Nutrición

Helados saludables: soy nutricionista y estos son los ingredientes que debes mirar en la etiqueta

El primero de la lista es el que más peso tiene en el producto

helados
Cuencos con bolas de helado.

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Elegir un helado en el supermercado parece una decisión sencilla, pero basta con detenerse unos segundos frente al lineal para comprobar que la oferta es enorme. Helados de nata, polos, sorbetes, versiones proteicas o productos «sin azúcares añadidos» conviven en las estanterías con reclamos que pueden generar dudas sobre cuál es realmente la mejor opción. ¿Hay que fijarse en las calorías? ¿Es mejor elegir uno sin azúcar? ¿La grasa de los helados de crema es un problema?

Antes de mirar las calorías o en las alegaciones del envase, la nutricionista y farmacéutica, Laura Rojo, recomienda leer con atención la lista de ingredientes. «Los ingredientes aparecen siempre ordenados de mayor a menor cantidad. El primero de la lista es el que más peso tiene en el producto. Si lo primero que aparece es azúcar o jarabe, ese helado es fundamentalmente azúcar», explica a OKSALUD. La experta insiste en que cuanto más corta y reconocible sea la lista de ingredientes, mejor. Además, recuerda que conviene diferenciar entre los distintos tipos de helado.

En los polos o sorbetes, la prioridad debería ser que la fruta y el agua aparezcan entre los primeros ingredientes. «Muchos polos de fruta llevan bastante más azúcar del que parece simplemente por llevar fruta», advierte.

En cambio, en los helados de nata o crema, la presencia de grasa no debe interpretarse como un aspecto negativo. «La grasa es imprescindible para conseguir esa textura cremosa cuando el helado se congela; no hay que tenerle miedo», señala. En estos casos recomienda comprobar que el chocolate tenga un porcentaje elevado de cacao, que los frutos secos sean reales y que el azúcar no encabece la lista de ingredientes.

Presencia de proteínas

Uno de los mensajes más habituales en los lineales es el de «sin azúcares añadidos». Sin embargo, Laura Rojo recuerda que esto no implica automáticamente que el producto sea más saludable. «Muchos de estos helados sustituyen el azúcar por polialcoholes como sorbitol, manitol o maltitol, o por edulcorantes como eritritol o sucralosa, que consumidos en exceso pueden provocar molestias digestivas o incluso efecto laxante», explica.

Por ello, recomienda comparar etiquetas y valorar también otros aspectos, como la presencia de proteínas procedentes de leche o yogur, la cantidad de azúcares totales y el número de aditivos incorporados.

Estas recomendaciones coinciden con las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que aconseja limitar el consumo de azúcares libres a menos del 10 % de la ingesta energética diaria y, si es posible, reducirlo por debajo del 5 % para obtener beneficios adicionales para la salud.

Para quienes buscan una alternativa realmente nutritiva, Laura Rojo considera que la mejor opción sigue estando en casa. Preparar helados con fruta congelada, yogur natural o griego, nata o leche de coco, junto con ingredientes como cacao puro, frutos secos o aguacate, permite obtener una textura cremosa sin recurrir a grandes cantidades de azúcar ni a numerosos aditivos.

«En el supermercado hay pocas opciones realmente saludables, aunque cada vez encontramos algunas bastante aceptables si sabemos leer bien la etiqueta. La clave está en entender qué estamos comprando y recordar que un helado ocasional no debe valorarse igual que uno que consumimos todos los días», concluye Rojo.

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