El ‘incómodo’ dato que Bruselas oculta: el 77% de fumadores dice que las alternativas le ayudaron a dejar el cigarrillo
El 77% de los usuarios encuestados aseguró que las alternativas sin combustión habían sido decisivas para abandonar el cigarrillo

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Expertos en salud pública e investigadores reunidos en la novena cumbre de la Society for Harm Reduction and Evidence (SCOHRE) han cuestionado el rumbo de las políticas europeas sobre productos de nicotina y han reclamado que la regulación tenga en cuenta las diferencias de riesgo entre el cigarrillo convencional y las alternativas sin combustión.
Durante el encuentro, centrado en estrategias de reducción del daño para avanzar hacia una sociedad libre de humo, varios de los participantes pusieron el foco en el proceso de revisión de la Directiva de Productos del Tabaco (DPT) y criticaron el tratamiento que, a su juicio, se está dando a la evidencia científica disponible sobre las alternativas al cigarrillo.
Uno de los datos destacados durante la cumbre procede de la consulta realizada en el marco de la revisión europea de la normativa: el 77% de los usuarios encuestados aseguró que las alternativas sin combustión habían sido decisivas para abandonar el cigarrillo. Los expertos lamentaron que este resultado aparezca relegado a los anexos del proceso de consulta y no haya tenido, según su interpretación, un mayor peso en las conclusiones.
A ello añadieron otra reclamación pendiente. En 2022, el Parlamento Europeo pidió que se realizaran evaluaciones científicas independientes que permitieran comparar los niveles de riesgo de las diferentes categorías de productos con nicotina. Los participantes en la cumbre consideran que esta petición continúa sin traducirse en una evaluación independiente con suficiente peso en el proceso regulatorio.
Suecia, el modelo que centra el debate
Uno de los principales ejemplos analizados durante la cumbre fue Suecia, cuya evolución en materia de tabaquismo ha convertido al país en uno de los casos más citados en el debate sobre reducción del daño.
Según los datos expuestos durante el encuentro, la prevalencia del tabaquismo diario en Suecia se sitúa en el 3,7%, frente al 24% de media en la Unión Europea y el 27% registrado en España. Los expertos también señalaron que la incidencia del cáncer de pulmón es aproximadamente un 33% inferior a la media europea.
Los participantes atribuyeron parte de esta evolución a una estrategia que ha permitido la disponibilidad regulada de productos de nicotina sin combustión, como las bolsas de nicotina, y defendieron que las políticas públicas deberían establecer diferencias entre productos en función de su perfil de riesgo.
Este planteamiento contrasta con las medidas que se están debatiendo en otros países europeos, entre ellos España. Los expertos reunidos en SCOHRE consideran que una regulación excesivamente restrictiva puede reducir las opciones disponibles para los fumadores que no consiguen abandonar completamente la nicotina y dificultar, a su juicio, la transición desde el cigarrillo convencional hacia alternativas sin combustión.
También se analizaron otros ejemplos europeos. Entre ellos, República Checa, donde los participantes situaron la reducción de la prevalencia del tabaquismo del 30% al 23% en el contexto de una estrategia que ha incorporado distintas alternativas, y Grecia, cuyo modelo ha permitido una comunicación más abierta sobre las diferencias entre productos.
Turquía y los límites de las prohibiciones
En el extremo contrario, la cumbre puso sobre la mesa el caso de Turquía. El país adoptó en 2013 un amplio paquete de medidas de control del tabaco inspirado en el modelo MPOWER de la Organización Mundial de la Salud, mientras que las alternativas sin humo han estado sometidas a importantes restricciones.
Según los datos presentados durante el encuentro, la proporción de fumadores habría pasado del 27,1% al 32,1% en la última década, mientras las ventas de cigarrillos convencionales han alcanzado niveles elevados.
Los expertos utilizaron esta evolución para cuestionar que las políticas basadas exclusivamente en la prohibición sean suficientes para reducir el consumo de tabaco. Su argumento es que, cuando las alternativas legales desaparecen del mercado, los fumadores pueden continuar recurriendo al cigarrillo tradicional o desplazarse hacia productos procedentes del mercado ilegal.
El mercado negro, otra consecuencia del debate
La regulación del tabaco también tiene una dimensión económica. Federico N. Fernández, CEO de la red We Are Innovation, situó en torno a 13.000 millones de euros anuales las pérdidas asociadas al comercio ilegal de tabaco en Europa.
Los participantes citaron asimismo datos de informes de KPMG sobre distintos mercados europeos. En Francia, según estas estimaciones, el mercado informal representa alrededor del 41% del consumo, mientras que en Alemania aproximadamente un tercio de los cigarrillos quedaría fuera del circuito fiscal.
Estos datos fueron utilizados durante la cumbre para defender que las políticas de control deben tener en cuenta también los efectos que determinadas restricciones pueden producir sobre el mercado ilícito. La tesis defendida por los expertos es que una regulación que limite excesivamente la oferta legal puede favorecer el desplazamiento de parte de la demanda hacia canales no regulados, aunque la magnitud de este efecto depende de cada mercado y de otros factores, como los precios y los controles fronterizos.
En esta misma línea se presentó el índice SCORE, publicado en Frontiers in Health Services, cuyos autores analizan la relación entre las políticas de control del tabaco, la diferenciación entre productos y los resultados sanitarios y económicos.
España, en pleno debate regulatorio
Las conclusiones de la cumbre llegan mientras España avanza en la revisión de su regulación sobre tabaco y productos relacionados con la nicotina. El debate enfrenta dos enfoques: el que apuesta por extender las restricciones de forma amplia entre las distintas categorías de productos y el que reclama una regulación diferenciada en función del riesgo relativo.
Los expertos participantes en SCOHRE defendieron que cualquier cambio legislativo debería apoyarse en evaluaciones independientes y en un análisis de impacto que tenga en cuenta tanto los efectos sanitarios como las consecuencias económicas y sociales.
En este contexto, recordaron la existencia del Better Regulation Toolbox de la Comisión Europea, un conjunto de herramientas para evaluar la necesidad, proporcionalidad e impacto de las iniciativas legislativas europeas.
La cuestión de fondo, según los especialistas reunidos en la cumbre, es si la futura regulación debe limitarse a reducir el acceso a los productos de nicotina o si, por el contrario, debe incorporar también estrategias de reducción del daño y diferenciar entre aquellos que implican combustión y aquellos que no.
Como resumió el cardiólogo Konstantinos Farsalinos durante el encuentro, la regulación puede desempeñar un papel en el control de calidad y la protección del consumidor, pero los expertos partidarios de la reducción del daño advierten de que las prohibiciones absolutas pueden desplazar parte de la demanda hacia el mercado ilegal y mantener el peso del cigarrillo convencional.
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- Tabaquismo