Crea tu ‘coraza biológica’ contra la vaginosis bacteriana: en el 29% de las mujeres es recurrente
Es una de las afecciones más frecuentes en la mujer, con una prevalencia mundial que oscila entre el 23% y el 29% en mujeres en edad de tener hijos

Fact checked
Este artículo de OkSalud ha sido verificado para garantizar la mayor precisión y veracidad posible: se incluyen, en su mayoría, estudios médicos, enlaces a medios acreditados en la temática y se menciona a instituciones académicas de investigación. Todo el contenido de OkSalud está revisado pero, si consideras que es dudoso, inexacto u obsoleto, puedes contactarnos para poder realizar las posibles modificaciones pertinentes.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la vaginosis bacteriana es una de las afecciones ginecológicas más frecuentes, con una prevalencia mundial que oscila entre el 23% y el 29% en mujeres en edad fértil. Ante esta realidad, el Dr. Antonio Gosálvez, especialista en Ginecología y Obstetricia en el Hospital Quironsalud Madrid ha participado en las XXIII Jornadas Nacionales HM Gabinete Velázquez situando en el centro del debate no sólo su incidencia, sino el desafío para combatir su elevada tasa de recurrencia: el biofilm polimicrobiano.
Bajo el título Manejo terapéutico de la vaginosis bacteriana: el desafío del bio film, el Dr. Gosálvez ha hecho especial hincapié en el escaso conocimiento de las bases fisiopatológicas de la vaginosis bacteriana: «Uno de los aspectos más críticos de las especies implicadas en la vaginosis bacteriana es su capacidad para organizarse en biofilms o biopelículas sobre el epitelio de la vagina. Estas estructuras consisten en comunidades bacterianas altamente organizadas que se adhieren a la superficie y quedan envueltas en una matriz de sustancias poliméricas extracelulares».
Esta coraza biológica de la vaginosis bacteriana no es accidental: su función principal es blindar a las bacterias frente a condiciones ambientales hostiles. No obstante, como indica el especialista «la naturaleza polimicrobiana de la vaginosis bacteriana es lo que complica el tratamiento: al coexistir múltiples especies, la eficacia de los fármacos disminuye notablemente, ya que no logran erradicar por completo ni a las bacterias, ni a las estructuras que éstas construyen».
Innovación en el manejo terapéutico
Ante este desafío, el Dr. Gosálvez ha destacado la importancia de disponer de nuevas soluciones terapéuticas con capacidad para romper y actuar sobre el biofilm, evitando que se vuelva a formar la comunidad de bacterias patógenas que lo conforman.
En este sentido, el especialista señaló que el uso de probióticos específicos no sólo ayuda a restaurar el equilibrio, sino que es una pieza clave para desarticular esa «coraza biológica» que protege a los patógenos y que el tratamiento convencional, por sí solo, a veces no logra penetrar por completo.
No obstante, el experto ha querido resaltar el estándar de cuidado actual: «Es fundamental no caer en el error de pensar que el tratamiento antibiótico ha perdido su vigencia o que puede ser sustituido», advierte el Dr. Gosálvez. «Al contrario, el antibiótico sigue siendo nuestra herramienta esencial de primera línea para aliviar los síntomas de forma rápida. Sin embargo, el éxito real reside en una estrategia personalizada y bajo supervisión médica: el antibiótico elimina la infección inmediata y, según cada caso, el probiótico completa el trabajo sobre el biofilm. No es una pauta universal, sino una sinergia que el facultativo debe valorar para cerrar definitivamente la puerta a las recurrencias», concluye.
En este ámbito, laboratorios especializados en la salud y bienestar de la mujer como SEID Lab desarrollan soluciones probióticas que contribuyen a este enfoque terapéutico y están siendo incorporados por ginecólogos como parte de un enfoque más integral de tratamiento. Así como también medicamentos antibióticos basados en metronidazol que, gracias a su administración intravaginal en forma de óvulos, actúa de forma directa, cómoda y rápida sobre los patógenos causantes de la infección. Dicha comodidad es fundamental para asegurar el cumplimiento terapéutico y evitar las recidivas.