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EEUU estudiará la vacuna de Moderna el 17 de diciembre y confía en su distribución antes de final de año

La realidad de una vacuna contra el coronavirus es una realidad cada vez más cercana, y en Estados Unidos se empiezan a vislumbrar posibles fechas. La autoridades competentes de Estados Unidos ya han fijado el próximo 17 de diciembre como la fecha en la que estudiarán y revisarán la vacuna de esta empresa de clara a la posible aprobación y distribución ya entre la población. ¿Cuándo? A finales de diciembre según las perspectivas más optimistas, ya entrado en enero según los planes de la compañía.

Moderna es la segunda empresa en pedir la aprobación urgente por parte de la Agencia de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA), después de Pfizer, cuyo caso también será estudiado a partir del mes de diciembre.

En el caso de Moderna, la empresa ha concluido una nueva fase de su desarrollo, confirmando la efectividad, del 94,1%. Además, lo que es más positivo, la efectividad ha sido del 100% en el caso de los problemas más complicados. De modo que ahora es la mencionada FDA la que estudiará si puede recibir luz verde para comenzar a ser distribuida a millones de ciudadanos estadounidenses. La Unión Europea iría después.

El director ejecutivo de Moderna ha asegurado que «creemos que nuestra vacuna proporcionará una nueva y poderosa herramienta que podría cambiar el curso de esta pandemia». El secretario de Salud de Estados Unidos se ha sumado a la ilusión, asegurando en la televisión que las vacunas de Pfizer o Moderna podrían empezar a inyectarse en la población «antes de navidades».

En el caso que nos ocupa de Moderna, la empresa asegura que su objetivo es tener 20 millones de dosis de la vacuna listas y disponibles antes de que acabe este año, y durante el próximo 2021 ya fabricar entre 500 y 1.000 millones de la llamada mRNA-1273.

El otro reto, eso sí, es vencer la desconfianza que, cada vez más, se observa entre la población en relación a las primeras vacunas. Un dirigente internacional de la Cruz Roja ha apuntado que «según un estudio reciente de la Universidad Johns Hopkins en 67 países, la aceptación de una vacuna disminuyó significativamente en la mayoría de los países entre julio y octubre». Eso, a pesar de que según cifras oficiales la pandemia mundial ha dejado ya casi un millón y medio de muertos y más de 60 millones de contagiados. Siempre cogiendo con pinzas estos datos, especialmente el segundo, que se quedará corto.

En cuanto a los precios de esta vacuna, los planes de Moderna son los de cobrar entre 32 y 37 dólares por dosis en los países desarrollados, y una cantidad inferior en los lugares en vías de desarrollo: las negociaciones en este sentido siguen en marcha.

Una de las diferencias entre los desarrollos de Moderna y de Pfizer estriba en el hecho de que los primeros sí que recibieron ayuda pública de Estados Unidos para la investigación de su vacuna: un total de 1.000 millones de dólares. Hay que recordar que Pfizer renunció a este tipo de ayudas para acelerar la burocracia. El CEO de Moderna asegura, sin embargo, que en su caso esta recepción de fondos sí sirvió para acelerar la producción de la vacuna.

Otra diferencia, más importante para el día a día, estriba en el transporte de las vacunas. La de Pfizer necesitará mantenerse a 70 grados bajo cero, mientras que la de Moderna sí puede ser almacenada a 20 grados bajo cero, lo que significa que cualquier congelador normal estaría preparado para ello.

Ahora, Moderna  enviará los datos del estudio de Fase 3 a una publicación revisada por pares, que es otro de los procesos habituales en el desarrollo de las vacunas.  El criterio de valoración principal del estudio COVE de fase 3 se basa en el análisis de los casos de COVID-19 confirmados y adjudicados a partir de dos semanas después de la segunda dosis de vacuna.

En Estados Unidos, el país más afectado por la pandemia con más de 267.000 muertes por covid-19, el jefe de pandemias del país, Anthony Fauci, asesor de la Casa Blanca y famoso también por recibir las constantes críticas de Trump, expresó sus temores después de que millones de personas se desplazaran por el Día de Acción de Gracias. «Es posible que veamos cómo un aumento (de contagios) se suma al aumento que ya estamos viviendo» en dos o tres semanas, explicó en la CNN. «No queremos asustar a la gente, pero esa es la realidad».

La situación en el estado de Nueva York, que fue uno de los epicentros de la pandemia en el país, sigue siendo precaria. El gobernador Andrew Cuomo se mostró preocupado por la presión del virus sobre el sistema hospitalario y avisó que tal vez sería necesario un nuevo confinamiento.  Más de 93.000 personas están hospitalizadas en Estados Unidos por el coronavirus, según la plataforma Covid Tracking Project, que recopila datos públicos.