¡Por fin habla claro uno del PP!

¡Por fin habla claro uno del PP!
Xavier Rius

El otro día me encontré a uno del PP que por fin habla claro en materia de inmigración. Me refiero al alcaldable por Lérida, Xavi Palau. Si algún día Feijóo llega a La Moncloa, ya pueden hacerlo ministro de Interior o de Migraciones. Me da la impresión de que sabe lo que hay que hacer. Además, es doctor en Derecho.

Tiene mérito porque, a pesar de ser jefe de la oposición, no tiene pelos en la lengua. El PSC obtuvo la alcaldía en 2023. Pero los populares, con un 15 % de los votos y cinco concejales, son la alternativa de gobierno. Por delante de ERC, Junts y Vox.

A este paso, cuenta con opciones reales de llegar a la alcaldía. Por méritos propios y ajenos. En cuanto Pedro Sánchez salga de La Moncloa, dejará un PSOE arrasado. Tierra quemada. Los primeros que lo pagarán serán los alcaldes.

El sábado hubo una batalla campal en la ciudad. Para TV,3 era una «pelea multitudinaria». Y para el alcalde, el socialista Fèlix Larrosa, un enfrentamiento entre «un grupo de jóvenes que generaban un cierto malestar». Solo se atrevió a decir eso, sin identificar su origen. Pese a que la inmensa mayoría tienen «antecedentes policiales» y «prácticamente todos son menores de edad», según reconoció en rueda de prensa.

Por eso, lo llamé para que me contara la verdad para mi canal de YouTube. Al fin y al cabo, lo vi al pie del cañón en su perfil de X. Tanto la noche del sábado como la del domingo. La segunda consecutiva con disturbios. No como otros, que celebran reuniones telemáticas desde La Mareta. Y sin que se les vean las piernas, porque saldrían en bañador o en chancletas.

En menos de 10 minutos me explicó, desde el mismo lugar de los hechos, que había habido una pelea entre pakistaníes y marroquíes. «Con la cara tapada y armas blancas», puntualizó. Parece que los segundos robaban los móviles a los primeros y estos se rebelaron.

«Lo que es surrealista es que en una ciudad occidental como Lérida haya batallas campales entre inmigrantes de otros países», terció. Luego habló de la pérdida de «control del orden público», de «los valores occidentales», del «respeto a la autoridad» e incluso de la «sustitución cultural». Expresión maldita. Aunque basta visitar algunos barrios y ciudades.

«Parece que estamos importando delincuentes», continuó. Le pregunté qué había fallado. Ahí tampoco se cortó: «la permisividad, el buenismo, la falta de autoridad». Luego se quejó de que los socialistas están poniendo una alfombra roja a los colectivos de inmigrantes. Querían aprobar una macromezquita, el Ayuntamiento hace «publicidad institucional en árabe» y tolera «la rotulación en lenguas no oficiales». Si están nacionalizados, son votos. Y si han nacido aquí, también.

Por otra parte, consideró que la regularización de Sánchez es «un escándalo». «Ha puesto en jaque al conjunto de la Unión Europea», insistió. «Sánchez ha abandonado España como el socialismo ha abandonado Lleida», concluyó. Aunque todavía le dio tiempo a hacer un llamamiento contra «el buenismo, el progresismo y la decadencia». «Del socialismo se sale», aseguró convencido.
Hay que decir que Xavi Palau ha picado mucha piedra porque entró como concejal en 2019. Entonces eran apenas dos. Los últimos del consistorio. Lérida es una ciudad que tradicionalmente se han disputado las izquierdas y los indepes. Se vivían todavía los coletazos del procés.

Me alegro de haber encontrado, pues, a una persona del PP con las ideas claras. Y que las expresa sin remordimientos. El Partido Popular, en esta cuestión, siempre ha ido con mucho tiento. Con miedo a que lo metan en el mismo saco que Vox. «Que viene la ultraderecha», advierten en el PSOE. Es el último recurso de la izquierda.

Voy a poner dos ejemplos. En las últimas elecciones autonómicas, Feijóo sacó el tema de la inmigración una sola vez. En un mitin en el barrio de Sant Ildefons de Cornellà, el 7 de mayo de 2024. Y para meterse con los okupas. Fue cuando pidió el voto a «los que no admiten que la inmigración ilegal se instale en nuestras casas ocupando nuestros domicilios y nosotros no podamos entrar en nuestras propiedades».

Anteriormente, Daniel Sirera, cuando fue presentado por primera vez como alcaldable del PP por Barcelona, el 9 de enero de 2023. Como lo conozco desde que era un joven diputado autonómico en los años 90 y era su regreso a la política catalana tras haber sido jefe de gabinete de Carlos Mazón, me apeteció ir a la rueda de prensa. Dijo que lo primero que había hecho era pasarse por el barrio barcelonés del Raval, casi ya un gueto islámico. Incluso habló de sus problemas, pero ni siquiera se atrevió a pronunciar la palabra «inmigración». Si lo cuento aquí es porque el pasado Sant Jordi se lo dije en persona. El PP tiene que perder el miedo a acometer el principal problema que preocupa a los ciudadanos. No solo en España, sino en toda Europa. O Vox se los irá comiendo poco a poco.

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