Así es la nueva técnica médica que ya está en España para tratar malformaciones vasculares superficiales
El Hospital Universitario Nuestra Señora del Rosario es el primer centro en España en emplear la electroescleroterapia
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Las malformaciones vasculares superficiales -capilares, venosas, linfáticas y arteriovenosas- son patologías frecuentes que, en forma de bultos, quistes o bolsas rellenos de sangre o linfa, deforman la cara o la lengua o aparecen en las extremidades o el cuerpo. Hasta la aparición de la esclerosis, su tratamiento era la extirpación quirúrgica, mediante cirugía destructiva y no reconstructiva, que no siempre resolvía la patología. Exigía, igualmente, la participación de equipos multidisciplinares.
Esta novedosa técnica se está aplicando por primera vez en España en el Hospital Universitario Nuestra Señora del Rosario, a través del Cliniporator Vitae, un novedoso electroporador. Como destaca el Dr. Alfredo Casasco, responsable del Servicio de Terapéutica Endovascular y Percutánea y especialista en el uso de esta tecnología, este revolucionario procedimiento tiene varias ventajas con respecto a las técnicas convencionales:
Mayor eficacia
Menor dosis de agente esclerosante
Menos efectos secundarios
Apertura al tratamiento de otras malformaciones
Más eficaz que otras técnicas convencionales
Los agentes esclerosantes más comúnmente empleados -ethanol, picibanil, polidocanol, bleomicina, doxycycline, etc.- resultan muy erosivos o agresivos, pueden destruir los tejidos sanos y, además, no pueden inyectarse en las lesiones en grandes cantidades por sus efectos secundarios. Por si fuera poco, no todos los pacientes responden bien a la escleroterapia y muchos tienen recurrencias.
En el caso de la bleomicina, se trata de un antibiótico antineoplásico hidrofílico sintetizado por la bacteria Streptomyces verticillus, que actúa produciendo roturas en las cadenas simples y dobles de ADN, lo que provoca que la célula detenga su ciclo celular y muera por apoptosis. El problema es que la bleomicina penetra difícilmente dentro de la célula, dado que la membrana celular se lo impide.
“También tiene un efecto esclerosante específico sobre el endotelio vascular, pero este se produce por contacto de la bleomicina con el mismo, por lo que será necesario administrar cantidades proporcionales al volumen de la lesión”, explica el Dr. Casasco, quien destaca que no resulta recomendable debido al peligro de toxicidad pulmonar y de la piel.
Corriente eléctrica suave
Así, dado que el mayor efecto de la bleomicina se produce a nivel intracelular, se hace preciso conseguir que el antibiótico penetre en las células y las destruya y esto se logra mediante la electroporación reversible, es decir, la aplicación de una corriente eléctrica suave, a través de electrodos implantados temporalmente sobre los tejidos malformativos, lo cual crea poros en la pared celular, dejando entrar el medicamento.
Al poco tiempo, la membrana celular se cierra, pero la bleomicina queda en el interior de la célula, produciendo la muerte celular. «Este sistema, que ya hemos empezado a utilizar en el Hospital Nuestra Señora del Rosario, es 700 veces más eficaz que el de la bleomicina por contacto», abunda el Dr. Casasco, por lo que se necesitan administrar mínimas dosis del medicamento, evitando los efectos tóxicos y aumentando tremendamente su eficacia.
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