Sociedad

Las mentiras y contradicciones de ‘La Manada’ de Alicante

OKDIARIO tiene acceso a las manifestaciones de los acusados en el lugar del crimen y en sede policial. El auto de la jueza, demoledor.

El primer contacto con los supuestos violadores se produjo en el lugar de los hechos la tarde del 1 de enero. Una patrulla de la policía local acude tras la llamada de la hermana de uno de los presuntos agresores. Antes de camino, advertidos por la mujer, encuentran e identifican a uno de los miembros de ‘la manada’ que había abandonado el lugar al percatarse de la llegada de la policía.

Inmediatamente después llegan al escenario de la violación e identifican a los tres restantes. Tras atender a la víctima y calmarla se dirigen a los tres jóvenes que les mienten descaradamente.

“Los agentes de la policía local se encuentran con tres varones que reconocen que han conocido a la víctima en Benidorm y luego han venido hasta Callosa con ella… En primera instancia aseguran que no han hecho nada, que uno de ellos (Joffre) es amigo de la víctima y no saben el motivo por el que la policía les está identificando”, aseguran.

Pero los agentes no les creen, el panorama es desolador, la víctima les acaba de decir que han abusado de ella y rompe a llorar. “los agentes observan que uno de ellos muestra un alto grado de embriaguez y lleva la cremallera del pantalón bajada, espontáneamente este joven J. dice que no tiene nada que ver con la mujer y que sus tres amigos sí han mantenido relaciones sexuales con ella aunque voluntariamente”… no le dio tiempo a más, otro de los miembros de la manada le contradice de inmediato y a su vez acusa a los demás: “espontáneamente también, L. dice que él sólo ha tocado a la víctima y han sido los otros los que han mantenido relaciones sexuales con la chica”.

Tras la llegada del sargento de la Guardia Civil, les detienen allí mismo, incluido el cuarto integrante que se había marchado a su casa y había aprovechado para cambiarse de ropa. Le detienen y le requisan la ropa que llevaba esa noche. Horas después, todos menos uno se niegan a declarar ante los investigadores aunque L. entrega el vídeo explícito de 5 mimutos y 33 segundos de la agresión.

El único que declara es C., el hijo de los dueños de la casa de Callosa donde permaneció retenida y brutalmente violada la víctima durante horas. Su hermana es la que ha avisado a la policía al descubrir la escena. C. admite haber mantenido relaciones con la víctima. “Que cuando sucedieron los hechos estaban todos bebidos y la chica también, que no la han forzado en ningún momento, que le han contado y él mismo recuerda que sí ha mantenido relaciones sexuales con la chica… que no recuerda cómo empezaron esas relaciones con la chica pero ya venían tonteando en el coche de camino a Callosa”.

La víctima difícilmente pudo “tontear” con sus captores en el estado en que se encontraba

Otro detalle inexacto que se contradice con el testimonio del testigo del piso de Benidorm donde por la mañana había arrancado la agresión a la víctima que terminó horas después en Callosa. Ese testigo cuenta que ya en ese momento la víctima estaba asustada, consciente pero con su voluntad anulada por completo mientras la zarandeaban, le rompían la ropa y “la magreaban”. La víctima difícilmente pudo “tontear” con sus captores en el estado en que se encontraba. Sí coincide con el testigo en que los agresores sólo eran cuatro. “que sólo eran los cuatro, no hay una quinta persona y no recuerda que hayan estado en un piso de Benidorm, que él no grabó nada y cree que los demás tampoco”. Otra incongruencia más, el vídeo les implica a todos y además en las imágenes se ve que otro de ellos también está con el móvil parece que grabando o haciendo fotografías.

El contenido de las declaraciones posteriores ante la juez del caso no ha trascendido pero OKDIARIO sí ha tenido acceso al auto de la jueza en el que envía a los cuatro a prisión provisional. Un auto esclarecedor y demoledor para los cuatro acusados. “Los indicios son claros, las declaraciones de la víctima, los testigos, el atestado de la Guardia Civil y el vídeo que ellos mismos han grabado. Un vídeo degradante, vejatorio y de extrema dureza donde se observa cómo la víctima no tiene control sobre sí misma, no es capaz de moverse, ni siquiera de erguir la cabeza, se queja, dice que “nooooo” , la manejan continuamente y a la vez la agreden sexualmente los cuatro mientras se escucha alguna risa y tienen todo el control de la situación”.

El abogado de la víctima, Francisco González ya apunta que los hechos podrían constituir un delito de agresión sexual continuada que aparejaría la máxima pena en estos casos.