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Se convirtió en el niño más famoso de España pero 15 años después su vida se ha vuelto un infierno: lleva 17 juicios y amenazas de muerte

Niño más famoso de España
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Durante el verano de 2011, Fuentecerrada, una localidad de la provincia de Teruel, inauguró la piscina municipal, una noticia que los vecinos recibieron con especial alegría. Una cámara de Aragón TV se acercó hasta el lugar, y uno de los entrevistados fue Álvaro, un chico de 12 años. «¿Por qué te gusta tanto esta piscina de Fuentecerrada?», preguntó la reportera. Y Álvaro respondió sin pensarlo demasiado: «La tranquilidad es lo que más se busca. Llegas a otras piscinas de aquí y hay un montón de panchitos, cubanos y todo eso».

En aquel momento era un adolescente, y no entendió las implicaciones que podía tener aquel comentario. Sin embargo, con el paso de los años se convirtió en un fenómeno inesperado; cuando quiso darse cuenta, mucha gente sabía quién era y, lo que en un principio parecía una simple anécdota, terminó volviéndose en su contra. Ahora, Álvaro ha reaparecido en una entrevista con el youtuber Tiparraco donde, ya con 26 años, ha relatado  el complicado episodio que vivió después de que aquel vídeo se hiciera viral.

Álvaro, el niño cuya adolescencia se volvió un infierno

@piollo02 Tan solo tenía 12 años cuando una reportera se le acercó para preguntarle por qué había elegido la piscina de Fuentecerrada, en Teruel y qué buscaba allí. Álvaro, dicharachero, respondió algo que, siendo un niño, quizá había oído en algún sitio. «La tranquilidad es lo que más se busca. Llegas a otras piscinas de aquí y hay un montón de panchitos, cubanos y todo eso», decía, sin ser consciente de las implicaciones de aquello. Y las hubo. Jesús Casabón, autor del canal de Youtube Tiparraco, entrevistaba ahora a Álvaro, que tiene ya 25 años y contaba el infierno que se desató a raíz de aquel vídeo, que se hizo viral. «Los compañeros de clase me tenían apartado. Me agredieron en la calle y he tenido 17 juicios por este vídeo», contaba, pues hubo quien le denunció por racismo, xenofobia o discurso de odio. Sí, por comentarios de cuando tenía solo 12 años. «He aprendido a reírme del mismo, pero me ha costado, me ha costado bastante. Cuando pasas de las risas a estar amenazado de muerte…», contaba pues recibió amenazas e insultos «prácticamente» toda su adolescencia. «No podía salir a la calle durante los primeros cinco años», pues cuando lo hacía «había el típico grupo de gente que iba a acosar. Me seguían por la calle con pancartas e insultando», contaba Álvaro. «Llegó un momento de tanto acoso que pensé en quitarme del medio. Pero fue una calentada. En su momento lo dije porque me salía de dentro, pero ahora mismo tengo otro pensamiento», añadía el joven, que ahora estudia producción agropecuaria y se plantea ser sacerdote. #niño #piscina #viral #acoso ♬ sonido original – 🐛piollo02🐛

«Ha pasado tanto tiempo que he aprendido a reírme de mí mismo gracias al vídeo, pero detrás ha habido muchas cosas que la gente no sabe. Llegué incluso a recibir amenazas de muerte relacionadas con el vídeo. Una parte me hace gracia, pero otra ya está bastante quemada para mí. Tenía solo 12 años cuando ocurrió todo», comienza explicando.

Y continúa: «El día anterior había ido a otra piscina. Había muchísima gente y algunos estaban invadiendo incluso los carriles de natación. En mi familia escuché aquella expresión y al día siguiente simplemente la repetí. No era consciente de lo que estaba diciendo. Lo peor fue cuando dejó de ser una broma y empezó el acoso: amenazas, llamadas a casa, gente siguiendo mis movimientos, insultos y problemas en el instituto. Tuve que pasar por 17 juicios relacionados con el vídeo».

Tal fue el acoso que recibió que llegó un momento en el que no podía salir tranquilo a la calle: «Recibía ciberacoso y también bullying fuera de internet. Recuerdo volver llorando a casa prácticamente todos los días. Incluso hubo una agresión que nunca olvidaré». Esos años «infernales», le llevaron a tener incluso pensamientos suicidas: «Me seguían por la calle con pancartas e insultando. Llegó un momento de tanto acoso que pensé en quitarme del medio. Pero fue una calentada. En su momento lo dije porque me salía de dentro, pero ahora mismo tengo otro pensamiento».

Si pudiera volver atrás en el tiempo, Álvaro asegura que «me daría una colleja y me diría «pero qué haces diciendo semejantes tonterías con lo que te puede repercutir»». Como anécdota, el joven disfruta hoy de un privilegio especial en la misma piscina que años atrás lo catapultó a la fama. «Desde hace unos tres años, cada vez que voy me llaman «embajador». Incluso el socorrista ya me conoce y, cuando hay mucha gente, se acerca por si prefiero marcharme o necesito algo».

Hoy en día, está terminando Producción Agropecuaria, ha probado suerte como youtuber y tampoco cierra la puerta a convertirse algún día en sacerdote. Sonríe porque tiene claro de dónde viene y, aunque conoce el peso de aquellas palabras, insiste en que entonces era sólo un niño. Sin buscarlo ni imaginarlo, acabó formando parte de la historia reciente de España.

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