Calor

Este truco de la botella te ayudará a conciliar el sueño al instante en las noches tropicales con ola de calor

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Blanca Espada

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Dormir durante una ola de calor como las que hemos sufrido, y todavía sufrimos, en España las últimas semanas, puede convertirse en una batalla perdida cuando se trata de dormir por la noche. Estamos cansados y queremos dormir, pero es imposible cuando las sábanas se pegan, cualquier postura resulta incómoda y el aire del dormitorio parece haberse quedado detenido. Cuando la temperatura exterior apenas desciende de noche, abrir las ventanas tampoco garantiza alivio, así que muchas personas pasan buena parte de la noche dando vueltas en la cama, y pensando en sistemas o trucos que permitan conciliar el sueño, y entre los que están uno que pocos conocen y que consiste en algo tan fácil como usar una botella de agua.

Las denominadas noches tropicales, aquellas en las que la temperatura mínima no baja de los 20 grados, dificultan el descanso porque el organismo necesita desprenderse de parte de su calor para iniciar el sueño. La temperatura corporal central disminuye de manera natural durante la noche y ese proceso está relacionado con el ritmo circadiano. El problema aparece cuando el ambiente es tan cálido que esa pérdida de calor se vuelve más lenta y aumenta la sensación de agobio. No todas las viviendas disponen de aire acondicionado y mantenerlo encendido durante horas tampoco resulta asumible para cualquier bolsillo. Por eso, este sencillo truco casero ha comenzado a ganar popularidad  ya que como decimos, consiste en utilizar una botella de agua congelada como fuente de frescor localizada. No enfriará toda la habitación ni garantiza dormirse literalmente al instante, pero puede rebajar la incomodidad térmica suficiente para facilitar la conciliación del sueño.

El truco de la botella para dormir durante una ola de calor

El método requiere únicamente una botella pequeña de plástico resistente, agua y un paño fino. Primero se llena el recipiente sin llegar hasta arriba, dejando espacio suficiente para que el agua pueda expandirse al congelarse. Después se introduce durante varias horas en el congelador y, poco antes de acostarse, se envuelve bien con una toalla ligera o un paño de cocina.

La botella se puede colocar inicialmente en la zona de los pies o junto a las piernas, siempre evitando el contacto directo y prolongado con la piel. En lugar de intentar enfriar toda la estancia, proporciona una sensación refrescante en un punto concreto de la cama. Si resulta demasiado fría, basta con alejarla unos centímetros o añadir otra capa de tela. La intención no consiste en dejar una extremidad apoyada sobre ella durante toda la noche, sino en reducir durante unos minutos la sensación de bochorno previa al sueño.

También puede emplearse una bolsa de agua caliente como si fuera una bolsa de frío. En ese caso, conviene llenarla con agua fresca y dejarla unas horas en el frigorífico. Sólo debe introducirse en el congelador cuando el fabricante confirme expresamente que el material soporta temperaturas bajo cero. De lo contrario, la goma podría deteriorarse, agrietarse o provocar una fuga de agua sobre el colchón.

Por qué el calor hace más difícil conciliar el sueño

El sueño y la regulación térmica están estrechamente relacionados. Al aproximarse la hora de dormir, el organismo comienza a reducir su temperatura central y a redistribuir calor hacia la piel para liberarlo al exterior. La investigación científica ha observado que una temperatura corporal nocturna elevada puede estar asociada con dificultades tanto para iniciar como para mantener el descanso. Además, los ambientes demasiado fríos o excesivamente cálidos sacan al cuerpo de su zona de confort térmico y perjudican el sueño.

Durante una noche sofocante, el aire cercano a la piel está caliente y, si además existe mucha humedad, el sudor se evapora con mayor dificultad. La botella congelada actúa como una pequeña reserva de frío y absorbe parte del calor de su entorno inmediato. Al estar envuelta, el efecto resulta más gradual y se evita la humedad que dejan otros métodos, como acostarse con una toalla mojada o humedecer las sábanas.

Su utilidad depende, sin embargo, de cada persona, de la temperatura del dormitorio y del nivel de humedad. Este recurso puede mejorar la sensación térmica, pero no sustituye a una ventilación adecuada ni a un sistema de refrigeración cuando el calor interior alcanza niveles peligrosos. Tampoco debe presentarse como un tratamiento para el insomnio: si los problemas para dormir continúan cuando bajan las temperaturas, su origen puede ser diferente.

Cómo utilizar la botella congelada sin dañar la piel

La principal precaución consiste en no apoyar jamás la botella recién sacada del congelador directamente sobre el cuerpo. El frío intenso puede causar dolor, entumecimiento e incluso lesiones cutáneas. Las recomendaciones sanitarias para el uso de bolsas frías aconsejan interponer siempre una tela, comprobar periódicamente el estado de la piel y limitar la aplicación continuada.  Por ese motivo, lo más prudente es utilizarla durante unos minutos antes de dormir y dejarla después a cierta distancia de los pies, sin mantenerla presionada contra la piel. Además, aquellos que tengan problemas circulatorios, sensibilidad reducida, neuropatías o determinadas enfermedades crónicas deben extremar las precauciones y consultar a un profesional sanitario antes de recurrir a una aplicación de frío intenso.

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