No dejes los lácteos, lo que dice la ciencia: beneficios para el músculo, los huesos y el metabolismo
Se deben consumir al menos tres lácteos al día. Todo ello en el contexto de una alimentación variada y equilibrada

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La Fundación Española de la Nutrición (FEN), junto a la organización interprofesional láctea InLac, ha presentado el Libro Blanco de los Lácteos, una obra que analiza la evidencia científica disponible sobre el papel de la leche y sus derivados en la salud. El documento reúne datos de 22 metaanálisis con estudios de cohortes que siguieron durante hasta 30 años a más de un millón de personas, concluyendo que el consumo de lácteos puede tener un impacto positivo en la salud metabólica, muscular y ósea. Elaborado por más de 50 expertos, el trabajo pretende aportar información científica frente a mitos y tendencias alimentarias sin base sólida.
El documento concluye que el consumo de lácteos, dentro de una dieta variada y un estilo de vida saludable, se asocia con beneficios relevantes para la salud. Según la evidencia revisada, la mayoría de los estudios muestra una relación inversa entre el consumo de lácteos y la incidencia de diabetes tipo 2, especialmente en análisis de gran tamaño y seguimiento prolongado. Asimismo, se señala un posible efecto protector frente a la obesidad en niños y adolescentes.
En la misma línea, el consumo de lácteos —incluidos los bajos en grasa como la leche y el yogur— se asocia con una menor presencia de síndrome metabólico y, en consecuencia, con un menor riesgo cardiovascular, además de evidencias crecientes de un efecto beneficioso sobre la presión arterial.
En cuanto al ámbito muscular, han subrayado «la importancia de las proteínas lácteas -especialmente relevantes en personas mayores-«. De hecho, se ha observado «un efecto positivo sobre la masa magra» y «se menciona que cantidades de proteína láctea en el rango de 14 a 40 gramos/día pueden aumentar significativamente la masa muscular apendicular en adultos mayores», han explicado.
Densidad ósea
«En salud ósea, el Libro Blanco destaca la contribución de los lácteos a la densidad mineral ósea y a la reducción del riesgo de osteoporosis recogiendo hallazgos derivados tanto de estudios observacionales como de intervención», han incidido. Así, se aprecian «desde asociaciones con menor riesgo de fractura (especialmente con lácteos fermentados) hasta reducciones relevantes de fracturas en determinados entornos tras incrementar la ingesta de lácteos», han subrayado.
Junto a ello, los expertos de la FEN han indicado que esta obra «recuerda que la mayoría de guías alimentarias recomiendan entre dos y cuatro raciones diarias de lácteos, según edad y circunstancias». «Aumentar el consumo para acercarlo a los niveles aconsejados contribuiría a mejorar la adecuación de nutrientes como el calcio», han sostenido al respecto.
«En etapas de alta demanda -como infancia y adolescencia-, el propio texto enfatiza una pauta clara», han proseguido, para concretar que en estas edades «se deben consumir al menos tres lácteos al día». Todo ello «en el contexto de una alimentación variada y equilibrada», han aclarado.