Ni mansiones ni yates: los 10 coches favoritos de Ralph Lauren suman cerca de 188 millones de euros
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Cuando se habla de Ralph Lauren, la imagen que suele venir a la mente es la de un imperio de moda construido alrededor de la elegancia clásica americana. Sin embargo, más allá de las pasarelas, las colecciones de ropa y el icónico jinete de polo, existe otra gran pasión que ha acompañado al diseñador durante décadas: los automóviles. Su colección privada está considerada una de las más importantes del planeta y reúne algunas de las máquinas más raras, bellas y valiosas jamás construidas. Con vehículos que abarcan desde los años veinte hasta los hipercoches más avanzados del siglo XXI, el garaje de Ralph Lauren es una auténtica enciclopedia de la historia del automóvil, donde cada modelo ha sido elegido por su diseño, su legado y su capacidad para emocionar.
Bentley Blower de 1929: el origen de una historia
Uno de los automóviles más queridos por Ralph Lauren es el Bentley Blower de 1929. El diseñador ha contado en diversas ocasiones que se enamoró de este coche cuando vio uno circulando por Londres durante un viaje. Aquella visión fue suficiente para desencadenar una compra impulsiva que terminaría convirtiéndose en una de las piezas más emblemáticas de su colección.
Con su enorme compresor frontal, su estética musculosa y su espíritu de competición, representa la esencia del automovilismo británico de entreguerras. Hoy, un ejemplar como este puede alcanzar entre 7 y 12 millones de dólares, una cifra que refleja tanto su escasez como su importancia histórica.

Bugatti Type 57SC Atlantic: la joya absoluta
Si hubiera que señalar una única obra maestra dentro del garaje de Lauren, probablemente sería el Bugatti Type 57SC Atlantic de 1938. Considerado uno de los coches más bellos jamás fabricados, este modelo es también uno de los más raros del mundo. Apenas sobreviven dos ejemplares originales y su valor es prácticamente incalculable.
Su característica silueta aerodinámica, las remachadas líneas de la carrocería y su exclusividad lo convierten en una pieza que trasciende el concepto de automóvil para acercarse al de obra de arte. Los expertos calculan que podría valer entre 50 y más de 100 millones de dólares, lo que lo sitúa entre los automóviles más caros de todos los tiempos.

Alfa Romeo 8C 2900 Mille Miglia: elegancia y competición
Entre las joyas italianas destaca el Alfa Romeo 8C 2900 Mille Miglia de 1938. Este modelo nació para competir y está considerado uno de los deportivos más avanzados de su época. Su diseño fluido y sus impresionantes prestaciones marcaron un antes y un después en la historia del automóvil.
Pocas máquinas resumen tan bien la combinación de belleza y rendimiento que tanto fascina al diseñador estadounidense. Actualmente, su valor se estima entre 8 y 15 millones de dólares, una cifra reservada a muy pocos clásicos en el mundo.

Mercedes-Benz SSK ‘Count Trossi’: una escultura sobre ruedas
El Mercedes-Benz SSK Count Trossi parece salido de una película de época. Su larguísimo capó, sus proporciones imposibles y sus líneas elegantes lo convierten en uno de los vehículos más fotografiados de la colección.
Más que un coche, es una escultura rodante que representa el lujo europeo de los años treinta en su máxima expresión. Su exclusividad es tal que los especialistas lo valoran en torno a 15 millones de dólares.

Mercedes-Benz 300 SL Gullwing: el icono de las alas de gaviota
Pocos automóviles son tan reconocibles como el Mercedes-Benz 300 SL de 1955. Sus famosas puertas de apertura vertical le otorgaron el sobrenombre de Alas de Gaviota y lo transformaron en un icono instantáneo.
Además de revolucionar el diseño, fue uno de los deportivos tecnológicamente más avanzados de su tiempo. Los ejemplares mejor conservados alcanzan actualmente alrededor de 4 millones de dólares, consolidando su estatus de mito automovilístico.

Jaguar D-Type Long Nose: nacido para Le Mans
La pasión de Lauren por los coches de competición queda patente con el Jaguar D-Type Long Nose de 1956. Diseñado específicamente para triunfar en las 24 Horas de Le Mans, este modelo incorporaba soluciones aerodinámicas muy adelantadas a su tiempo.
Su característica aleta trasera y su silueta estilizada lo convierten en una de las piezas más espectaculares de toda la colección. Dependiendo de su historial deportivo, su valor puede rondar los 10 millones de dólares.

Ferrari 250 Testa Rossa: el corazón de la competición italiana
La relación entre Ralph Lauren y Ferrari es especialmente intensa. Entre las once unidades de la marca italiana que posee, destaca el Ferrari 250 Testa Rossa de 1960. Este modelo es uno de los coches de carreras más admirados de la historia y una referencia absoluta para cualquier coleccionista.
Su nombre, que significa cabeza roja, hace referencia al color de las tapas de las culatas de su legendario motor V12. En la actualidad, un ejemplar de esta categoría puede superar los 25 millones de dólares.

Ferrari 250 GTO: una inversión accidental
El Ferrari 250 GTO es posiblemente el coche más famoso de toda la colección. Lauren lo adquirió durante los años ochenta por una cantidad que hoy parece insignificante comparada con las cifras astronómicas que alcanzan estos vehículos en las subastas internacionales.
Fabricado en una serie muy limitada y seleccionado personalmente por Enzo Ferrari para sus compradores originales, el 250 GTO es considerado por muchos expertos el Ferrari definitivo. Su valor se mueve entre 50 y 70 millones de dólares, aunque algunas operaciones privadas han apuntado incluso más alto.

Aston Martin DB5 Volante: el gran caballero británico
La elegancia británica también tiene representación gracias al Aston Martin DB5 Volante. Aunque el DB5 es mundialmente conocido por su asociación con James Bond, la versión descapotable es todavía más exclusiva y codiciada.
Su refinamiento y sus proporciones perfectas encajan a la perfección con la filosofía estética que ha definido toda la carrera de Ralph Lauren. Su cotización actual oscila entre 2 y 3 millones de dólares.

LaFerrari: la mirada puesta en el futuro
La colección no vive únicamente del pasado. Entre sus adquisiciones más modernas destaca el LaFerrari, el primer hiperdeportivo híbrido de la firma italiana. Ralph Lauren fue uno de los primeros clientes en hacerse con una unidad, demostrando que su interés por el automóvil sigue tan vivo como siempre.
Con más de 900 caballos de potencia y tecnología derivada de la Fórmula 1, este modelo representa la evolución natural de una colección que combina tradición e innovación. Desde su lanzamiento ha multiplicado su valor y hoy puede superar los 4 millones de dólares en el mercado de coleccionistas.
