neurología

Científicos revelan cómo el entorno acelera o frena el envejecimiento del cerebro: así debes actuar

El trabajo ha demostrado que la edad biológica del cerebro puede acelerarse o retrasarse en función de factores de riesgo y de protectores ambientales

envejecimiento cerebro
Un investigador observa la imagen de un cerebro.
Diego Buenosvinos

Fact checked

×

Este artículo de OkSalud ha sido verificado para garantizar la mayor precisión y veracidad posible: se incluyen, en su mayoría, estudios médicos, enlaces a medios acreditados en la temática y se menciona a instituciones académicas de investigación. Todo el contenido de OkSalud está revisado pero, si consideras que es dudoso, inexacto u obsoleto, puedes contactarnos para poder realizar las posibles modificaciones pertinentes.

Un equipo internacional de investigadores ha comprobado cómo el entorno, tanto físico como social, puede contribuir a acelerar o a retrasar el envejecimiento del cerebro y determinar la edad biológica de este órgano.

El trabajo ha demostrado que la edad biológica del cerebro puede acelerarse o retrasarse en función de factores de riesgo y de protectores ambientales, y los resultados, que se han publicado en la revista Nature Medicine, ponen de relieve que los efectos más significativos se producen a partir de la interacción entre condiciones ambientales, sociales y políticas.

La investigación, que ha sido coordinada a nivel internacional por Agustín Ibáñez, investigador del Global Brain Health Institute (GBHI) en el Trinity College de Dublín, aborda una cuestión clave: cómo influyen conjuntamente los entornos en los que viven las personas -incluyendo factores físicos y sociales- en el ritmo al que envejece el cerebro humano, y para ello el equipo analizó datos de 18.701 personas de 34 países.

El estudio introduce el concepto de «exposoma», entendido este como el conjunto acumulativo de exposiciones ambientales, sociales y contextuales a lo largo de la vida, ha informado este jueves la Universidad Complutense de Madrid, que ha participado en el trabajo.

Los resultados han mostrado que este «exposoma» actúa de forma conjunta, mediante la interacción de múltiples factores que se potencian entre sí, de manera similar a lo que ocurre con enfermedades que coexisten y que se agravan mutuamente, y ese conjunto de influencias determina el envejecimiento cerebral tanto en personas sanas como en aquellas con enfermedades neurodegenerativas.

Los investigadores analizaron 73 indicadores del «exposoma» a nivel nacional, incluyendo variables como la contaminación atmosférica, la variabilidad climática, la disponibilidad de espacios verdes, la calidad del agua, la desigualdad socioeconómica y distintos aspectos de los contextos políticos y democráticos.

Al modelar estos factores de forma conjunta, comprobaron que explican hasta quince veces más variación en el envejecimiento cerebral que cualquier factor individual.

En concreto, las exposiciones físicas combinadas -como la contaminación, las temperaturas extremas o la escasez de zonas verdes- se asociaron principalmente con el envejecimiento estructural del cerebro, ha informado la Universidad Complutense.

Regiones clave en la memoria

Estas alteraciones afectan a regiones clave implicadas en la memoria, la regulación emocional y las funciones autonómicas, y se relacionan con mecanismos como la neuroinflamación, el estrés oxidativo, la disfunción vascular o la reducción del soporte neurotrófico.

Por otro lado, el exposoma social combinado incluye factores como la desigualdad, la pobreza, la baja participación cívica, la debilidad institucional o el acceso limitado a recursos sociales. Esto mostró una mayor asociación con el envejecimiento funcional del cerebro. En este caso, afecta a redes del control ejecutivo, la cognición social y la regulación emocional.

Estos hallazgos resaltan un punto importante, según los investigadores: que las influencias del ambiente en la salud del cerebro se acumulan, no siguen un patrón simple y se intensifican por la interacción de diferentes factores.

En el estudio han participado profesores e investigadores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), pertenecientes a las Facultades de Medicina y Psicología. Entre ellos se encuentran Alberto Fernández, Ricardo Bruña, Fernando Maestú y María Eugenia López, integrantes del Grupo de Investigación en Neurociencia Cognitiva. Su contribución ha sido fundamental en la interpretación del análisis de señales cerebrales y en el estudio de sus alteraciones tanto en el envejecimiento normal como en el patológico.

Lo último en OkSalud

Últimas noticias