Pucherazo en agosto… de 2027

Pucherazo Sánchez

Pedro Sánchez tiene un plan: llevar la actual legislatura al límite máximo de lo establecido —y más allá, si pudiera— y fijar elecciones generales en agosto de 2027, en pleno verano y con millones de españoles disfrutando de su descanso estival. Es la manera que tendría, en opinión de cualificadas voces socialistas, de aliviar la intensidad de la presumible derrota en las urnas. Las razones para esta convocatoria que cabría calificar de pucherazo en agosto tendrían que ver con el hecho de que ese mes es prácticamente inhábil en los tribunales de justicia —una cuestión no precisamente menor que le permitiría zafarse temporalmente de la presión a la que está sometido él y su partido— y, sobre todo, porque en Moncloa entienden que quienes veranean en agosto responden a un perfil socioeconómico de votantes más favorable a la derecha.

Es, en efecto, una soberana estupidez, pero el grado de impotencia que reina ahora en Moncloa les lleva a tratar de ganar tiempo como sea, conscientes de que un adelanto electoral al 2026 sería un suicidio político. Por eso, la teoría es que cuanto más arrecie, más tarde serán los comicios. Por eso, ante el horizonte que viene, el presidente del Gobierno baraja seriamente la posibilidad de que la legislatura se estire todo lo que sea legalmente posible.

Pedro Sánchez ha tenido el cuajo de decir que no habrá elecciones anticipadas porque constitucionalmente las legislaturas duran cuatro años y porque, pese a que ha perdido la mayoría en el Parlamento y los Presupuestos llevan prorrogados varios años, España necesita estabilidad.

Hace falta ser desahogado para invocar al interés general para no convocar elecciones y hace falta ser truhán para parapetarse en la Moncloa y tratar de aguantar a toda costa para convocar a los españoles a las urnas en agosto de 2027. Claro que si por él fuera, apelaría al interés nacional para aplazar «sine die» las elecciones.

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