empleo a Barcelona? La compañía no da cifras y dice que dependerá de los pedidos. Todavía está por ver.

Un año al borde del concurso

Para entender el movimiento hay que mirar las cuentas. Wallbox cerró 2025 con pérdidas de 103,2 millones de euros y una facturación de 145,1 millones, un 11,5% menos. Su auditor dejó escrito en el informe anual que tenía dudas sustanciales sobre la continuidad del negocio.

A finales de 2025 la empresa comunicó a los juzgados que abría negociaciones con sus acreedores, el llamado preconcurso. En abril de 2026 firmó un plan de reestructuración con Santander, BBVA y CaixaBank que aplaza a diciembre de 2030 el vencimiento de 169,6 millones de euros, validado en mayo por el Juzgado Mercantil de Barcelona.

El plan sumó una ampliación de capital de 10,65 millones, 5 de ellos de la Generalitat de Cataluña a través del IFEM, el brazo inversor del Institut Català de Finances. En julio la inyección total llegó a 15,8 millones.

Las ventas siguen sin remontar

El alivio financiero no ha llegado a las ventas. Entre abril y junio de 2026 Wallbox facturó 23,9 millones de euros, frente a 38,3 millones un año antes, y perdió 28,6 millones. La deuda ya suma 191,3 millones.

Hay alguna señal positiva. Los pedidos subieron un 11% respecto al trimestre anterior y los costes laborales y operativos han bajado un 29% en un año. Para el tercer trimestre espera facturar entre 29 y 31 millones, si se cumple el calendario.

Mientras tanto, la Bolsa de Nueva York le avisó en febrero de 2026 de que valía menos de los 50 millones de dólares (43,5 millones de euros) que exige para cotizar. En julio aceptó su plan para arreglarlo antes de agosto de 2027, como un examen de recuperación con fecha fija.

El precio de fabricar en Europa

Producir en Barcelona para vender en Estados Unidos tiene una pega. Con el acuerdo comercial entre Bruselas y Washington, la mayoría de productos europeos pagan un arancel del 15% al entrar en el país. Según la compañía, el ahorro compensa ese peaje.

Hay otra letra pequeña. Las normas Buy America exigen que los cargadores pagados con fondos federales se monten en Estados Unidos con al menos un 55% de piezas nacionales. La propia Wallbox avisaba en su informe anual de que esas reglas podían dejarla en desventaja si no producía allí, aunque en Arlington hacía sobre todo cargadores domésticos.

Ojo, porque Wallbox no es la única que sufre. La empresa reconoce que sus rivales asiáticos fabrican más barato y que tiene cada vez más competidores, incluidas las marcas de coches. ¿Bastará con fabricar solo en Barcelona para salir del agujero? De momento, es su apuesta.

Los resultados del segundo trimestre de 2026 se han publicado en el registro oficial de la SEC, el regulador bursátil de Estados Unidos.

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