El teniente general Llamas deshonra a la Guardia Civil
El sumario del caso cloacas del PSOE revela la connivencia de intereses entre la coordinadora de la trama, Leire Díez, con la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, con quien se reunía en secreto en bares próximos al despacho de esta para no dejar huella. El objetivo era impedir que la UCO investigara los casos de corrupción que afectaban al PSOE y a la familia del presidente del Gobierno. Por eso, Mercedes González instó al DAO de la Guardia Civil, teniente general Llamas, a que esta unidad de la Benemérita no fuera «proactiva», lo que —en lenguaje coloquial— significa que mirara para otro lado.
Según el sumario, el máximo responsable uniformado del Instituto Armado cumplió sin rechistar las órdenes de la directora general socialista y conminó a los agentes a mantener un «perfil plano». Ya será la justicia quien determine si el DAO pudo cometer algún ilícito penal, pero con independencia de ello habrá que convenir que el teniente general Llamas mancilló el uniforme al requerir a sus subordinados que incumplieran la labor que tienen encomendada para servir a los intereses del partido del Gobierno. Por una cuestión elemental de dignidad, el DAO debería renunciar a su cargo, pero aún no lo ha hecho: cada día que pasa en el cargo es una exhibición de deshonor y miseria moral.
El teniente general Manuel Llamas, desde el cargo que ocupa, está obligando a los guardias civiles a instalar en sus teléfonos móviles personales una aplicación de mensajería llamada IMBox Defense que se utiliza para las comunicaciones oficiales del servicio en un intento de controlar la ubicación de los agentes, sometidos a una presión y acoso intolerables. Lo llamativo, en todo caso, es que el DAO no se fíe de sus agentes, cuando, por razones obvias, quien no resulta fiable a tenor de los hechos acaecidos es un DAO que sale retratado en el sumario de la UCO.