S. Murillo: “La diabetes tipo 2 empieza diez años antes de que la glucosa aparezca alta en una analítica”
"Hay que olvidarse de comer cinco veces al día o que el desayuno es la comida más importante del día"
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La diabetes tipo 2 afecta a millones de personas y sigue rodeada de numerosos mitos sobre la alimentación, el peso y la responsabilidad individual. Aunque habitualmente se presenta como una enfermedad que puede controlarse simplemente con cambios en el estilo de vida, cada vez más expertos reclaman una visión más amplia que tenga en cuenta factores como la genética, el entorno, el sueño o las dificultades reales para mantener determinados hábitos a largo plazo.
Con motivo de la publicación de su libro ‘Más allá de la glucosa’ (Espasa), OKSALUD ha entrevistado a Serafín Murillo, dietista-nutricionista, doctor en Medicina y especialista en educación en diabetes, quien advierte de que todavía persisten mensajes que culpabilizan a las personas con diabetes.
PREGUNTA.- En su libro ‘Más allá de la glucosa’ afirma que muchos mensajes sobre diabetes tienden a culpabilizar a las personas. ¿Qué errores se siguen cometiendo al abordar esta enfermedad y cómo afectan a quienes la padecen?
RESPUESTA.- En general, se sigue sin entender la enfermedad y, más importante, a la persona que la sufre. Se tiende a pensar que con el famoso «cambio de hábitos» es posible frenar el avance de la diabetes tipo 2. Los estudios realizados a principios del 2000, con miles de personas con prediabetes, ya demostraron que se puede retrasar su aparición, pero que eliminar la diabetes por completo y para siempre es tremendamente difícil.
P.- Usted explica que la glucosa es solo la parte visible de un proceso mucho más complejo. ¿Qué factores influyen realmente en el desarrollo de la diabetes y por qué es importante entender esa visión más amplia?
R.- La aparición de diabetes tipo 2 es el resultado de un largo viaje, que empieza unos 10 o 15 años antes de que la glucosa empiece a aparecer elevada en la analítica. En todo ese tiempo no hay síntomas, y es precisamente por eso que nos cuesta tanto diagnosticarla y prevenirla. En ese proceso se tienen identificados factores como la genética o la edad, que tienen que ir acompañados de otros que denominamos modificables, como el exceso de grasa en la zona abdominal, el estilo de vida sedentario, la forma de alimentarse o la calidad del sueño, entre otros muchos.
P.- Pero, ¿cuántas personas que están en ese camino hacia la diabetes son capaces de reducir su peso o aumentar su actividad física y mantenerlo a largo plazo?
R.- La respuesta rápida es que muy pocos. Seguimos «vendiendo» que hacer dieta y ejercicio va a resolver su enfermedad, aun sabiendo que en la mayoría de los casos eso no se va a producir.
P.- En los últimos años han proliferado las dietas milagro y numerosos consejos sobre alimentación en redes sociales. ¿Cuáles son los mitos más extendidos sobre la nutrición y el control de la glucosa que desmonta en el libro?
R.- Los mitos aparecen por la mezcla de varios factores, como un pensamiento simplificado de fenómenos complejos, entre ellos, la diabetes. También por la ansiedad que supone una enfermedad, que hace buscar una solución rápida para ese malestar. No es nada original decir que las RRSS y, como no, la inteligencia artificial son mecanismos que amplifican y extienden esos mitos en la sociedad.
Tenemos una gran colección de mitos sobre la diabetes. Los clásicos, como que la fruta no es recomendable, o que el azúcar es la causa de la diabetes. Algo que es cierto es que en personas con diabetes se ha extendido a personas con niveles de glucosa en sangre normales, haciéndoles creer que esos supuestos picos de glucosa son la única causa de que tengan más apetito, de que no puedan perder peso o de que se encuentren cansadas todo el día. Para evitarlos, se obsesionan utilizando sensores que miden la glucosa en sangre continuamente, y siguiendo pautas de alimentación que eliminan los alimentos que hacen alguna pequeña fluctuación de esos niveles glucémicos.
P.- ¿Qué hábitos o cambios sencillos recomendaría a una persona que quiere mejorar su salud metabólica o prevenir la diabetes sin caer en restricciones extremas ni en la obsesión por la alimentación?
R.- Desde el punto de vista de la alimentación, podríamos hablar del qué, del cuándo y del cómo. Los tres son importantes. Aumentar alimentos de origen vegetal, seleccionar alimentos farináceos como pan, arroz o pasta en su versión integral, y legumbres, por supuesto, así como, en la medida de lo posible, reducir los alimentos ultraprocesados.
Hay que olvidarse de lo de comer cinco veces al día o de lo de que el desayuno es la comida más importante del día. No debería haber una regla que te obligue a comer a ninguna hora determinada, aunque se sabe que adaptar las comidas a las horas de luz solar podría tener alguna ventaja metabólica. Además, las comidas sociales, celebraciones y fiestas son parte fundamental de la salud social, algo que muchas veces no se tiene en cuenta.