política sanitaria

Mónica García trata de ocultar su incapacidad ante el colapso en Ceuta reabriendo la batalla de las listas de espera

La propuesta ya fue llevada al Consejo Interterritorial y no obtuvo el respaldo de las comunidades

Mónica García trata de ocultar su incapacidad ante el colapso en Ceuta reabriendo la batalla de las listas de espera
Francina Armengol, Pedro Sánchez y Mónica García.
Diego Buenosvinos

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Mónica García vuelve a colocar las listas de espera en el centro de la agenda sanitaria en un momento especialmente delicado para el Ministerio de Sanidad. La reforma del sistema de medición, que ya encontró oposición entre las comunidades autónomas, regresa ahora al primer plano mientras se acumulan otros conflictos: el colapso asistencial en Ceuta y una huelga indefinida de médicos y facultativos que comenzará el próximo 28 de octubre.

El Ministerio prepara un nuevo Real Decreto para sustituir la regulación vigente desde 2003 y establecer criterios comunes para medir las listas de espera en el Sistema Nacional de Salud. La propuesta pretende que el tiempo de espera empiece a contabilizarse desde la indicación facultativa y ampliar la información sobre el recorrido del paciente, incluyendo Atención Primaria, pruebas diagnósticas, salud mental y procedimientos quirúrgicos.

La cuestión es que la reforma no parte de un consenso autonómico. La propuesta ya fue llevada al Consejo Interterritorial y no obtuvo el respaldo de las comunidades. García ha anunciado su intención de volver a intentarlo y evitar dar cuentas de su gestión.

Pero el trasfondo principal está la candidatura de la ministra de Sanidad, Mónica García, a la Comunidad de Madrid. Lo que se critica es que este sistema quiere censurar la gestión de comunidades del Partido Popular y sobre todo de Madrid. En este contexto, hace varias semanas se daban a conocer los buenos datos madrileños.

Las listas de espera sanitarias en la Comunidad de Madrid cerraron julio con 945.878 citas pendientes, un 3,34% menos que en junio. La cifra incluye consultas con especialistas, intervenciones quirúrgicas y pruebas diagnósticas, aunque no equivale a pacientes únicos. El descenso se producía además en un contexto marcado por la huelga intermitente de médicos, que ha condicionado la actividad asistencial en la región.

Según las cifras facilitadas por la Consejería de Sanidad, el coste para la sanidad madrileña en 30 días de paros de médicos y facultativos -con una semana al mes desde febrero- ha superado los 18,6 millones de euros, con 242.627 consultas, 11.833 cirugías y 27.367 pruebas suspendidas.

La principal dificultad de la reforma es política y competencial. La sanidad está gestionada mayoritariamente por las comunidades autónomas, por lo que modificar los criterios con los que se registran y comparan sus listas de espera exige un elevado grado de coordinación, que no tiene, por lo que se critica un modelo que quiere desviar la atención a la gestión actual de su departamento.

Ceuta añade presión sobre el Ministerio

La ofensiva sobre las listas de espera llega además después de 50 días especialmente complicados para la ministra en Ceuta. Durante sus visitas a la ciudad, García ha rechazado que el Hospital Universitario se encontrara en situación de colapso, aunque reconoció una mayor presión en servicios como Urgencias, Medicina Interna, Pediatría y Medicina Preventiva. El Ministerio cifró en 99 los profesionales de refuerzo desplegados y los médicos en 4 facultativos.

Los sindicatos, sin embargo, han ofrecido una visión radicalmente diferente. CEMSATSE ha denunciado una situación de fuerte presión asistencial y ha convocado una huelga sanitaria en Ceuta para el 24 de septiembre, reclamando más recursos y mejores condiciones para las plantillas.

El choque entre ambas versiones coloca a la ministra ante uno de los principales problemas de su departamento: la distancia entre el relato institucional y el que trasladan los profesionales que trabajan sobre el terreno.

Y en octubre llega la huelga médica

A este conflicto se suma otro de alcance nacional. Los sindicatos médicos -CEMS- han acordado iniciar una huelga indefinida estatal el 28 de octubre para protestar contra la reforma del Estatuto Marco y reclamar una negociación específica para médicos y facultativos. La convocatoria ha sido respaldada por las organizaciones sindicales médicas del país.

El conflicto tiene especial relevancia porque afecta directamente a una de las grandes reformas impulsadas por el Ministerio. García ha defendido la reforma del Estatuto Marco y ha planteado la posibilidad de estudiar un estatuto específico para los médicos, pero los sindicatos consideran insuficiente el planteamiento y reclaman una negociación propia.

Así, el calendario de otoño coloca a Sanidad ante una sucesión de conflictos: Ceuta, listas de espera sin apoyos en el Congreso y Estatuto Marco.

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