‘Cara de runner’: el precio del ejercicio de alta intensidad que envejece tu rostro
La pérdida de grasa subcutánea asociada a ejercicios de larga duración puede contribuir a una apariencia facial más hundida y apagada
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Ni todo el ejercicio es igual ni sus efectos en la salud son siempre los mismos. Para Jerónimo Ors, farmacéutico y director de la firma de cosmética botánica Cosméticos Paquita Ors no todo ejercicio tiene el mismo impacto sobre el organismo ni sobre la piel. «Cada vez está más claro que, especialmente a partir de los 50 o 60 años, puede ser más beneficioso el ejercicio cotidiano que la práctica puntual de deportes intensos, sobre todo si son de impacto», explica Ors. «Incluso en edades más jóvenes, no parece la mejor estrategia pasar todo el día sentado y compensarlo únicamente tres días a la semana con ejercicio muy intenso», añade.
Por ello, el experto recomienda incorporar pequeños momentos de movimiento a lo largo del día: levantarse del puesto de trabajo, caminar unos minutos, movilizar hombros y espalda o realizar ejercicios de respiración. «Cada vez tiene más sentido arañar minutos de actividad a nuestra rutina diaria. El cuerpo no está diseñado para permanecer inmóvil durante horas y después someterse de golpe a un esfuerzo enorme», indica.
La piel también necesita protegerse
El sedentarismo puede perjudicar la piel al afectar a la circulación y reducir el aporte de oxígeno y nutrientes. Sin embargo, el ejercicio intenso al aire libre también puede someterla a un estrés adicional por la exposición al sol, el viento, el sudor y la contaminación. «Básicamente, a la piel le gusta estar entre cuatro paredes: sin sol, sin viento y bien hidratada. Nuestra piel es mimosa como un gato», afirma Ors.
Durante actividades prolongadas, especialmente running y deportes de resistencia, el movimiento y el ambiente pueden favorecer una mayor pérdida de agua transepidérmica, provocando deshidratación y alterando la barrera cutánea. Además, la pérdida de grasa subcutánea asociada a ejercicios de larga duración puede contribuir a una apariencia facial más hundida y apagada, conocida popularmente como «cara de runner».
Por eso, Ors aconseja cuidar la piel como una parte más del equipamiento deportivo. Antes de hacer ejercicio, aconseja aplicar un sérum hidratante y, sobre todo, utilizar fotoprotección: «la radiación ultravioleta es la principal causa del envejecimiento de la piel y de la aparición del cáncer cutáneo». Si la actividad se prolonga más de una hora, especialmente bajo exposición solar directa, recomienda renovar el fotoprotector.
Después del ejercicio, la piel necesita recuperar su barrera protectora. Para ello, el experto aconseja productos con aceite de rosa mosqueta, cacay o ceramidas, además de sustancias antioxidantes como vitamina C o licopeno.
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