Los ‘buitres’ eran ellos
Con el mismo respeto que nos guiamos en el editorial de ayer, pero con la verdad por delante, las nuevas informaciones de OKDIARIO sobre el pasado de Maricarmen, la octogenaria desahuciada de su piso en alquiler y luego instrumentalizada por la izquierda, obligan a subrayar que, en torno a su figura, ha habido un interminable rosario de mentiras, una catarata de embustes tendentes a dibujarla como una víctima de los especuladores que trafican con la vivienda en pos de rentabilidades millonarias. Ironías del destino, OKDIARIO ha desvelado que Maricarmen fue consejera y administradora única de un fondo dedicado a la «inversión en inmuebles» y a la «explotación de alquileres».
En suma, y por resumir, que ostentó puestos de alta responsabilidad en una de esas empresas que la izquierda califica de fondos buitre. Es más: tenía capacidad legal para contratar y llevar a cabo «toda clase de actos y negocios» respecto «a toda clase de bienes, muebles, inmuebles, dinero y valores mobiliarios y efectos de comercio». O sea, que no era una mera empleada sin facultades ejecutivas, más bien todo lo contrario.
Eso, por supuesto, no la convierte en una codiciosa sin escrúpulos, porque esa etiqueta es propiedad de la izquierda. OKDIARIO entiende que el negocio al que se dedicaba Maricarmen era tan legal como cualquiera que respete las leyes del mercado. Ocurre, sin embargo, que la izquierda hizo de Maricarmen una falsa víctima de los fondos buitres cuando, en realidad, su actividad profesional —paradojas de la vida— estuvo durante tiempo orientada a invertir en inmuebles y obtener de ellos la mayor rentabilidad. Las informaciones desveladas por OKDIARIO sobre Maricarmen desnudan las mentiras de la izquierda y sus terminales mediáticas, destrozan el relato envenenado y falso de las supuestas fuerzas progresistas y ponen a cada cual en su sitio. Maricarmen no fue víctima de nada, pero la izquierda la convirtió en referente moral y social, en ariete contra los fondos buitres. Y los buitres eran ellos.